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Vigo estrena en su viejo hospital una Ciudad de la Justicia como la que anhela Oviedo

La majestuosa torre Pizarro, icono del antiguo Hospital Xeral, ya luce, blanca, tras 40 millones invertidos para reunir 38 Juzgados

Felipe VI saluda ante la torre Pizarro, antiguo hospital de Vigo y ahora sede de la Ciudad de la Justicia. | Lavandeira Jr

Con toda la pompa posible, pleno de autoridades y el rey Felipe VI a la cabeza, Vigo cortó este martes la cinta inaugural de su Ciudad de la Justicia, un alarde de reagrupación de sedes como el que anhela Oviedo desde hace años, situado, paradojas de la vida, en los terrenos que durante años ocupó el Hospital Xeral: 40 millones de inversión para reunir 38 juzgados. En la capital asturiana, donde estuvo el Hospital Universitario Central de Asturias los artos crecen sin freno en un escenario de holocausto nuclear. Y los juzgados, desperdigados por toda la ciudad y con un Palacio de Justicia que ya nació pequeño en Llamaquique y con deficiencias a cada esquina, aguardan año tras año a la espera de que los políticos decidan diseñar al fin el futuro de la Justicia asturiana, para sacarla de pintorescas sedes, algunas incluso en edificios de viviendas.

En Vigo, un majestuoso edificio blanco, la torre Pizarro, que fue referencia hospitalaria durante décadas, aparece ahora como la marca de la justicia en la ciudad. La construcción impresionó a Felipe VI con su relevancia y envergadura y allí, en plena euforia del estreno, el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, la calificó como “sin duda” el “mejor” (edificio) de los que se han construido en los últimos años en el país. “Es impresionante, una gran obra referencial”, resumió, dando la “enhorabuena” a los ciudadanos de Vigo ya que serán los “destinatarios últimos” del complejo: “Es para ellos”, informa Marta Fontán.

La unificación de sedes judiciales en Oviedo no tiene plazos ni un emplazamiento decidido

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Cuando tan cerca se ven los problemas ya resueltos, resquema una certeza: en Oviedo el arreglo “no es sencillo” y el objetivo es que “finalmente pueda conseguirse” la reunificación. Lo reconoce con resignación la consejera de Presidencia, Rita Camblor. Una forma de asumir la realidad: no hay fechas para agrupar las sedes judiciales, ni plazos para empezar a trabajar, ni para mirar planos, ni siquiera dónde podrá levantarse. Lo que había era una idea de articular esa reunión de juzgados alrededor del Palacio Llamaquique. ¿Por qué? Porque ahí deberían liberarse miles de metros a costa de un hipotético viaje en bloque de la Universidad hacia el campus del Cristo. Pero no será así en el medio plazo. No son esos los planes de la institución académica, enfrascada ahora en un incipiente plan de reordenación de sus titulaciones que no prevé desalojar Llamaquique.

Para los equipamientos judiciales ovetenses, el Principado ha vuelto a encargar al Colegio de Arquitectos un estudio que ponga negro sobre blanco las necesidades de la justicia en Oviedo y que plantee las posibilidades de crecimiento en el entorno de Llamaquique o en otros entornos.

Mientras el asunto asturiano permanece ciertamente enquistado, en Vigo brindan por la solución a un asunto del que, en todas partes cuecen habas, ya hablaban hacía veinte años. En Oviedo, el desfasado Palacio se construyó hace tres lustros.

Los 40 millones invertidos en La Ciudad de la Justicia de Vigo sirven para reunir 38 juzgados, dos secciones de la Audiencia, la Fiscalía, la sede viguesa del Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga) y otros servicios judiciales. Aunque ayer fue la inauguración, todavía no hay fecha de traslado desde sus actuales edificios de la calle Lalín, en el casco urbano. Pendientes de la licencia de primera ocupación y de los últimos flecos de las obras, previsiblemente la mudanza no empezará hasta pasado el verano y dado que se prevé que se prolongue durante unos siete meses, lo más probable es que el traslado no esté completado hasta 2023. En Oviedo, la cosa va para largo, muy largo.

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