“No creo que nos dé tiempo a todo, pero nos encanta porque es algo diferente, de esas cosas que Oviedo necesita”. Elena Rozas no dudó en coger este viernes a su hijo Simón Torralba, de sólo 6 años, e iniciar un intenso recorrido por las calles de la ciudad para disfrutar de las actividades ofertadas en la primera jornada del festival de artes escénicas en familia Cafca, un festival que se celebra en colaboración con LA NUEVA ESPAÑA. “Son actividades originales, algo más allá de las videoconsolas y el deporte”, destacó en plena experiencia con el mural interactivo instalado en el edificio histórico de la Universidad. “Tengo que cazar estos bichos”, explicaba el pequeño Simón señalando al móvil con el que, con la simple descarga de una aplicación, se pasó unos minutos jugando.

Simón Torralba y Elena Rozas, jugando con el mural interactivo del edificio histórico de la Universidad. | Miki López

Son muchos los rincones de la capital asturiana convertidos hasta mañana en grandes centros de entretenimiento cubiertos y al aire libre. Especialmente concurrida estuvo la actividad desarrollada en la plaza de la Escandalera. El espectáculo de danza vertical volvió a ser, por tercer año consecutivo, la gran atracción del festival. “Estéticamente es perfecto y tiene la emoción de ver cómo no tienen ningún miedo a las alturas”, confesó Remedios Vélez, visitante de Santander a la que el evento cultural pilló por sorpresa. “Lo recomendaré a muchos amigos para el año que viene”, advirtió.

Diego Lasheras, a la izquierda, y Daniel Ariznavarreta, jugando con los títeres de la calle Pelayo. | Miki López

Una gran aceptación tuvo igualmente las máquinas de juegos de títeres instaladas en la calle Pelayo. “Mola porque puedes pelear de mentira”, comentaban los pequeños Diego Lasheras y Daniel Ariznavarreta en plena batalla de marionetas accionadas mediante mandos similares a los de los videojuegos clásicos que se hicieron especialmente populares en las salas de los años 90.

La actividad para bebés del Auditorio. | Miki López

En el Campo San Francisco, la magia y el teatro se fusionaron para una representación en la que los sonidos y los animales acapararon la atención de los más pequeños. “Es muy original”, comentó Ignacio López, un padre que sentó a su pequeña de cuatro años en primera fila para que fantaseara con la obra. “Hai y el pez dorado”, de la compañía Giramagic.

El espectáculo de teatro dUn instante del espectáculo de danza vertical de la plaza de la Escandalera. | Miki López

La diversión no tuvo edad, pues el amplio abanico de posibilidades de ocio fue desde la actividad de luz para bebés de la sala de cámara del Auditorio hasta la gran pantalla interactiva instalada en la antigua sede de Banesto, donde desde pequeños hasta ancianos alucinaron con los efectos producidos con un simple toque sobre el enorme monitor. “No paraban de salir bichos”, relató la septuagenaria Dolores Camblor a la salida del edificio.

A pesar de la intermitente lluvia, apenas hubo que suspender actos y se pudieron registrar los primeros llenazos de la edición para satisfacción del edil de Cultural, José Luis Costillas, que se mostró encantado de ver como Oviedo se convierte durante este fin de semana “en el epicentro del ocio familiar de Asturias”.