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El concejal de Seguridad cierra filas con los policías del tiroteo de Oviedo: “Yo creo a mis agentes, actuaron en su defensa”

Prado defiende que el autor de los disparos apuntó a las ruedas y que el protocolo permite usar el arma “si ve que sus vidas corren peligro”

La explanada del pozo de San Lázaro Paniceres, donde tuvo lugar el tiroteo, precintada, ayer. | LNE

El Ayuntamiento salió este lunes en defensa de los dos policías locales que el pasado viernes realizaron tres disparos al coche de una pareja de estudiantes de Medicina que huyó tras atropellar el pie del que a la postre sería el autor de los tiros. El concejal de Seguridad Ciudadana pidió respeto para el proceso judicial que posiblemente se abrirá a raíz de lo ocurrido, pero al mismo tiempo cerró filas con sus efectivos implicados. “Yo creo a mis agentes, actuaron en su defensa”, sostiene Prado, quien, tras repasar los informes del servicio, da por buena la su versión y recalca que los agentes pueden usar el arma de fuego “si ven que sus vidas corren peligro”.

Prado afirma que los policías están “preocupados, disgustados y dolidos”, aunque también dice que no duda de la versión de la joven pareja. Cree que pudieron haber huido “debido al nerviosismo”, pero evita ahondar en el asunto, recordando que habrá que estar atentos a lo que digan los tribunales. El edil se remite a los protocolos en los que se contempla la posibilidad de usar el arma sin que se intente hacer daño a nadie, y en este caso da por buena la versión de que se disparó a las ruedas del coche para detener el vehículo. “Vieron que sus vidas podían correr peligro”, declara el edil de Seguridad Ciudadana.

Utilización política

El concejal se muestra muy molesto con las declaraciones del concejal del PSOE, Ricardo Fernández, en las que culpa de lo ocurrido al “caos organizativo” de la concejalía. “Es una vergüenza que Fernández, que estuvo cuatro años al frente de este área, utilice este caso políticamente”, dice Prado, quien acusa al socialista de haber sido “un concejal que hablaba mucho, pero no hacía nada” y lamenta que, a raíz de estos hechos, “esté intentando desprestigiar al gobierno y con ello a los propios miembros de la Policía Local”.

Debates políticos aparte, aunque las familias de los jóvenes anunciaron desde un primer momento su disposición a denunciar a los agentes del operativo, en la jornada de ayer comunicaron que dichas demandas todavía no han sido presentadas formalmente, pues están a expensas de reunirse con sus respectivos abogados para trazar una línea de acusación conjunta con lo que en un principio consideran que “podría ser un homicidio en grado de tentativa”.

Aunque los dos ocupantes del vehículo tienen 20 años y, por tanto, son mayores de edad, sus progenitores han querido llevar el peso de las reuniones con los letrados, pues aseguran que los estudiantes están todavía muy afectados por lo ocurrido. “Están teniendo muchos problemas de ansiedad e incluso han tenido que pasar por el hospital”, indica una fuente cercana a la familia de la joven, que califica de “indignante” la posición del Ayuntamiento al respaldar la labor de unos agentes que, a su juicio, no se habían identificado correctamente y recurrieron a las armas de fuego, “a pesar de que estos críos no son un peligro para nadie”.

Incredulidad

Ante estas declaraciones, la defensa de los policías muestra su incredulidad. El letrado de los efectivos municipales considera que la única versión válida es la recogida en los atestados policiales. En el mismo se indica que los jóvenes huyeron poniendo en riesgo la vida de los policías locales, a los que, sostiene, dejaron tendidos en el suelo y heridos, continuando su marcha hasta que fueron interceptados a casi un kilómetro de distancia del suceso, después de intentar por llevarse por delante a uno de los agentes.

Por su parte, la Policía Nacional mantiene abierta la investigación acerca de lo sucedido pasadas las 21.00 horas del pasado viernes a las afueras del barrio de La Florida. En los últimos días, agentes del cuerpo se trasladaron hasta la explanada del pozo de San Lázaro de Paniceres, que continúa todavía precintado con una cinta oficial, para recoger pruebas y tratar de reconstruir la secuencia del tiroteo y posterior huida, con la intención de contribuir a que los tribunales, si finalmente el caso se judicializa, puedan llegar a esclarecer lo ocurrido.

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