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Oviedo proyecta un gran centro de control de tráfico con un millón de fondos de la UE

La actuación, incluida en el plan para crear la zona de bajas emisiones, permitirá modernizar y ampliar la actual sala de monitores del Rubín

Aspecto actual que presenta la sala de control de tráfico el edificio de Seguridad Ciudadana del Rubín. | J. Casanova

Controlar desde una misma sala todas las incidencias de tráfico en los puntos con mayor circulación, detectar en tiempo real los incumplimientos de las futuras restricciones al acceso al centro de la ciudad y videovigilar los diferentes barrios de la ciudad será una realidad, como muy tarde, a finales del próximo año. El Ayuntamiento de Oviedo proyecta transformar el actual centro operativo del cuartel del Rubín en un gran centro del control del tráfico y la vigilancia de la capital, aprovechando algo más de un millón de euros de las ayudas europeas que pretende conseguir a través del plan para establecer una zona de bajas emisiones.

Aunque el proyecto para restringir el acceso de los vehículos más contaminantes en una zona que abarcaría el Antiguo, el Campo San Francisco y algunas calles del alrededor quedó fuera de la primera convocatoria de ayudas del Ministerio de Transportes para proyectos de movilidad a cargo de financiación llegada desde Bruselas, la concejalía de Seguridad Ciudadana, que dirige José Ramón Prado, da por hecho que la ciudad obtendrá los 5,74 millones de euros necesarios para el proyecto en la segunda partida que el Estado habilitará de aquí a finales de año.

Dentro de esa ambiciosa inversión se incluye más de un millón de euros que, según fuentes de la concejalía, se dedicará íntegramente a establecer en el cuartel del Rubín un "centro integral de movilidad" como los ya existentes en ciudades como Madrid, desde el que agentes de la Policía Local, además de realizar las labores de vigilancia del estado del tráfico que se realiza actualmente, podrán comprobar en tiempo real las infracciones cometidas por los vehículos no autorizados, así como saber los niveles exactos de dióxido de carbono que se registren en distintos puntos de Oviedo.

A grandes rasgos, el proyecto consistirá en ampliar el centro operativo actual, ganando espacio a otras habitaciones contiguas para colocar un mayor número de monitores conectados a cámaras de distinta naturaleza. A los dispositivos ya existentes dirigidos a vigilar los principales accesos al casco urbano y grabar a todos los coches que salen y entran a la ciudad por si dichas grabaciones fuesen necesarias para aclarar investigaciones, se sumarán los monitores de los aparatos encargados de leer las matrículas y formular las denuncias para los coches no autorizados por su elevada actividad contaminante.

El nuevo centro deberá estar operativo, al igual que toda la zona de bajas emisiones, antes del 31 de diciembre de 2023. Es por ello que, haya ayudas europeas o no, el Consistorio deberá de poner en marcha este ambicioso proyecto que le ha llevado a presidir la red nacional de ciudades con bajas emisiones. A partir del 1 de enero de 2024 está previsto que no puedan circular por los alrededores del Campo y el Antiguo los coches de combustible diésel previos al año 2006 y los de gasolina anteriores al año 2000.

Esta actuación se complementará con la oficina anexa desde la que la concejalía de Seguridad Ciudadana comenzará a vigilar "en cuestión de semanas" varios puntos conflictivos de la ciudad. Un local separado por un sencillo tabique del centro operativo actual está siendo acondicionado para acoger las pantallas conectadas a las trece cámaras de vigilancia que se están instalando en el Antiguo.

A las mismas se sumarán otras con los mismos fines ubicadas en el polígono de Olloniego, la Casa Consistorial y el propio cuartel del Rubín, a las que se prevén incorporar este mismo año otras que se colocarán en el Campo y otros barrios ovetenses.

Por otro lado, la junta de gobierno local dio luz verde la pasada semana a una modificación del plan de inversiones con la finalidad de destinar 75.000 euros a la colocación de cuatro nuevas cámaras de vigilancia del tráfico de manera inminente. Dichos equipos se instalarán en la plaza del Conceyín de La Corredoria, la plaza de la Enseñanza de Prado de la Vega, la glorieta de Fonzaneldi –denominada Cardenal Tarancón– y las inmediaciones de las piscinas del parque del Oeste. Una medida que, según el gobierno local, busca atajar la creciente problemática de las carreras ilegales en horario nocturno, al facilitar la identificación de vehículos.

El "Gran Hermano" ovetense no constará únicamente de cámaras. La creación de este gran ojo policial conllevará la renovación total de los programas, sistemas y equipos informáticos. "La inversión es tan ambiciosa porque queremos contar con los mejores equipos", indican fuentes de una concejalía que se dice entusiasmada por los muchos proyectos puestos en marcha para dejar atrás "la seguridad del siglo XX para dar paso a un sistema acorde a 2022".

Uno de los planes inminentes barajados por el equipo de gobierno para mejorar el cuartel municipal es la reforma de su sistema de abastecimiento energético mediante una modificación de la fachada que permitirá ahorrar dos tercios del consumo eléctrico actual de las instalaciones. Para ello, el Consistorio ha solicitado 4,5 millones de euros de ayudas europeas a los que añadirá un millón más para acometer, además de esta reforma del Rubín, un proyecto de transformación de las piscinas del parque del Oeste para que dejen atrás su título de edificio municipal con menor eficiencia energética.

Digitalización

Reformas físicas aparte, la Policía Local afrontará de forma inminente el plan de digitalización de todos sus sistemas de tramitación de multas. "A lo largo de este año acabaremos con la burocracia en papel, pues todas las multas y partes se tramitarán con dispositivos electrónicos", sostiene el concejal de Seguridad, José Ramón Prado, acerca de uno de los cambios más esperados durante años en el cuerpo municipal. "Es algo que ya debía estar hecho desde hace años, pero nuestros antecesores miraron para otro lado", indica en referencia al pasado mandato cuando, según sostiene Prado, "ya se pidió por activa y por pasiva al tripartito esta medida".

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