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Palabras para despedir a Samuel

Carlos López-Otín, familiares y amigos de un joven ovetense fallecido a causa de un tipo raro de tumor presentan mañana un libro dedicado a su memoria

A la derecha, Samuel Koch Sánchez en una imagen facilitada por su familia. A la izquierda, la portada del libro

Hasta en los peores días de sus últimos meses de vida Samuel Koch Sánchez, 17 años, fallecido el 15 de febrero víctima de un carcinoma de Nut, prefirió decir "no me encuentro muy bien hoy" antes que "me encuentro mal". Era tan positivo, cuenta ahora su madre, Mónica Sánchez, que siguió haciendo planes hasta el final, achacando el empeoramiento a los efectos secundarios de un nuevo tratamiento más que al progreso de un tipo de cáncer muy raro (un caso al año en España) que se le diagnosticó entre mayo y junio del año pasado. Parte de la historia de su enfermedad ha acabado formando parte del libro "Palabras para Samuel" (ediciones Nobel), que se presenta mañana a las ocho de la tarde en el espacio de coworking El Invernadero (Sta. Eulalia de Mérida, 5). El libro recoge los discursos pronunciados en su despedida. El del profesor Carlos López-Otín, que asesoró a la familia durante la enfermedad y el de amigos de Samuel y de sus padres.

En la presentación de mañana estarán gran parte de las personas que acompañaron a Samuel en su último recorrido: El propio Otín, Araceli Gosende y Rubén Menéndez, fisioterapeutas y fundadores de la asociación Botón; Carmen Mª Pérez, psicóloga de la asociación Galbán; y los padres de Samuel, Lennart Koch y Mónica Sánchez. Los beneficios obtenidos por la venta de estas "Palabras para Samuel" irán dirigidos a las dos asociaciones que trabajan por el bienestar de los pacientes de cáncer más jóvenes en Asturias, Botón y Galbán. Pero también ha servido a la familia para transitar el duelo. "Para nosotros", explica Mónica Sánchez, "el libro fue la manera de canalizar el dolor, porque o mueres en vida o intentas salir adelante, y como los dos somos, filólogos, profesores, y nos gusta la escritura, nos pareció que estaba bien recopilar lo que se dijo en la despedida de Samu".

No fue un velatorio al uso. Se celebró dos días después de su fallecimiento en Gijón. Como a Samuel le encantaba la música y estudiaba guitarra y piano en la academia Derrame Rock, su profesor, Dani León, y su mejor amigo, Sergio Montoya, tocaron “Wake me up when september ends”, de “Green day”. Fruto de la relación de Otín con el caso del adolescente y su extraño tipo de cáncer, el catedrático de Bioquímica y Biología Molecular ofreció un esclarecedor discurso. Una amiga en nombre de la pandilla, rotos como solo se puede romper un corazón inmortal como el de los adolescentes, también intervino. Sirvieron algo de comer y de beber y salieron de allí, rememora Mónica Sánchez, “con el corazón encogido pero en calma, porque el sentimiento que primó fue el del amor sobre el dolor”. Para el libro, los padres de Samu todavía recopilaron algunos testimonios más de otros amigos presentes que compartieron aquella experiencia en sus redes sociales. Los padres de este joven confían en que todos esos testimonios puedan ahora también ayudar a otras personas, igual que a ellos les pudo ayudar leer los casos de otras personas en trances similares al suyo.

El caso de Samuel comenzó un día en que le dijo a su madre que le costaba respirar. Estaba con los exámenes de primero de bachillerato, la PCR le salió negativo y le recetaron ventolín para abrir el bronquio. Regresó otra vez al centro de salud, pero a la tercera semana, cuando empezó a dolerle la cabeza, en el HUCA vieron la lesión y empezaron las pruebas. Y el diagnóstico. En todo ese tiempo Samuel siguió haciendo planes “para cuando me ponga bien”. Primero, para el verano. Después, para las Navidades, para cuando acabaran las sesiones de quimio.

Compartió el tiempo que pudo con sus amigos y celebró con su familia cualquier triunfo ante la enfermedad, como el día en que le subían las plaquetas y podía empezar otra fase del tratamiento. Cinco días antes de su fallecimiento, el freestyler Gazir le hizo una visita sorpresa. Tres antes, estuvo viendo los Goya en la habitación del HUCA y comentándolos. Y durante todo el tiempo estuvo cuidado y tratado con cariño y esmero, por el personal sanitario, por el de las aulas hospitalarias, por las atenciones que le procuraba el otro Carlos de esta historia "el otro ángel de la guarda", dice Mónica Sánchez, el padre de su amigo Sergio Montoya que trabaja en el mantenimiento del hospital y no dejó un día sin visitarle.

En los siguientes meses sin Samuel la familia ha seguido recorriendo su duelo de la mejor manera posible y con mucha ayuda de la comunidad escolar. El hermano de Samuel, Leo, de once años, sigue en la misma clave que durante la enfermedad de su hermano, tirar unos de otros, apoyarse. Y su tutora, en clase, cuenta la madre, "ha sido más empática imposible". Porque Leo, claro, había días en que no le apetecía ir a clase. "Vosotros estáis de baja, pero yo...", decía en casa.

En el colegio también pudieron hacer un acto muy emotivo en el que los jugadores del Real Oviedo, a los que Samu había conocido el día de Reyes, le regalaron a Leo una camiseta firmada con el nombre de su hermano. En el instituto de Pando se plantó un árbol en recuerdo de Samuel y sus compañeros tocaron "The Scientist", de "Coldplay".

Todas esas celebraciones confluyen mañana en la presentación del libro "Palabras para Samuel", que serán la primera etapa de otro tipo de actividades benéficas. También habrá un concierto después del verano y los padres se quieren involucrar más ahora en Galbán. Mónica Sánchez confiesa que es difícil, que no todos los días son buenos o malos, que hay días en que las mañanas son buenas y las tardes no, y luego hay días intensos como ayer, en que fue a recoger la orla en la que sus compañeros quisieron incluir a Samuel, como a él le hubiera gustado, listo para hacer planes y seguir. Como dijo Carlos López-Otín aquella tarde en Gijón, citando a Joan Margarit, "No nos podemos quedar en la herida, que una herida, y ninguna más profunda que la pérdida de Samuel, es un lugar donde uno puede quedarse a vivir".

El libro

La presentación. La presentación del libro "Palabras para Samuel", por Carlos López-Otín, y otros autores (ediciones Nobel), tendrá lugar mañana, viernes, 1 de julio, a las 20.00 horas, en el espacio coworking "El Invernadero", calle Santa Eulalia de Mérida, 5, bajo, Oviedo.

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