Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Actúa mañana en el festival en la gira del 30.º aniversario de la banda Jota Líder de «Los Planetas»

"El rock es la música más viva que puede haber, sigue siendo vanguardia"

"La música popular la hace el pueblo y sirve a sus intereses, frente a la comercial, que sirve a los poderosos"

Jota, en una fotografía promocional. | GINEBRA SIDDAL

Juan Ramón Rodríguez Cervilla, "Jota", (Granada, 1969) es el cantante y líder de “Los Planetas”, icono del rock alternativo nacional de los años noventa y todavía hoy banda mayor del indie patrio. El festival Vesu de Oviedo que hoy abre puertas con “Carolina Durante”, “The Shivas” y “Shame” los recibe mañana en el que será el tercer concierto de la gira de presentación de su último trabajo, “La canciones del agua”, décimo disco de estudio con el que celebran treinta años de trayectoria.

–Cuando Jota y Florent empezaron a hablar de montar un grupo ¿eran capaces de imaginarse ahora, aquí, todavía con la banda en pie?

–Cuando empezamos a hacer música teníamos las más altas expectativas, la de poder seguir haciendo música el mayor tiempo posible. Pero desde la perspectiva de ahora era inimaginable que la banda hubiera alcanzado tanta repercusión y calado. Siempre habíamos pensado que podríamos hacer música de forma amateur, y en cierta forma sigue siendo así.

–¿Se puede envejecer con el rock alternativo como puede hacerlo un artista de flamenco?

–En su momento éramos muy jóvenes y teníamos inquietudes de gente joven. El rock’n’roll es una música joven comparada con el flamenco, aunque ahora estamos viendo la vejez de los grandes artistas: “Beatles”, “Rolling Stones”, “Beach Boys”... La tradición del flamenco es otra y se aprecia a los artistas veteranos, a los consagrados. En el rock también empieza a pasar ahora.

–Entonces, ¿cambia un poco el paradigma?

–El paso del tiempo es igual para todo el mundo, va hacia delante y va pillando a la gente, pero el discurso de “Los Beatles”, por ejemplo, sigue siendo vigente. El rock’n’roll sigue siendo vanguardista porque es la música más viva que puede haber en el mundo. Todos los años anuncian su muerte y todos los años aporta algo nuevo, porque una de las premisas básicas del rock’n’roll es que tiene que ser moderno, actual, cercano a lo que está pasado. A mí no me interesa el rock’n’roll revival. El rock nace con los tiempos modernos y está pendiente de lo que pasa. Si pierde eso, pierde su sentido.

–¿Qué envidia cuando ve a los chavales con el trap en el Albaicín? ¿Envidia su juventud, su espíritu?

–La juventud, sí. ¡Claro que me gustaría tener 20 años! También me da envidia hacer cosas muy transgresoras y muy evidentes y traspasar la censura. Son una generación capaz de utilizar los medios de una forma más intuitiva.

–¿Cómo ha sido su relación con el flamenco?

–A lo largo del tiempo ha cambiado radicalmente. Desde niño y adolescente consideraba que era un música antigua que no tenía sentido. Luego empecé a interesarme por algunas cosas y después del año 2000, cuando grabamos en Nueva York el tercer disco, me di cuenta de que era una música muy importante y muy influyente. Luego tuve la oportunidad de hacer una canción con Enrique Morente y él me fue descubriendo artistas y me ayudó un montón a beber de fuentes especiales que con el tiempo son clásicos: La niña de los peines, Pepe de la Matrona, Antonio “el chaqueta”…

–En el último disco hay bastante flamenco. ¿Es un elemento incorporado totalmente a su paleta?

–Es un elemento muy importante, porque en la medida en que vas descubriendo otras fórmulas de la música popular, vas descubriendo la influencia del flamenco. Porque casi todas las letras de rock que yo conocía están dichas en flamenco un siglo antes.

–O antes incluso. ¿La música popular, la canción, no es casi anterior al lenguaje?

–El lenguaje musical es anterior al lenguaje hablado, es una expresión muy primitiva: un niño llorando, golpear una piedra con un palo. Es más antiguo y más poderoso que el hablado, que está más mediatizado por las culturas dominantes. Sobre la música popular me interesa la idea de la música hecha por el pueblo y que sirve a los intereses del pueblo, frente a la música comercial que sirve a los intereses de los poderosos.

–Ahora los músicos se miden por sus escuchas.

–Es la manía del capitalismo de medirlo todo según el beneficio inmediato que produce. No es culpa de los músicos ni de nadie. Habrá gente pendiente de eso, pero el arte más fundamental, es el que está a la vanguardia y poca gente lo entiende cuando surge. Es lo que pasó con el indie. Cuando empezamos no había nadie que escuchara esa música. A “Pavement” los hemos visto tocar para 200 y este año en el Primavera Sound los vieron 160.000.

–¿Y los festivales?

–Por lo menos hay conciertos en vivo y se puede seguir trabajando. Hace dos años parecía que iban a prohibir todo y encerrarnos en casa de por vida.

–¿Llegó a temerlo?

–Todavía tengo mis dudas.

–¿Qué recuerdos tiene de sus compañeros asturianos de generación?

–Muchos son de mis mejores amigos. La gente de “Nosotrash”, Nacho Vegas... Amigos míos desde entonces y que siguen haciendo cosas importantes y muy interesantes. Ahí estamos todavía, en la lucha.

Compartir el artículo

stats