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Los problemas de cimentación paralizan las obras del puente de Nicolás Soria

"Las noticias no son buenas, casi con toda seguridad habrá que hacer un nuevo proyecto", reconoce el concejal de Urbanismo, Nacho Cuesta

Los ediles, en la sesión plenaria de ayer. | Luisma Murias

El vía crucis en el que se han convertido las obras del puente de Nicolás Soria parece no tener fin. Los últimos sondeos realizados en la zona han revelado unos problemas de cimentación que han derivado en la paralización de los trabajos y que probablemente obligarán a rehacer el proyecto de intervención. Así lo reconoció ayer en el Pleno municipal ordinario el concejal de Urbanismo, Nacho Cuesta, en respuesta a una moción presentada por Cristina Coto, de Vox. "Las noticias no son buenas, casi con toda seguridad habrá que hacer un nuevo proyecto", señaló Cuesta, que aseguró compartir la "preocupación" transmitida por Coto.

Las obras, con cargo al Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) y que fueron adjudicadas en octubre de 2019, llevan paradas un año por "unas complicaciones técnicas", según señalaron fuentes oficiales. Esas complicaciones, según se concluye de las declaraciones de Cuesta, eran, al menos en parte, problemas de cimentación. La previsión de Adif era retomar los trabajos a lo largo del pasado mes de junio pero, según explicó Cuesta, los "nuevos problemas de cimentación", obligarán "casi con toda seguridad a hacer una adenda al proyecto ya modificado, o un nuevo modificado del proyecto por hablar con una terminología más exacta". Aunque Cuesta reconoció que las parálisis en las obras no responden a una "intencionalidad política", ratificó el compromiso del Gobierno local de insistir ante el Gobierno central y el Principado para agilizar en lo posible la reactivación de las obras, justo la petición incluida en la moción de Vox, que no se llegó a votar.

Adjudicada en octubre de 2019, por una cuantía de 2,9 millones de euros, a la empresa Copcisa, la obra de ampliación del espacio bajo el puente, destinadas a acabar con los embotellamientos en esa zona de la ciudad, por la que circulan cada día alrededor de 38.000 vehículos, debían estar terminadas en un plazo de doce meses. El objetivo del proyecto pasaba por ampliar el espacio actual para poder trazar cinco carriles bajo el puente, tres de bajada hacia el centro urbano y dos de subida hacia Ciudad Naranco, manteniendo además las aceras para el paso de peatones.

Desde el inicio de las obras, que ya se tuvieron que retrasar hasta septiembre de 2020 por la compleja tramitación de algunas expropiaciones, los problemas han sido continuos en el puente de Nicolás Soria. Adif lleva ya invertidos alrededor de 4 millones de euros en un proyecto que en junio de 2021 se tuvo que paralizar al aflorar los primeros problemas tectónicos.

A principios de este año, el Ministerio de Transportes tramitó un modificado del proyecto, por un importe de más de 200.000 euros, para resolver esos primeros problemas técnicos, incluyendo unas inyecciones de consolidación del trasdós en el que se apoya el "cajón empujado" para permitir ampliar el vial bajo el puente sin cortar el tráfico ferroviario. Aun en mayo, Adif vaticinaba que los trabajos se retomarían en junio y que se desarrollarían en jornadas nocturnas hasta completar el grueso de la obra el próximo otoño. La revelación de ayer de Nacho Cuesta echa por tierra también esta previsión y arroja un futuro incierto para todo el proyecto.

"El Equipo de Gobierno comparte la preocupación ante la demora de una obra tan importante para la movilidad no solo de Oviedo, también de toda nuestra región", señaló Nacho Cuesta, "y somos conscientes de que los problemas de esta obra no responden a la voluntad o intencionalidad política del Gobierno que la tiene que llevar a cabo, pero lógicamente y sin duda alguna es su responsabilidad encontrar las fórmulas para que vuelva de nuevo a estar en funcionamiento y acabe terminándose lo antes posible".

Alfredo Canteli, a Ana Taboada: "Además de vaga, creo que es usted una maleducada"


La tensión entre el Gobierno y la oposición volvió a aflorar en un Pleno que se prolongó hasta las seis horas (además de un receso de quince minutos antes del turno de ruegos y preguntas) y en el que se vivieron diversos enfrentamientos, algunos con gruesas palabras, entre los ediles de ambas trincheras. El propio Alfredo Canteli protagonizó uno de estos intercambios verbales cuando llamó la atención a Ana Taboada, de Somos, por interrumpir en el Pleno. Justo antes, Taboada había protestado al propio Canteli después de que la edil popular Covadonga Díaz la calificase de "vaga" por pedirle por vía plenaria unos contratos menores que están colgados en la web municipal. Taboada consideraba que Díaz la había insultado, algo en lo que ni la propia edil ni Canteli coincidían. Las protestas de la edil de Somos se prolongaron en la siguiente intervención, del también popular Alfredo García Quintana, lo que llevó a Canteli a reprenderla afirmando que "aparte de vaga, yo creo que es maleducada, también". Los enfrentamientos entre unos y otros no se limitaron al turno de ruegos y preguntas. En el arranque mismo del Pleno, durante el debate en torno a la Cuenta general de 2021, se vivió un cara a cara ya clásico en las sesiones plenarias: el del concejal de Economía, Javier Cuesta, y Rubén Rosón. Rosón aseguró que la gestión económica del Gobierno local "no pasa la prueba del algodón, cuando lo pasamos no sale más que mierda", a lo que Cuesta le respondió que, en sus tiempos de concejal de Economía, "iba con una furgoneta por los barrios, contando historias", en alusión a una campaña de compras navideñas.

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