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El quiosco del Bombé: música y bailes en tres siglos distintos

El icónico templete de Juan Miguel de la Guardia, que se estrenó en las fiestas de San Mateo de 1888, ultima su restauración

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La restauración del quiosco del Bombé avanza, por fin, a buen ritmo. La emblemática estructura del Campo San Francisco se ve ya, tras siete años, libre de andamios, y ha recuperado su cubierta. Aunque se han dado pasos cruciales, todavía faltan algunas semanas para completar la restauración del quiosco, un auténtico icono del Campo en torno al cual han bailado ovetenses de tres centurias distintas.

El quiosco del Bombé fue una iniciativa del Ayuntamiento dirigida a acoger los conciertos de la Banda de Música municipal. La construcción se aprobó en septiembre de 1887, sobre un boceto del entonces arquitecto municipal, el ovetense Juan Miguel de la Guardia. Siguiendo las claves de esta tipología, en auge durante el siglo XIX y los primeros años del XX, el templete se componía de un basamento (destinado a almacén y que podía albergar aseos), un escenario abierto y, sustentada por columnas, una cubierta.

Baile en torno al quiosco del Bombé a principios del siglo XX.

Tal y como señala Clara Rey-Stolle, la arquitecto responsable del plan de restauración, el diseño incorporaba además los materiales habituales en este tipo de construcciones: piedra y ladrillo para el basamento, hierro fundido para las columnas, y zinc y madera para la cubierta. "La fundición se usará además en las barandillas y celosías laterales de cerramiento, siendo el hierro forjado el empleado en las vigas de apoyo de cubierta y la armadura de ésta", escribe Rey-Stolle en "Proyecto de Restauración del Quiosco de la Música del Paseo del Bombé en el Parque de San Francisco de Oviedo", artículo publicado en la revista académica "Liño" en el que analiza su proyecto.

Baile en el Bombé en 2011, antes de que se andamiase el quiosco.

Sobre estas premisas, Juan Miguel de la Guardia desarrolló un novedoso diseño que tendría cierta repercusión, al cubrir el quiosco con una cubierta en forma de bóveda de ocho paños. El éxito de la solución llevaría al arquitecto a repetir la fórmula en otros lugares, como es el caso de Noreña, cuyo quiosco, inaugurado en 1892 y que aún se mantiene en uso (fue objeto de restauración hace pocos años) es una réplica casi exacta, pero a un tamaño algo menor, del Bombé.

Carmen Fernández (a la izquierda) y Jesusa Aláez, en el primero de los bailes del Bombé de este año.

Según documenta Rey-Stolle, la construcción del quiosco ovetense fue aprobada por el Ayuntamiento el 3 de septiembre de 1887, y la obra se adjudicó el 2 de marzo del año siguiente a Doroteo Manterola, mientras que la estructura y los elementos de fundición fueron realizados por la fundición de Arturo Bertrand, que de hecho volverá a hacerse cargo del diseño de Juan Miguel de la Guardia para el quiosco de Noreña.

Fotografía del quiosco en 1890, procedente del archivo Tuero Bertrand (imagen recuperada por Lorenzo Arias).

Los trabajos de construcción del quiosco avanzaron con gran rapidez. Tanta, que para las fiestas de San Mateo la estructura ya estaba lista. Así lo constata una nota publicada en el extinto diario "El Carbayón", el 20 de septiembre de 1888: "Completamente terminado el kiosco construido en el Bombé y libre ya de los andamios, luce en toda su esbeltez la hermosa corrección de sus líneas.

El quiosco, ayer.

Todo el mundo admira esta nueva obra del arquitecto municipal. Sr. Laguardia, que cada día adquiere mayor reputación en toda la provincia. Indudablemente el kiosco del Bombé es uno de los más bonitos de España, pudiendo asegurar que de los que nosotros hemos visto ninguno aventaja al nuestro".

Colocación de los amarres de fijación en el quiosco, antes de su andamiaje, en 2013.

El de aquel año fue un San Mateo lluvioso, que deslució o directamente obligó a suspender algunas actividades, incluida un gran baile previsto para el 21 de septiembre, viernes, en el Campo, aunque es probable que el quiosco se estrenase un par de días después, como se intuye en una crónica de las fiestas publicada asimismo en "El Carbayón" el 25 de septiembre de 1888: "La lluvia impidió que se verificara el gran paseo en el Bombé, el jueves por la tarde, y además destrozó la mitad de los faroles, ya colocados en aquel ameno sitio, que con el resto formarían la mejor de las iluminaciones vistas en Oviedo (...)

El quiosco, andamiado, en 2016

Tampoco pudimos ver los fuegos palentinos, ni el baile campestre, el viernes por la noche, gracias a los abundantes chaparrones que cayeron casi a la hora crítica de dar comienzo estos espectáculos. Una fuerte tronada impidió, el domingo, los festejos de la tarde; y por la noche disparánronse en el Bombé profusión de cohetes y tocó la banda militar escogidas piezas". Fue, probablemente, el primero de una infinidad de bailes que, en estos más de 130 años, han completado ovetenses y foráneos en torno al icónico templete de Juan Miguel de la Guardia.

Jerónimo Granda, durante un concierto en el quiosco en 2009.

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