Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El fin de la pandemia genera un repunte en el número de bodas en Oviedo

Los enlaces aumentan un 43% en un año, aunque los hosteleros remarcan que la cifra de invitados se ha reducido de forma notable

El fin de la pandemia genera un repunte en el número de bodas en el municipio

El confinamiento supuso una prueba de fuego para muchos matrimonios y parejas que, abocados a convivir a tiempo completo y sin posibilidad de escape durante varias semanas, vieron tensionada su relación hasta límites, en algunos casos, insoportables. Con el comienzo de la desescalada se produjo un aumento del número de consultas a abogados relacionadas con divorcios, mientras la celebración de bodas se frenaba de forma drástica a causa de las restricciones sanitarias. Pero también en esto se ha producido una vuelta a la normalidad: las estadísticas constatan que en 2021 se produjo una recuperación de los enlaces matrimoniales en Oviedo, situándose en cifras próximas a las de 2019 tras un 2020 que fue nefasto para el sector. Una recuperación que se deja notar en la hostelería, donde destacan que 2022 está siendo aún mejor, gracias a la celebración de muchas bodas que se habían retrasado por la pandemia, aunque las celebraciones han registrado algunos cambios. El principal: se acabaron los grandes convites y las bodas con cientos de invitados.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en Oviedo se celebraron 622 bodas en 2021, lo que supone un aumento de un 43’6% respecto al año anterior, cuando se registraron 433 enlaces. Entre 2019 (cuando se habían registrado 775 enlaces) y 2020, la caída había sido de un 44’1%. A nivel nacional, la recuperación ha sido incluso más espectacular: en 2021 se registraron un total de 147.823 matrimonios, un 63% más que en 2020.

El repunte de las bodas en 2021 sirve también para amortiguar un poco la caída, progresiva e imparable, que se había registrado en el número de bodas por año en el municipio ovetense. Entre 2008, cuando hubo 1.200 enlaces, y 2020, solo en un año se produjo un incremento en el número de matrimonios respecto al anterior: 2016. Ese año hubo un repunte notable de más de cien enlaces respecto al año anterior (cuando se habían registrado 819). Pero al año siguiente, la cifra volvió a caer, hasta 859.

La recuperación está siendo especialmente celebrada en el sector hostelero y hotelero. Muchos establecimientos de gran tamaño dependen de los ingresos que les proporcionan las bodas para poder cuadrar cifras a final de año, por lo que esta recuperación de los enlaces supone, para ellos, el final de una auténtica travesía por el desierto.

David Codón, portavoz de Hostelería y turismo en Asturias (OTEA) en Oviedo afirma que este 2022 "está siendo un buen año porque se están retomando todas las bodas que se habían paralizado debido a la pandemia". Son todas esas parejas a las que la pandemia pilló en capilla y que estaban esperando una mayor estabilidad para retomar sus planes de boda. Por ello, augura que este año se volverá a registrar un pico estadístico y que 2023 "será el año en el que se tendrán que normalizar el número de bodas", retomando los números habituales de antes de la pandemia.

El precio del cubierto

La recesión económica y la inflación no parecen estar afectando a los enlaces ya que el presupuesto que tienen las parejas se ha mantenido a lo largo de estos años "y no escatiman a la hora de contratar servicios adicionales como el DJ o la barra libre", explica Sandra Kilani, responsable de ventas del restaurante De Labra. "El precio del cubierto aumentará bastante para el año que viene", prevé Arturo Jáuregui, director del salón de bodas Rúa Quince. "El coste medio del cubierto puede rondar los 120 euros€, depende de todos los servicios extra que los cónyuges quieran añadir", coinciden ambos.

En lo que sí están afectando tanto la pandemia como la recesión es en el número medio de invitados a las bodas. "Eso es algo que está llamando mucho la atención de los hosteleros", sostiene David Codón. Sandra Kilani apunta, no obstante, a que se trata de una dinámica que viene de atrás: "antes de la pandemia ya se había reducido la cantidad de asistentes a la gente más cercana. Ahora se invita a la familia cercana y amigos: se intentan obviar los compromisos, mientras que antes se invitaba hasta a los vecinos de portal". Como en muchas otras cosas, la pandemia lo que ha hecho ha sido acelerar un cambio de hábitos que ya se había apuntado: "nos hemos acostumbrado a estar con menos personas y se ha producido la pérdida del contacto con otras muchas".

Compartir el artículo

stats