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Lerín: "Hay cantantes que desaparecen y nunca se les da valor"

El exagente analiza en Trascorrales qué deben hacer los aspirantes a triunfar en la ópera

Celestino Varela, a la derecha, presenta a Miguel Lerín, ayer, en Trascorrales. | Irma Collín

Los cantantes, las grandes estrellas de la ópera, muestran al público su voz, pero pocas veces reparamos en lo que hay detrás del telón: sacrificios, renuncias a muchas cosas, largas formaciones… Todo con el objetivo de ser cantante lírico, una vocación que no está exenta de riesgo. "Nadie se acuerda del pasado, hay cantantes que desparecen y no se les da nunca más el valor ni el reconocimiento", sostiene Miguel Lerín, exagente artístico y director del Concurso de Canto Francisco Viñas, y que ayer mantuvo un diálogo con el director general y artístico de la Ópera de Oviedo, Celestino Varela, en Trascorrales, en el marco de la exposición por las 75 temporada de la entidad.

"En esta sesión incidimos sobre la voz. Los cantantes tienen vidas muy complicadas, con mucha preparación", avanzó Varela, que presentó a Larín como "el agente más importante de España y del mundo en estos últimos 50 años".

Varela y Larín dialogaron en Trascorrales sobre la trayectoria que ha de completar un cantante de ópera para alcanzar el éxito en su profesión, y los aspectos que debe dominar: los pasos necesarios para un joven que sueña con llegar a ser cantante, la elección correcta del repertorio, si ha de empezar con una audición en un teatro o presentándose a un concurso…

El diálogo comenzó resaltando una figura muy importante en la vida del cantante: el profesor. "Lo más importante, además de tener voz, es la formación vocal; sin un aprendizaje adecuado, no se puede salir adelante porque llega un momento que te pasará factura si no estás cantando bien", explicó Lerín. El exagente también reivindicó la oportunidad que supone participar en un concurso como el Francisco Viñas, del que es director, y que además de la parte competitiva aporta una gran formación para los participantes. Varela, que antes de ser director hizo carrera como cantante, lo calificó como el "alma mater" de los concursos de ópera.

Durante la charla no faltaron las alusiones a cantantes míticos que han formado parte de la historia de la ópera de Oviedo, incluso antes de estas 75 temporadas. Fue el caso del bisabuelo de Lerín, Francisco Viñas, que actuó en 1908. El exagente aconsejó a los jóvenes prestar atención, escuchar a los artistas más grandes y "que sean conscientes del pasado, que fue muy bueno". Un legado que, precisamente, nutre la exposición "La tradición más contemporánea", en la que se enmarcó el sugerente diálogo que mantuvieron ayer, en Trascorrales, Varela y Lerín.

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