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Cuarto intento para iniciar las obras del IES de La Corredoria: a comienzos de 2023

Educación liquida el contrato con la actual constructora y promete licitar los trabajos "en breve" | Los vecinos esperan que "sea la definitiva"

Estudiantes de los colegios de La Corredoria, durante una protesta. | Irma Collín

Cuarta intentona para iniciar las obras del nuevo instituto del populoso barrio de La Corredoria. Esta vez no valió el refrán que dice que a la tercera va la vencida y el Principado rescindió esta semana el contrato para la construcción del nuevo IES, tremendamente demandado por los vecinos a quienes el actual centro educativo ya se les ha quedado muy pequeño. La consejería de Educación aseguró ayer que su voluntad es la de revocar el contrato con Constructora Interurbana S. A. "a la mayor brevedad posible, con el fin de iniciar de inmediato una nueva contratación para comenzar las obras de construcción del nuevo equipamiento".

Educación quiere darse prisa, aunque los vecinos aseguraban ayer que las obras acumulan ya doce años en el dique seco. Sin que ninguna máquina le haya metido mano al terreno en el que está previsto levantar este IES, justo al lado del colegio Carmen Ruiz Tilve. El Principado ha encargado la revisión del proyecto para acelerar los plazos y llevar a cabo la licitación este mismo año. La intención de la consejería es que las obras puedan ponerse en marcha las obras durante el primer trimestre del próximo año.

Constructora Interurbana ya había manifestado a comienzos de junio su intención de no iniciar las obras debido a la crisis de los materiales, cuyo precio había subido como la espuma durante los últimos meses debido a las tensiones en los mercados internacionales. Hubo en ese momento una toma y daca entre Educación y la empresa a cuenta de los trabajos. El Principado, a través del Servicio de Infraestructuras de la consejería, había instado a la compañía a iniciar los trabajos. La presión no surtió efecto. Ni siquiera llegaron a vallar la parcela, ni a colocar las casetas de obra. Nada. Educación habló entonces de una "situación sobrevenida", con la que se había encontrado.

La consejera de Economía, Lydia Espina, llamó esta misma semana a los representantes de la asociación de madres y padres (AMPA) del IES para comunicarles su intención de resolver ya el contrato con la constructora. Un gesto que los padres de los estudiantes agradecieron. "Hubo buenas palabras, me parece bien las soluciones que se plantean, la conversación que tuvimos me pareció bastante productiva", aseguró Sonia Ribeiro, presidenta de la asociación de padres. "Lo que nos dijo es que sería complicado que las obras comenzaran en enero, pero que la intención sí que era la de comenzar durante el primer trimestre, en febrero o marzo", agrega. Lo que haciendo cuentas supone que, si todo va según lo planeado por Educación, el nuevo instituto podría estar operativo para el curso que debería comenzar en septiembre de 2025, muchísimos años más tarde de lo inicialmente previsto. Los trabajos, de hecho, tal y como estaban planteados en esta última intentona –la tercera– tenían un plazo de ejecución de veinte meses. "Luego tendrían que darle equipamiento y eso demoraría algo más su apertura. Pero todo depende de la prisa que se den", apunta Ribeiro.

Mientras tanto, los estudiantes de la ESO y de Bachillerato del barrio –uno de los más poblados de la capital asturiana– tendrán que comenzar el curso en el único instituto de la zona, que está junto a la estación de trenes. Y que nació ya pequeño. Tiene capacidad para 600 estudiantes, pero acoge cada curso a más de un millar. Casi el doble. Tanto es así que la consejería tuvo que habilitar unas aulas modulares en el aparcamiento del centro para poder dar techo a los alumnos de bachiller. Otro problema añadido es que no hay muchos profesores que estén dispuestos a dar clases en estos barracones. Por esa razón, la consejería de Educación ha habilitado una serie de incentivos para los docentes que acepten dar clase en las aulas modulares en forma de puntos en los concursos de méritos.

Los vecinos del barrio, que llevan tanto tiempo reclamando este equipamiento, tenían ayer un optimismo comedido. "Veremos si esta vez es la definitiva", aseguró Maite Orozco, presidenta de la asociación de vecinos de San Juan de La Corredoria. Aunque prevalece la desconfianza. "Se están riendo de nosotros a la cara, no puede ser que los chiquillos estén dando clases en barracones y que haya algunos que incluso hayan tenido que irse del barrio porque aquí no tienen sitio", apunta Orozco, "somos el barrio de Oviedo con mayor población de niños, por lo que tienen que plantearse iniciar las obras cuanto antes. Es una cuestión urgente".

Según las cuentas provisionales que maneja la AMPA del IES este próximo curso habrá unos 1.100 estudiantes en el centro educativo. Tan complicada es ya la situación, cuenta Ribeiro, que la biblioteca de este equipamiento ha tenido que reconvertirse en un aula. "Ahora no tenemos biblioteca, hemos pedido que se nos habilite una, pero no sabemos en qué quedó la cosa", asegura Ribeiro. Y agrega: "Yo en lo personal llevo luchando desde que mi hija mayor entró a estudiar en el colegio Poeta Ángel González (uno de los tres del barrio), y aquí seguimos luchando".

Tal y como estaba planteado inicialmente, el proyecto de ejecución del nuevo IES de La Corredoria incluye la construcción de 16 aulas para la ESO y 6 para Bachillerato, además de una pista deportiva. En esa última ocasión, el presupuesto de adjudicación había ascendido a los 11,24 millones –aunque la consejería ya lo había ampliado ante la expectativa del encarecimiento de los materiales– y el plazo de ejecución de las obras había quedado establecido en veinte meses.

Un proyecto de doce años

El nuevo Instituto de Educación Secundaria de La Corredoria debería ubicarse entre el colegio Carmen Ruíz-Tilve y la primera fila de edificios de la calle de la Media Legua. En un terreno con un importante desnivel y que ahora mismo está serpenteado por un paseo que utilizan de forma diaria cientos de vecinos de este populoso barrio como lugar de recreo.

El proyecto para construir en ese lugar el que sería el segundo instituto del barrio viene de atrás. De bastante atrás. La primera vez que se prometió este equipamiento fue en 2012. Hace ahora doce años. De aquella la Consejería de Educación la ocupaba José Luis Iglesias Riopedre. Su planteamiento inicial era que el equipamiento estuviera terminado en 2015. Es decir, debería llevar en pie siete años. Evidentemente no fue así. El tiempo pasó y el proyecto fue diluyéndose y, por momentos, cayendo en el olvido, para desesperación de los vecinos que en ningún momento tiraron la toalla.

El proyecto volvió a despertar cuando el otro instituto del barrio, el que comparte acera con la estación de tren, comenzó a quedarse pequeñísimo. Tanto que la situación era insostenible. Fue entonces cuando Educación habilitó unos barracones en la zona de aparcamiento para que los estudiantes pudieran acudir a clase.

Cambiaban las caras en la Consejería y, a trompicones, parecía que se iban dando pasitos. En mayo de 2017, el por aquel entonces consejero Genaro Alonso presentó un proyecto, con maqueta incluida, para un instituto con capacidad para 640 estudiantes (con 16 aulas para la ESO y 8 para Bachillerato). Iba a costar 8,7 millones (tres menos de lo que costaba la última licitación). Pero tampoco fue de aquella. Esa segunda intentona también fue fallida. Igual que la tercera, la más reciente.

En ese caso el proyecto parecía que, por fin, iba a poder materializarse. Pero tampoco. Las obras se adjudicaron en octubre, pero la empresa no llegó ni a colgar el cartel anunciador del proyecto en la desnivelada parcela.

Hace unas semanas, los padres y madres de los tres colegios del barrio y del único instituto celebraron una especie de entierro simulado por un equipamiento que, en aquel momento, aseguraban que daban por perdido y que estimaban que no se iba a llevar a cabo. En aquel momento anunciaron que iban a realizar movilizaciones para intentar presionar a Educación. Sonia Ribeiro aseguró ayer que los padres tendrán una reunión el próximo mes de septiembre para discutir si finalmente llevan a cabo esas protestas. Todavía confían en que a la cuarta vaya la vencida.

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