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Los arqueólogos buscan en Las Regueras la calzada romana que conectaba con la villa de La Estaca

El equipo que lidera Juan Muñiz inició ayer una nueva campaña de excavaciones, que durará un mes, en el yacimiento de Las Regueras

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En imágenes: Así buscan los arqueólogos la calzada romana que conectaba con la villa de La Estaca

Encontrar la calzada romana que conectaba con la villa de La Estaca, acotar su estructura y confirmar su extensión y orientación. Ese es el gran objetivo de la nueva campaña de excavaciones que se inició ayer en el yacimiento de Las Regueras, bajo la dirección de Juan Muñiz. El equipo de arqueólogos y voluntarios trabajará en la zona durante un mes.

La calzada fue detectada en una prospección en el 2013, y ahora se tratará de determinar su fisonomía y orientación. "En teoría, nos cruzaremos con el camino y en función de lo que nos ofrezca la superficie tomaremos una decisión sobre si expandimos el cuadro (de excavación) o no", señala Juan Muñiz.

El arqueólogo espera poder tener a finales de semana algo reconocible a la vista. Su objetivo más a corto plazo es encontrar el muro que limita la calzada. "Este tipo de caminos suelen tener uno a cada lado porque tienen cuneta, buscamos la testa de ese muro porque si la vemos antes, excavaríamos más fino, sabrías donde estás dentro y dónde fuera", explica. Al ser ya la quinta campaña en La Estaca, tienen datos sobre la profundidad a la que se encuentran los restos arqueológicos. "La calzada está entre 25 y 30 centímetros de profundidad", aseguran.

Una vista general de las excavaciones iniciadas ayer en el yacimiento de Las Regueras.

Los arqueólogos pretenden dejar la mitad del cuadro al nivel de la rodadura y la otra mitad a la altura del cimiento para que el público que asista a las visitas guiadas al yacimiento (se desarrollarán entre la última semana de agosto y el 7 de septiembre) entienda cómo es una calzada romano cotidiana. "Es un camino que hizo alguien para ir a sus edificios y para ir después a Meobra a coger la carretera principal. Ellos caminaban y además tenían que pasar los carros y las bestias por esta calzada. Las piedras están debajo de la base y por encima hay una banda de rodadura que es por donde circulaban", anota.

Durante la campaña, el equipo realizará un segundo sondeo, dirigido a continuar investigando los restos de una vivienda descubierta también en el 2013 y que se empezó a excavar en el 2018. Desde entonces, los arqueólogos han realizado sucesivas campañas de teledetección con georradar y geomagnética que les han permitido encontrar más vestigios romanos. En esta campaña, excavarán una estancia del sector sur de la casa, anexa a una zona en la que se exhumaron numerosos restos en años anteriores.

Los arqueólogos afirman conocer la localización de la planta y calculan que su extensión ronda los 900 metros cuadrados. A partir de ahí, su labor se centra en la búsqueda de infraestructuras como un sistema de canalización hallado la pasada campaña, patios, caminos… Cuestiones de ingeniería que permiten ver el urbanismo o la planificación de las viviendas: "No son casas improvisadas ni mucho menos. Eran gente rica la que las construyó siguiendo unos cánones de arquitectura", añade Muñiz. Estiman que los restos de esa parte de la vivienda se sitúan a una profundidad de entre 120 y 140 centímetros.

Anaís Buton removiendo la tierra.

Los materiales extraídos permiten además acotar cronológicamente las etapas de ocupación de los yacimientos. La vivienda acotada data del siglo III de nuestra era y perdura en el tiempo "porque estas casas duran siglos, no se construyen y se abandonan en seguida, pueden durar 200 o 300 años", cuenta el director de la campaña.

Visión de conjunto

En las excavaciones de La Estaca, el equipo de arqueólogos alterna los sondeos en el interior y en el exterior : en una campaña se cavan las habitaciones de la villa y en la siguiente el mosaico. "Cada año tratamos de entender las funciones que tenían esas estancias y examinar los materiales que aportan. Por ejemplo, si encontramos una cocina, pues hallas el menaje o los utensilios de cocina; en una habitación te encuentras con los restos del lecho de la cama", explica Muñiz. De esta manera, van compaginando los sondeos y visualizando poco a poco más partes de la casa.

Arqueólogos retirando la tierra de la superficie de la parcela en la que están excavando.

Al final de cada campaña, se realiza un escaneado de las excavaciones para hacer una imagen digital de la última zona trabajada y poder verlo como si estuviera todo destapado a la vez. Juan Muñiz teme que nunca se logre destapar toda la villa por sus grandes dimensiones y por la necesidad de construir una estructura para mantener las condiciones de humedad y temperatura para que las pinturas no se desprendan o el mosaico no se levante. Por último, acuden los geólogos al yacimiento con el georradar para volver a leerlo, analizar la resistencia o redibujar la planta en caso necesario. "Así es como avanzamos y vamos viendo cómo era todo un núcleo de población. Esto no es una casa sola, aquí hay más edificios", añade Muñiz.

Durante la primera jornada de esta campaña, los arqueólogos solo han encontrado material de escoria de fundición. Además de sacar a la luz la calzada, los arqueólogos tienen muchas esperanzas puestas en la vivienda, donde esperan exhumar cerámica, piezas metálicas y pintura de las paredes. "Si nos encontramos con un basurero sacamos una tonelada de material, pero luego el proceso de transportarlo y procesarlo es muy latoso. Todavía estamos procesando material del 2019. Después eso lo mandamos al Museo Arqueológico", concluyen.

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