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Giancarlo del Monaco: "Hay que reconectar la ópera con el público y su origen"

El director de orquesta, hijo del mítico tenor Mario del Monaco, reflexiona en Trascorrales sobre la importancia de la esencia en el género

Giancarlo del Monaco y Celestino Varela, antes del coloquio en Trascorrales. | Miki López

"Hay que reconectar a la ópera con el público y su origen". Así lo dijo ayer el director de escena italiano Giancarlo del Monaco, durante un coloquio que mantuvo en el espacio Trascorrales con el director general y artístico de la Ópera de Oviedo, Celestino Varela. El encuentro, celebrado en el marco de la exposición por el 75.º aniversario de la temporada de Ópera de Oviedo, congregó a gran cantidad de aficionados al género, que no desaprovecharon la oportunidad de ver al prestigioso director de escena, hijo además del mítico tenor Mario del Monaco.

El recordado cantante florentino tuvo una importante presencia en el coloquio. Celestino Varela recuperó para el público una de las más emotivas historias que ha vivido el Campoamor en sus 130 años de existencia, como es la de aquella función de 1967 en la que Mario del Monaco iba a interpretar, ante el exigente público ovetense, su papel más emblemático: el de "Otello", el moro de Venecia, en la ópera de Verdi inspirada en Shakespeare. Antes de la función, Mario del Monaco recibió la triste noticia de que había fallecido su padre. Pese al duelo, optó por actuar, regalando al público del Campoamor un "Otello" absolutamente memorable. Los que estuvieron allí aseguran de que el teatro no se vino abajo de milagro.

Giancarlo del Monaco corroboró que la influencia de su padre ha sido nuclear no solo en su vida, también en una trayectoria profesional en la que ha puesto "mucha dedicación y sacrificio". Desde los cinco años, explicó el director de escena, absorbió las enseñanzas de su padre y también el legado de una herencia familiar que llega, con él, a la cuarta generación dedicada a la música. Por eso, Giancarlo del Monaco tiene una visión panorámica sobre la evolución de la ópera y de su público.

En todas sus obras, explicó el director de escena, trata de integrar tradición y modernidad, pero siempre respetando el origen y el núcleo de la obra. "De esa manera, el género, que tiene cuatro siglos de antigüedad, llega hasta hoy en día con frescura y vida", señaló Varela. Giancarlo del Monaco profundizó en esa idea comparando el género lírico con un árbol, donde la semilla sería la tradición. Por eso, se muestra crítico con muchos de los cambios que está experimentando la lírica: "La ópera hoy en día está sufriendo una serie de experimentos que la están llevando a personas que no aman realmente la ópera y que no la conocen. Este estilo musical es como un árbol enorme, lleno de raíces, de posibilidades, colores y formas imaginables, pero hoy en día estamos cortando esas ramas y esa tradición e historia pertenecientes a la ópera", reflexionó el director de escena.

Del Monaco, al que Varela definió como "una de las personalidades más importantes de la ópera de los últimos 50 años", culpabiliza de la desconexión entre ópera y juventud al "imperio financiero" asociado a la industria musical. "La ópera necesita de muchos sectores que no quieren ser financiados por las empresas musicales: éstas se niegan a sostener adecuadamente la estética y producción de la lírica".

"Últimamente falta disciplina, incluso en los cantantes, todo eso se debe a desaparición de las escuelas de canto europeas y al desconocimiento de las personas que trabajan en el mundo artístico", subrayó Del Monaco, quien también considera que la mayoría de los directores de escena que trabajan en la actualidad "no tiene los conocimientos previos ni conocen la historia de la ópera", lo que a su juicio "ha alejado a la ópera de su público". Pese a todo, Del Monaco conserva un inconquistable optimismo sobre la pervivencia de la tradición operística: "Tengo todavía esperanza", concluyó.

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