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Hora de desgajar la naranja

El entorno de Ciudadanos ya da por hecho que Nacho Cuesta no será candidato en Oviedo mientras José Luis Costillas agita su política cultural como bandera para encabezar la lista

José Luis Costillas y Nacho Cuesta, en una imagen de archivo. | Luisma Murias

De todas las incertidumbres electorales que sobrevuelan el panorama de la política local en Oviedo, quizá la de Ciudadanos sea la más acusada. La formación naranja, que logró en las pasadas municipales sus mejores resultados, pasando de dos a cinco concejales, y accedió a una coalición de gobierno con el PP en la que ocupa algunas de las concejalías de más peso y exposición mediática (Urbanismo, Infraestructuras, Cultura), no es ajena a la profunda crisis que arrastra el partido en España y llega a la antesala de los comicios con afiliados menguantes y todas las dudas del mundo sobre quien debería ser su cabeza de lista, el teniente de Alcalde y coordinador regional del partido Nacho Cuesta.

Si la carrera en Ciudadanos de este exdecano del Colegio de Abogados fue meteórica, pasando en pocos meses de ser un fichaje independiente a miembro del comité regional, del nacional y coordinador en Asturias, su retirada, de confirmarse, está siendo un ejercicio procrastinador agónico. Cuesta, hombre formal y de formas, lleva muchos meses guardando silencio sobre su futuro y negando lo que, en el resto del partido, casi todos los militantes dan ya por hecho: Que no va a ser el candidato de Ciudadanos o de la marca que salga de una posible refundación.

El papel que estará representando este abogado de verbo florido en mayo de 2023 es todavía una incógnita. Unos los sitúan en la lista de Canteli, ocupando el número 3, por detrás de Mario Arias. Otros lo ven incluso fuera de la política, de regreso a su colegio de abogados, donde también habrá elecciones en esas fechas.

Con Nacho Cuesta fuera de la ecuación y dando por hecho que habrá una candidatura heredera del proyecto naranja en las municipales, el hombre fuerte del partido, José Luis Costillas, secretario de comunicación regional y concejal de Cultura en Oviedo, estaría dispuesto a encabezar la lista.

Sus bazas consisten, precisamente, en la labor desarrollada por su concejalía en Oviedo durante estos últimos cuatro años. Pese a que su política cultural le ha generado sonados desencuentros con ciertos sectores de la música clásica, también ha desplegado una generosa oferta de festivales, potenciando otras músicas, alimentando al sector de las artes plásticas, reforzando el área de cine y dejando como sello de la casa el escenario de la fábrica de armas de La Vega como gran recinto de actividades, con permiso de la Fundación Princesa de Asturias.

Esa idea de que la política cultural de Oviedo es un ejemplo de "política naranja" y un referente, desde ese punto de vista, en todo el país, es uno de los logros que, de hecho, una convención nacional del partido que debería celebrarse a la vuelta del verano en Oviedo quiere destacar. En esa cita se podría ver el respaldo nacional a esa candidatura a la que Costillas, según algunos militantes, ya estaría dando forma.

Otra opción, con la que casi nadie cuenta, es que Costillas pueda encontrar hueco en una posible integración de candidatos en la lista de Alfredo Canteli. Durante los primeros años del mandato, las relaciones entre el presidente de la Fundación Municipal de Cultura y el regidor ovetense llegaron a ser bastante malas. Costillas, han contado fuentes próximas al equipo de Gobierno, salió respondón al Alcalde y poco afortunado, a sus ojos, en el tipo de política cultural, más orientada a los gustos alternativos que a los clásicos. El concejal de Cultura fue, no obstante, modulando el tono y ha logrado llegar al final del mandato con una relación correcta, pero sin muchas cartas para que Canteli le fiche. En el resto de concejales del grupo naranja, a excepción de Nacho Cuesta, no se esperan migraciones a la lista del PP. Todos volverían a sus respectivas ocupaciones profesionales y, eventualmente, aquellos más próximos a Costillas, como es el caso de Lourdes García, podrían participar de una forma más activa en esa hipotética candidatura refundada. Queda tiempo, pero no tanto, para acabar de desgajar la naranja.

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