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Las gaviotas cambian la costa por Oviedo: "Hay más que nunca"

Los expertos reconocen que la población de la especie ha disminuido en la costa y que ahora anidan en las ciudades, pero que los altercados "son puntuales"

Varias gaviotas sobrevuelan el cielo de Oviedo. | Thais RR

"No estamos ante ‘Los pájaros’ de Hitchcock". Los expertos en aves coinciden en la misma conclusión ante el alarmismo que cada verano, y en especial este, se genera en Oviedo por la cada vez mayor presencia de gaviotas. "Es normal que llamen la atención, son animales grandes que emiten ruidos fuertes, pero no hay que generar una situación de alarma ni preocuparse en exceso", afirma el biólogo de la Universidad de Oviedo David Álvarez.

La notoria presencia de estas aves en la capital está siendo un habitual de las conversaciones en las últimas semanas. Además del acercamiento a las terrazas, con robos de comida incluidos, este verano ya han protagonizado algún incidente, como el sucedido el pasado mes de julio en la calle Sacramento, cuando unos vecinos fueron atacados por una bandada de gaviotas después de que se acercaran a un polluelo que se había caído de un nido. Los residentes en Oviedo también han presenciado últimamente más ataques de gaviotas a palomas en la vía pública –días atrás en plena calle Uría– sin inmutarse ante el paso de los viandantes, o relatan que por las noches se oyen mucho más que antes sus graznidos.

Una gaviota, tras atacar a una paloma en una calle de Oviedo. Diego Crespo

"Las gaviotas se han refugiado en los núcleos urbanos, donde pueden encontrar alimento más fácilmente después del cierre de los vertederos a cielo abierto o de la prohibición de los descartes pesqueros", explica Nicolás López, delegado en Asturias de la Sociedad Española de Ornitología (SEO) Bird Life. Pero ante los comentarios de que las gaviotas están cada vez más agresivas afirma que "no hay ningún patrón en su comportamiento actual ni ningún cambio en su interacción con las personas". Lo mismo secunda Ignacio Vega, observador de aves: "Los altercados con las personas son puntuales, nunca atacan premeditadamente, son hechos fortuitos debido a su necesidad de alimento o a la protección de las crías". Ambos explican que es erróneo sentenciar que "hay más gaviotas que nunca". Nada más lejos de la realidad. Los expertos advierten que el descenso de la población de gaviotas está siendo muy acusado. Según el último "Libro Rojo de las Aves de España", publicado en 2021 por SEO Bird Life, en la cornisa cantábrica la población de gaviota patiamarilla ha descendido un 70% desde el año 2000. De hecho, su estatus de especie ha cambiado al de "casi amenazada".

"La frase de que hay más gaviotas que nunca es una percepción de las ciudades, aquí si ha aumentado el número, todo lo contrario que en la costa", asegura Álvarez. Pone el ejemplo del Cabo Peñas, donde siempre hubo cientos de parejas de gaviotas y ahora "está desierto": "Las mayores colonias actualmente son urbanas". Por tanto, parece que las gaviotas han llegado a Oviedo para quedarse y que van a pasar a ser una parte más de la fauna avícola de la ciudad, sobre todo en verano, época de crianza para esta especie. "Los pollos nacen al final de la primavera, por lo que en verano es cuando las gaviotas buscan más alimento: para ellas mismas y para sus crías", explica Nicolás López.

Desde SEO Bird Life están totalmente en contra de las medidas llevadas a cabo en algunas ocasiones por los ayuntamientos, como la retirada de los nidos. "No hay que hacer un control poblacional de ningún tipo, se pueden tomar otras medidas", asegura López. Entre ellas cita que es muy importante no dar alimentos a las gaviotas, ni dejar abiertos contenedores o papeleras donde hay restos de comida. También se puede impedir su acceso a los lugares donde pueden nidificar, para que vuelvan a hacerlo en lugares naturales y no en las ciudades.

Otra medida que saca a colación Ignacio Vega es la que ya se ha puesto en marcha hace unos meses en Venecia y que los bares de algunas ciudades de España ya están aplicando: "Se les entrega a los clientes de la terraza una pistola de agua, preferiblemente de un color llamativo como el naranja, para lanzar agua en caso de que se acerque alguna gaviota a la mesa". "Aunque parezca de broma, es una medida efectiva e inocua", sentencia el experto.

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