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Ciudad Naranco, en Oviedo, se libra de sus edificios más ruinosos y molestos

Los propietarios de varios inmuebles abandonados junto a la plaza de Juan Pablo II acometerán su demolición: "Era una demanda vecinal justa"

Los edificios abandonados situados tras el parque infantil de la plaza de Juan Pablo II que serán demolidos en septiembre. | Irma Collín

Los vecinos de Ciudad Naranco están más cerca que nunca de librarse de uno de los principales focos de abandono y molestias en el barrio. El concejal de Urbanismo, Nacho Cuesta, anunció este jueves que acaba de alcanzar un acuerdo con los propietarios de varios inmuebles abandonados situados junto a la plaza Juan Pablo II para que asuman su demolición a partir del mes de septiembre a cambio de acelerar el proceso de desarrollo urbanístico de una zona que, según el primer teniente de alcalde, "lleva mucho tiempo a la espera de integrarse en el entorno".

El compromiso de los dueños de los edificios ubicados en el ámbito de Ferreros, concretamente entre las calles Belarmino Cabal y Acisclo Muñiz Vigo, es el de presentar de manera inminente al Consistorio los proyectos de demolición para proceder a acometer los trabajos en el plazo estimado de un mes. "Por fin hemos conseguido un acuerdo para que los propietarios adecenten y procedan a la demolición de esas edificaciones en ruinas. De esta manera, daremos respuesta a una justa reivindicación de los vecinos, que sufren desde hace demasiados años el mal estado de esa parcela y los problemas derivados de su abandono", declara Cuesta, que califica de "justa reivindicación de los vecinos".

El abandono durante muchos años de los inmuebles se había traducido en problemas de acumulación de suciedad y problemas de okupación que la propiedad había tratado sin éxito de resolver con varias medidas como tapiar las ventanas con ladrillos.

Desde el Consistorio ven en el desarrollo urbanístico de la zona en la que actualmente se levantan las viviendas una posibilidad de promover otro tipo de construcciones y completar así una unidad de gestión que había quedado incompleta debido a la falta de actividad en los inmuebles que todo apunta a que podrían convertirse en escombros a comienzos de este otoño.

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