El director artístico de la Ópera de Oviedo, Celestino Varela, conversó ayer con Víctor Sánchez, profesor de Musicología en la Universidad Complutense de Madrid y autor de numerosas publicaciones sobre el teatro lírico en España, ante el público que acudió al último de los encuentros estivales organizados por la fundación en la plaza de Trascorrales. La charla giró sobre Verdi y su universo lírico, sobre los que Sánchez es toda una autoridad: habló de su producción operística a lo largo de más de cincuenta años, de su relación con sus libretistas, de su intuición natural para la composición, de su interés por la dramaturgia más que por el lirismo y su conocimiento de la condición humana, entre otras muchas cosas.

Víctor Sánchez: «Con cerca de 80 años, Verdi seguía a la vanguardia de la composición lírica»

Su producción lírica recorre un amplio espacio temporal, de modo que, según el musicólogo, contiene «una gran variedad de propuestas, incluso de desarrollo estilístico». En los 50 años que Giuseppe Verdi dedicó a la composición y la ópera «el mundo se transformó totalmente», señaló Víctor Sánchez, y el italiano lo refleja en sus creaciones.

«Son muchas obras y muchas épocas», apostilló, y durante todo ese tiempo, desde el estreno de su primer gran éxito, «Nabucco», con 29 años y sin contar con una formación musical formal, fue un «revolucionario. «Con cerca de 80 años, Verdi estaba a la vanguardia de la ópera. ‘Falstaff’ está en la vanguardia, tan a la vanguardia que nadie la entendió», explicó.

«Verdi no busca exotismo en sus dramas, lo que busca es fuerza teatral: en sus obras todo funciona, no hay bajones», comentó, en respuesta a una de las preguntas que le planteó Varela.

Víctor Sánchez habló sobre algunas de las últimas investigaciones sobre el autor y su música, en concreto y desde hace un año a las que se centran en el contenido de un baúl encontrado en su villa de Sant’Agata, del que ya se sabía desde hacía tiempo e incluso se había editado parte de su contenido en formato facsimilar. En su interior guarda todo los bocetos de las obras de Verdi, lo que permite recrear todo su proceso creativo, «cómo iba creando melodías y cómo eso surgía a medida que iba haciendo el libreto», según indicó el musicólogo.

También habló sobre sus complejas relaciones con sus sucesivos libretistas. «A Verdi le gustaba tener libretistas a los que poder mandar, a los que poder controlar», explicó y añadió que, en una de sus cartas, el compositor había dejado escrito que «lo importante era que el libretista no hiciera poesía ni el músico música: lo que importa es la unión de todo».

La obra de Verdi es, ante todo, contemporánea y atrevida, subrayó. «‘La Traviata’ es una obra verdaderamente revolucionaria. Verdi no buscaba la popularidad fácil, se metía en proyectos complicados. ‘Rigoletto’ tuvo que sortear la censura y ‘La Traviata’ mucho más aún», señaló el musicólogo, formado en la Universidad de Oviedo y ayer contó que su primera ópera la vio sentado en una butaca del Campoamor.