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Oviedo pide nueve millones para cerrar el centro a los coches más contaminantes

El Ayuntamiento solicita, por segunda vez, la ayuda al Gobierno central para poder restringir la circulación en torno al Campo y el casco viejo

A la segunda va la vencida. El Ayuntamiento de Oviedo quiere modificar el dicho y solicitará por segunda vez ayuda económica al Ministerio de Transportes que dirige Raquel Sánchez para poder impulsar la conocida como "zona de bajas emisiones" en el entorno del campo San Francisco. La primera vez la subvención fue rechazada –aunque la iniciativa había obtenido una buena valoración– porque no había sido etiquetada como "prioritaria", según señalaron fuentes municipales. Ahora el Consistorio pedirá nueve millones de euros para ejecutar un proyecto que tiene como objetivo vetar la circulación en el centro de la ciudad a los coches más contaminantes y, por lo tanto, a los más viejos, aquellos que acumulan más de quince años. El Ministerio de Transportes es el que se encarga de valorar todas las propuestas municipales que se van presentando para luego tramitar la solicitud de las ayudas ante la Unión Europea, que es quien reparte el dinero a través de los fondos Next Generation.

Más al detalle, el proyecto denominado como "Oviedo Central" obligará a cerrar el centro de la ciudad a los malos humos de los tubos de escape. El Ayuntamiento tiene hasta el 29 de septiembre para presentar su proyecto –que será muy similar al que se envió hace unos meses– y optar a las jugosas subvenciones. Una vez captado el dinero, el trabajo tiene que ser rápido. La normativa de la Unión Europea (UE), que es quien obliga a que el centro de las ciudades de más de 50.000 habitantes quede cortadas al tráfico más contaminante, dice que esa delimitación debe estar lista para el próximo 1 de enero. "Hacerlo no es una opción, es una obligación", puntualizaron fuentes municipales. La intención es delimitar una zona a la que apodan como "almendra" por su forma y que incluirá las calles que abrazan el parque San Francisco y a las que engullen al casco viejo.

En la primera intentona en la que Transportes tumbó el proyecto de "Oviedo central" el Ayuntamiento sí que logró captar una jugosa subvención para poder renovar la flota de autobuses, optando por unos eléctricos y, por lo tanto, menos contaminantes. Sin embargo, de no delimitar una zona de bajas emisiones a tiempo, la ciudad podría enfrentarse a ulas sanciones recogidas dentro de la Ley de Cambio Climático.

Ya desde un primer momento el Consistorio aseguró que esta delimitación se hará siguiendo el "camino amable". No por las bravas. Por eso el proyecto incluirá una serie de espacios de aparcamiento disuasorios para los vehículos afectados por estas prohibiciones. Una vez que lleguen las subvenciones, Oviedo se lanzará a contratar una consultoría especializada para que guíe a la ciudad en un camino que, por el momento, están aplicando pocas ciudades en España. Luego tendrá que instalar cámaras para controlar que los coches contaminantes no circulen por las zonas prohibidas.

Madrid fue, curiosamente, una de las pioneras no sin cierta polémica e idas y venidas judiciales durante todo el proceso. Precisamente, Oviedo quiere mirarse en el espejo de la capital española, que lleva cierta ventaja en esta carrera y ya ha adelantado todas estas restricciones.

El caso es que en 2023 todos los vehículos de Oviedo deberán contar con las pegatinas ambientales que expide la Dirección General de Tráfico (DGT). No obstante, según se ha transmitido se intentará que las restricciones de acceso al centro de la ciudad sean progresivas. Los primeros cálculos señalan que los alrededores del Campo San Francisco serán dirección prohibida para unos 37.000 vehículos a partir del uno de enero. Son un tercio de los que forman el actual parque de vehículos de concejo, según las últimas cifras que maneja la DGT, y se corresponden con aquellos turismos que ya han cumplido la quincena de edad.

Los últimos datos de la DGT apuntan que en Oviedo conviven 100.328 turismos; 10.889 motocicletas; 7.754 furgonetas y casi 6.000 camiones. No obstante, según los cálculos que maneja el Ayuntamiento cada día circulan por la capital asturiana unos 300.000 vehículos y la mitad de ellos –unos 150.000– lo hace por la zona centro. Más datos: la edad media de los turismos que habitan la ciudad es de once años y un mes, muy en la línea de lo que ocurre en el resto de ciudades españolas. Y el 38% ya ha superado los quince años, por lo que no podrá o tendrá dificilísimo conseguir las etiquetas medioambientales con las que circular libremente por el centro de la ciudad.

Renovación de los autobuses, preparados para cero emisiones

El Ayuntamiento de Oviedo, a través de la concejalía de Transportes y Medio Ambiente que dirige el primer teniente de alcalde, Nacho Cuesta, ha iniciado ya los trámites para modificar el contrato con la empresa concesionaria del servicio de transporte urbano con el objeto de acometer la sustitución íntegra de la flota de autobuses por otros eléctricos de cero emisiones, siguiendo de esta forma las directrices europeas, con las fórmulas que se acuerden entre concesionaria y Ayuntamiento. Del mismo modo, la concejalía de Transportes inició la tramitación para modificar del contrato para que la empresa concesionaria lleve a cabo la adquisición de 70 cargadores de autobuses eléctricos, una actuación que será sufragada al 90% por Fondos Europeos Next Generation. Para ello, se le ha dado un trámite de audiencia al contratista por un plazo de 15 días. Esta ayuda fue concedida al Ayuntamiento de Oviedo dentro de la primera convocatoria del programa de ayudas a municipios para la implantación de zonas de bajas emisiones y la transformación digital y sostenible del transporte urbano, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

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