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Críticas a la "baja calidad del servicio" de la residencia de estudiantes San Gregorio

Los residentes envían una queja a la Universidad de Oviedo en la que denuncian recortes en la cocina, la cafetería y la limpieza del centro

San Gregorio.

Medio centenar de estudiantes que habitan la residencia de San Gregorio –en el campus de Los Catalanes– han firmado y entregado a la Universidad de Oviedo un escrito en el que ponen de manifiesto lo que consideran una serie de deficiencias en el servicio que presta la compañía concesionaria de la gestión del inmueble. Entre sus reclamaciones figura, por ejemplo, que el personal de cocina está muy mermado en número, no se cumple con las ratios que recoge el documento de la concesión del servicio; que la cafetería tiene unos horarios muy restringidos; además de una serie de deficiencias en el servicio de limpieza también porque no cuentan con el personal suficiente para llegar a todos los residentes.

"Este año las condiciones han empeorado, la calidad del servicio es baja", asegura uno de los estudiantes que firman el documento, "por extensión nos quejamos ante la Universidad por omisión de deberes porque es la que tiene que velar para que se cumpla el contrato". La queja la han presentado por varias vías. Primero ante el vicerrectorado de Estudiantes –a través de la secretaría– y, posteriormente, ante el registro general de la propia universidad y ante la dirección de los colegios mayores. Durante estos días han tenido alguna entrevista con la concesionaria, pero sin demasiados avances para mejorar su situación, denuncian.

La cocina, según la versión de los estudiantes, llevaba cerrada desde el año 2020, durante la pandemia. "El año pasado nos traían la comida en carritos de la compra desde el colegio América (que está solo unos metros del San Gregorio)", explica uno de los residentes. Este año, relatan, "lo que pretendían era que fuéramos nosotros los que nos desplazáramos hasta el América". Pero la queja ha surtido su efecto porque volvieron a abrir el comedor, aunque denuncian que "con menos trabajadores de los que había antes".

La cafetería ha seguido un camino similar. Tiene unos horarios restringidos, solo abre hasta las tres y media de la tarde cuando, aseguran los estudiantes, en el contrato figura que debe permanecer con las puertas abiertas hasta las diez y media de la noche. Los días festivos y fines de semana está cerrada a cal y canto, cuando en el contrato figura que no debería ser así.

En su reclamación ante la Universidad de Oviedo, los estudiantes aseguran que hay graves deficiencias en la limpieza de la residencia, también por culpa de la falta de personal. "Cuando llegamos este curso había solo una limpiadora", critican. La residencia tiene unas 80 habitaciones, una veintena de ellas dobles, por lo que tiene capacidad para un centenar de estudiantes. No obstante, ahora mismo solo está ocupada una pequeña parte. Aproximadamente unos cincuenta cuartos. Pese a que solo está ocupada una parte, la limpiadora no consigue llegar a todas, con las que en las últimas semanas muchas de las habitaciones se quedaban directamente sin hacer, denuncian los residentes. Pero destacan que ante las quejas la concesionaria decidió contratar a una persona a jornada parcial –durante solo unas horas al día–, pero aun así tampoco dan abasto.

En el escrito que han enviado a la Universidad también figuran quejas relativas al servicio de mantenimiento que forma solo una persona , que se ocupa también de las reparaciones en el vecino colegio mayor del América. Tampoco llega a todo.

Otro asunto de conflicto ha sido que en el pliego de condiciones del contrato de concesión del servicio figura que la conserjería debe tener la custodia de las llaves cuando los residentes no estén en el edificio. Sin embargo, este año se instalaron en el inmueble unos lectores de tarjetas para abrir las puertas que deben usar los alumnos, con los que tienen que cargar siempre con esa tarjeta en la cartera. También denuncian que no existen hojas de reclamaciones, lo que ha propiciado otra queja de los estudiantes. Esta vez frente a la Oficina del Consumidor del Principado.

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