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Sol y sidra para un bollo "sagrao"

El Campo San Francisco fue el punto de encuentro de las familias, reunidas en torno a la sidra como protagonista de esta edición

Los ovetenses, encantados con el cambio en la tradición de San Mateo: "Es un acierto repartir sidra"

Los ovetenses, encantados con el cambio en la tradición de San Mateo: "Es un acierto repartir sidra" VÍDEO: Amor Domínguez/ FOTO: Irma Collín

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Los ovetenses, encantados con el cambio en la tradición de San Mateo: "Es un acierto repartir sidra" Lorena Landázuri

"El día del bollo lo vivimos como todo un acontecimiento porque nos reunimos toda la familia para compartir y pasarlo bien", dice Arelys Villamarín, ecuatoriana afincada en Oviedo, que acude con su familia cada año al Campo San Francisco, lugar elegido por la mayoría de familias que decidieron participar del acto. A "celebrar y comer". "Es una cita sagrada en el calendario, e intentamos no perdérnosla". El habitual bollo y la sidra, como novedad este año, copaban el césped en un día en el que el tiempo acompañó. "Por suerte hace un día buenísimo. Otras veces nos llovió y no pudimos venir".

Bajo el sol, la multitud acogió el día como una vuelta a la normalidad y como un reencuentro con recuerdos de infancia. Gerardo González, vecino de Oviedo y miembro de la SOF –Sociedad Ovetense de Festejos– se emociona al recordar los días del bollo que lleva a sus espaldas. "Vengo a recoger el bollo con mi madre y la verdad es que es un día que espero siempre con ganas. Llevo 40 años en Madrid, pero esta tradición es algo que conservo desde que tengo 6 o 7 años". El arraigo familiar es uno de los vínculos que unen a muchos de los que se congregaron en torno al mantel, una celebración que pasa de padres a hijos. Es el caso de María Dolores del Río, miembro veterano de la SOF desde hace 60 años. "Vengo desde niña y es un día muy importante para mí que también inculqué a mis hijos. De hecho, vengo con el pequeño, cuenta del Río, quien pone como pega que este año den sidra en lugar de vino. "A mí la sidra no me gusta, me presta más el vino, aunque soy asturiana de pura cepa".

El bollo de San Mateo 2022, en imágenes Irma Collin

Desde el otro lado del Atlántico, la tradición también tiene adeptos. "Somos de Venezuela, pero nuestro abuelo era de Infiesto, por lo que el día del bollo para nosotros es una vuelta a las raíces", asegura Anais Cueria, quien, acompañada de su familia, elige el Campo San Francisco como lugar de reunión. "Aquí mi hijo lo disfruta más". Los conciertos, los fuegos… todo es poco cuando la celebración coincide con una bienvenida tras 10 años en el extranjero. "Volver justo por San Mateo, para el bollo presta un montón", confiesa Yeraldinne Cueria, que vive la fiesta como una incondicional.

Otros que volvieron "a casa" hace ocho años son la familia Carone. "Desde que regresamos de Venezuela, celebramos el día del bollo cada año como lo hacía mi abuela, que era de Oviedo. Es un día al que no faltamos, somos socios de la SOF, como mis abuelos, vamos a buscar el bollo y siempre lo celebramos aquí en el Campo San Francisco".

Entre bocado de empanada, bollo o tortilla, también hubo espacio para la crítica. La vuelta de las fiestas grandes de Oviedo, marcadas por su nuevo modelo, sin chiringuitos y con los conciertos desplazados del centro, es algo que muchos echaron en falta en la presente edición. "No había ambiente en el centro. El otro día, salimos a cenar y quisimos ir a tomar algo y estaba todo cerrado. Una pena porque la ciudad se veía muerta", lamenta Margarita Díaz. A este sentir se une Javier Rojo, quien añora "el San Mateo anterior. El cambio de modelo, la privatización de todo, el centro vacío, los conciertos de pago". "De hecho", insiste, "no fui porque entiendo que, al menos algunos deberían ser gratuitos, y no llevarlos al extrarradio", añade.

"Está muy bien que este año nos hayan dado sidra, pero nos faltó el vaso", bromea Mila Garzo, incondicional de las fiestas que acudió a celebrar el fin de las fiestas acompañada de unos amigos con los que hace el Camino de Santiago. "Es una fecha tradicional, de cuando éramos nenos y veníamos con las pandillas y ahora venimos reivindicando algunas cosas", afirma mientras señala su camiseta en la que se lee "Ronda norte no".

"Nos encanta venir con los críos, es un día que esperamos durante todo el año, por lo que en pandemia, que no pudo celebrarse lo echamos de menos", cuenta Ana García, que asiste a la celebración con amigos y familia de Cangas y Nava.

Por el resto de la ciudad, la romería se extendió también por el Truébano (concierto de Héctor Tuya) y por otros parques, aunque no tan poblados como el Campo: hubo quien aprovechó para estrenar el recién recuperado aguaducho del Parque de Invierno o sentarse a una mesa en el Pura Tomás.

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