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Reconocimiento a una gran institución de la ciudad

La Ópera de Oviedo reivindica el poderío cultural de Asturias: "Juntos podemos hacer cosas grandes"

"Es nuestro mejor patrimonio inmaterial", asegura Canteli en la entrega de la Medalla de Oro a la institución

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Entrega de la Medalla de Oro de la ciudad a la Fundación Ópera de Oviedo Fernando Rodríguez

Parafraseando al Graco de "Gladiator", podría decirse que el corazón que late en Oviedo no es el mármol de la Junta, sino las tablas del Campoamor. Y ese corazón nunca bombea tanta sangre como en las noches de ópera. Ayer, Oviedo reconoció el poderío de su temporada lírica distinguiendo a la Fundación Ópera de Oviedo con la Medalla de Oro de la ciudad. Lo hizo con un estupendo acto en el Campoamor, estructurado a modo de ópera, en el que hubo música, aplausos, emoción y muchos gestos de reconocimiento y reivindicación hacia una entidad que no solo hace más grata la vida a sus abonados y a los aficionados a la ópera, sino que es un auténtico motor económico y un acicate social para toda la capital. "El epicentro cultural de nuestra ciudad", como con buen tino la definió el alcalde, Alfredo Canteli.

Beatriz Díaz y María José Suárez abrieron el acto, acompañadas en el escenario por una representación de todos aquellos grupos profesionales y sociales que conforman la Fundación Ópera de Oviedo: artistas, técnicos, empleados de la Fundación, trabajadores del teatro, escritores y críticos, abonados, mecenas.

Con una mezzo y una soprano en el escenario, faltaban los tenores, rol que en esta ocasión asumieron el alcalde, Alfredo Canteli, y el presidente de la Fundación Ópera de Oviedo, Juan Carlos Rodríguez-Ovejero. Ellos protagonizaron el momento álgido de la velada, con la entrega de la Medalla de Oro y del pergamino acreditativo, y llevaron la voz cantante del acto, con sendos discursos en los que reivindicaron la importancia de la Temporada de Ópera para una ciudad decidida, por fin, a reivindicar la capitalidad no ya política o administrativa, sino musical y cultural.

Las autoridades que asistieron en primera fila al acto aplauden a Oviedo Filarmonía, con Lara Diloy a la batuta, tras la interpretación del himno de Asturias al final de la ceremonia. | Fernando Rodríguez

Esta línea reivindicativa la inicio el escenógrafo Emilio Sagi, en una comunicación grabada que introdujo el acto de entrega de la Medalla de Oro y en la que destacó el esfuerzo continuo de la Fundación por renovarse y ampliar su repertorio y actividad para «ofrecer a la ciudad todo lo que ellos podían hacer». Algo que también puso de relieve Juan Carlos Rodríguez-Ovejero, que en su intervención remarcó que la Temporada de Ópera no es únicamente un fenómeno musical o cultural, sino que es también la punta de lanza de una industria cultural de la que viven cientos de familias y que genera riqueza y prosperidad en la ciudad. «Detrás de nuestra actividad hay cientos de personas que desarrollan su trabajo y que tienen su medio de vida ligado a esta industria cultural, desde la que contribuimos a apoyar la economía de Asturias y a potenciar la marca Oviedo como referente de la cultura y de la lírica», afirmó Rodríguez-Ovejero sobre las tablas del Campoamor, antes de animar al conjunto de la capital «a dar un paso más para ser un verdadero referente mundial como ciudad cultural». Las claves para lograr ese posicionamiento las había esbozado poco antes el director de la Fundación Ópera de Oviedo, que destacó la importancia de la colaboración y la creación de sinergias y alianzas público-privadas para desarrollar todo el potencial de la industria cultural regional: «Creo que juntos, todos podemos hacer muchas cosas grandes. Tenemos un enorme potencial, como ciudad, como región y como sociedad, y es nuestra obligación seguir avanzando multiplicando proyectos». La intervención de Rodríguez-Ovejero derrochó calidez y agradecimiento hacia todos aquellos que hacen posible el milagro de la Ópera de Oviedo. Desde el más humilde técnico hasta la estrella de la función, desde el abonado de general hasta el gran mecenas, todos son fundamentales para la supervivencia de la temporada, y a todos ellos dedicó el presidente de la Fundación esa Medalla de Oro. Faltaba, sin embargo, el otro «tenor» de la función, Alfredo Canteli, y su «aria» en forma de discurso reunió reflexión y arrebato, dejando algún pasaje para el recuerdo. El primero, cuando remarcó que la Temporada de Ópera es «el epicentro cultural de nuestra ciudad, y ha calado tanto en la sociedad ovetense que se ha convertido en el mejor patrimonio inmaterial de Oviedo». Canteli, cuyo discurso se reproduce en la página siguiente, continuó reivindicando la Ópera como «referente y emblema» de la capital, además de un «envidiable motor económico y turístico con el que ya quisieran contar en otros muchos lugares». Un activo, recordó el regidor, del que no solo se beneficia Oviedo, sino que aporta riqueza al conjunto de la región. Desde esta perspectiva, Canteli pasó al ataque. Miró a la primera fila, donde se sentaba la consejera de Cultura, Berta Piñán, y soltó un derechazo: «Señora Consejera, amiga Berta, la Fundación Ópera necesita, tanto del Gobierno regional como del Ministerio de Cultura, una mayor implicación económica. El respaldo, muy importante, de nuestro Ayuntamiento siempre lo tendréis, pero lamentablemente no es suficiente». A esa misma hora, el presidente del Principado, Adrián Barbón, estaba en plena ronda de reuniones con los grupos de la Junta para negociar el Presupuesto autonómico. Alguno debería tomar nota. Acabado el discurso, Oviedo Filarmonía, dirigida con maestría por Lara Diloy, interpretó el hermoso intermezzo de «Cavalleria rusticana», la misma pieza que Martin Scorsese, que conoce bien el Campoamor, introdujo al inicio de «Toro salvaje», con Robert De Niro bailando en el ring. Quizás Canteli, después de todo, no interpretase a un tenor.

La élite política, empresarial y cultural de la región se cita en el teatro Campoamor


Aunque la entrega de la Medalla de Oro a la Ópera de Oviedo fue a mediodía, parecía noche de estreno. En el patio de butacas del Campoamor no faltaron personalidades como la Delegada del Gobierno en Asturias, Delia Losa; la consejera de Cultura, Berta Piñán; el Delegado de Defensa en Asturias, el coronel Juan Luis González; el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA), Jesús María Chamorro; el presidente de la Audiencia Provincial de Asturias, José Antonio Soto-Jove; la Fiscal Superior de Asturias, Esther Fernández; la directora de la Fundación Princesa de Asturias, Teresa Sanjurjo; la presidenta de la Federación Asturiana de Concejos (FACC), Cecilia Pérez; la presidenta de lla Federación Asturiana de Empresarios (FADE), María Calvo; el presidente de la Cámara de Comercio de Oviedo, Carlos Paniceres; el presidente de Hostelería y Turismo de Asturias (OTEA), José Luis Álvarez Almeida; el director general adjunto de Banco Sabadell, Pablo Junceda; el presidente de ALSA, Jacobo Cosmen; o los directores del Museo de Bellas Artes (Alfonso Palacio), el Arqueológico (María Antonia Pedregal) y el RIDEA (Ramón Rodríguez), entre otros. En el patio de butacas también estaban representantes de todos los grupos municipales de la corporación ovetense, que aprobó la distinción por unanimidad. Tampoco faltaron destacados representantes del sector lírico, como el exdirector artístico de la Ópera de Oviedo y actual director del Teatro de la Maestranza, Javier Menéndez; las gerentes de Oviedo Filarmonía (María Riera) y la OSPA (Ana Mateo), el director de orquesta Aarón Zapico; el compositor Luis Vázquez del Fresno o el tenor José Bros.

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