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El crecimiento de los barrios del norte frena la caída demográfica de Oviedo

La Corredoria, Teatinos y Ciudad Naranco ganan, cada uno, más de un centenar de habitantes este año | El padrón suma 217.729 vecinos

Gente en Oviedo Irma Collín

Oviedo crece por el norte. El municipio carbayón ha logrado, por los pelos, frenar la sangría demográfica que, con diferentes vaivenes, había dejado el censo de población en el entorno de los 217.000 habitantes. Ahora, según los últimos datos que maneja el Ayuntamiento, el concejo cerró agosto (los datos están tomados a último día de ese mes) con 217.729 vecinos. Son casi doscientos más de los que había a comienzos de año. Fueron los barrios del norte de la ciudad, aquellos que crecen al abrigo del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), los que están ayudando a sostener las cifras demográficas. La Corredoria y Teatinos, las dos zonas más próximas a este gigantesco complejo sanitario, son, precisamente, las que más crecen en habitantes de Oviedo.

Con algún que otro altibajo, las cifras de población de la capital asturiana habían ido a la baja casi de forma constante desde el año 2012 para acá. Fue en ese ejercicio cuando el municipio alcanzó la cima de su vértice poblacional. Había cerrado con 225.973 habitantes. De hecho, como se puede ver en el gráfico que acompaña a esta información, el número de vecinos se mantuvo estable durante unos once años en el entorno de los 220.000 pobladores. Eso cambió ya en 2019, un año antes de la pandemia del coronavirus, cuando se bajó de esa cota psicológica que el municipio ha sido incapaz de volver superar. Y parecía que iba adentrándose cada vez más en un invierno demográfico similar al que enfría al resto de la región.

Hay tres barrios de la ciudad que este año están ganando población con cierta intensidad. El que más, el de La Corredoria que solo en ocho meses ha sumado al padrón 152 nuevos vecinos; le sigue muy de cerca Ciudad Naranco, que ha conseguido atraer en el mismo periodo de tiempo a 137 habitantes; mientras que Teatinos agregó 114 al padrón. En el resto de barrios de la capital las subidas son muy inferiores. Tanto que todavía hay unas cuantas zonas de la capital en la que el padrón sigue en números rojos. Aunque no hay ninguna sangría, las caídas son más bien contenidas. El mayor descenso se da en lo que el padrón define como "centro-este" y que se corresponde con las calles que rodean al parque de El Campillín, que en esos ocho meses restó 58 habitantes. También hubo descensos, no tan pronunciados, en La Tenderina (34); Pontón de Vaqueros (20); El Naranco (17); y Olivares (12). Es en la zona rural del concejo donde los descensos son muchísimo más pronunciados.

Los otros barrios de expansión de la ciudad, los del sur, también ganan población, pero menos. De ellos, La Florida es el que más crece (con 77 nuevos vecinos); mientras que Montecerrao (sumó 18 más); y Las Campas restó cuatro efectivos a la contabilidad poblacional.

La pandemia había hecho mucho daño al padrón municipal. Tanto esquilmó la pirámide que la llegó a dejar en su nivel más bajo de los últimos quince años. No obstante, la caída está siendo mucho más sostenida que en el resto de la región. Hace un cuarto de siglo, allá por 1996 –año en el que el PP ganó las elecciones nacionales– Oviedo pasaba por los pelos de los doscientos mil vecinos. Es decir, era una cifra muy inferior a la que registra ahora mismo el padrón municipal. Para clarificar aún más el asunto, ahora hay casi 18.000 vecinos más en la capital asturiana que a mediados de la década de los noventa.

Oviedo atrae población del resto de la región. Ese es uno de los datos más curiosos que ofrece la disección del padrón municipal y que señala que algo menos de la mitad de los vecinos, el 48,7%, nació en Oviedo; mientras que un 25,95% lo había hecho en el resto de Asturias. Hay un 13,39% que se mudaron a la capital asturiana desde otras zonas de España; y un 11,96% lo hicieron desde el extranjero.

Sin embargo, el padrón carbayón tiene un serio problema, análogo al del resto de la región: está muy envejecido. Según las últimas cuentas del Instituto Nacional de Estadística, uno de cada cuatro vecinos de la capital ha superado ya los 65 años de edad. Los expertos aseguran que esto se debe a lo que califican como "efeto HUCA" y que se definiría como que los vecinos de las alas, cuando van entrando en años, procuran invertir en pisos cerca del hospital, por motivos de salud. Ese fenómeno explicaría el poder de atracción de eso barrios cercanos al complejo sanitario.

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