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Oviedo afina con nota alta

La Escuela de Música inicia el curso con 420 alumnos, muchos adultos, una cifra alta pese a la amenaza de crisis

Mauro Piotti, Lourdes García, Gema Losa y Fernando González, en una clase. | Luisma Murias

"Tiene cuatro cuerdas, suena grave y se toca con el arco". Pedro Lazo maneja ya con soltura el contrabajo, que también describe con oficio. Es uno de los alumnos aventajados de la Escuela Municipal de Música que este año ha superado ya los 420 estudiantes matriculados. Les explica las peculiaridades del instrumento que ha elegido tocar a los más jóvenes, a aquellos que tienen menos de 7 años y que en el aula aprenden a distinguir una tuba de una flauta o una viola de un violín. A los nuevos, que tras unos años de formación más generalista tendrán que elegir, que decantarse como tuvo que hacer Lazo.

Pedro Lazo, con un contrabajo.

La Escuela entona vida desde hace una semana, cuando comenzaron las clases de este nuevo curso académico. En una de las aulas Saúl Suárez y Mari Cruz Caldón dan clase de viola. Tienen a tres alumnos en el aula y otros dos de visita. Una de las que está de paso, Iris Suárez, se encuentra ahora en Friburgo (Alemania) ahondando en sus conocimientos musicales. "Mi madre es música también y a mí me llamaba más el violín, pero me recomendó que probara con la viola y hasta el día de hoy. Pude escoger plenamente", explica. Funcionó. Hay pique entre instrumentos. "La viola mola más que el violín", asegura Javier Díaz, uno de los alumnos.

Javier Díaz, Iris Suárez, Saúl Suárez, Nazaret Caihuelas, Juan Badiola, Julia Baldanta y Mari Cruz Caldón. | Luisma Murias

Continúa el recorrido. En el salón de actos se reúne un grupo de estudiantes trompeta y trompa en mano. Se preparan porque para enero ya tienen programados sus primeros conciertos. Serán en el teatro Pumarín. Su estreno. "Elegí la trompeta porque no me creía que se pudieran tocar las notas con solo tres pistones y porque lo vi en las películas", asegura con sorna Mauro Piotti. Sara Aguilar, de origen mexicano, es una de las veteranas de la clase, pero asegura que no eligió la trompeta por la tradición mariachi de su país. "Ya ni me acuerdo por qué lo elegí", asegura. El profesor, Alberto Pacheco, explica que "son de primer curso, acabamos de empezar, esta es la primera clase colectiva, pero los veo bastante bien, en breve estarán dando conciertos".

Martina Herraiz tocando el clarinete. | Luisma Murias

En la primera planta de la Escuela de Música, Martina Herraiz se arranca con el clarinete junto con su profesora, Elena Muñoz. Lo hace ya con bastante agilidad. La directora de la Escuela, Gema Losa, se muestra muy contenta por el arranque del curso, que se mantiene en unos niveles de matriculación muy similares a los de otros años. "Hasta en épocas de crisis nos conseguimos mantener, es como si las familias se quitaran de otros gastos, pero no de la música", explica. Eso sí, el perfil de la escuela ha variado durante estos últimos años. Ahora hay más adultos que niños. Son 150 los mayores de edad que acuden de manera habitual al centro a tomar clases. "La música está dentro de la naturaleza del asturiano y hay mucha gente que no tuvo la oportunidad de estudiar de niño y que ahora da el paso", apunta la directora de la escuela. Y destaca los "enormes beneficios" que tiene aprender a tocar un instrumento tanto desde el punto de vista físico como el psicológico.

La concejala de Educación, Lourdes García, dice que la Escuela de Música "es la niña bonita de nuestra concejalía y es un mérito que con tan pocos recursos estén formando a futuros compositores y a músicos de gran relevancia". En esta Escuela, una de las principales puertas de acceso a los conservatorios superiores, ya no para la música.

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