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Minas pide en Madrid que se "extreme la vigilancia" y se frene su traslado a Mieres

La Escuela transmite a la Aneca, un organismo del Ministerio de Universidades, sus dudas sobre la planificación y el coste de la mudanza

La Escuela de Minas de Oviedo. Luisma Murias

La dirección de la Escuela de Minas ha solicitado a la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (Aneca) que extreme lo máximo posible la vigilancia sobre su traslado al campus de Barredo (Mieres), que el rectorado pretende ejecutar ya para el próximo curso. Se trata de un organismo autónomo, pero que está adscrito al Ministerio de Educación que dirige Joan Subirats, al que la Universidad tendrá que rendir cuentas antes de la mudanza, y que tiene como objetivo evaluar la calidad del sistema de educación superior nacional. «Consideramos que es conveniente que tenga en cuenta nuestro temor y nuestros miedos a que nos vayamos para allá (para Mieres) y que los recursos no sean los adecuados», asegura el director de la Escuela, Francisco Javier Iglesias. Lo que le ha trasladado el centro a este organismo es que la memoria en la que se recoge la mudanza «es muy deficiente porque no incluye una planificación, ni un presupuesto, algo que ya apuntó el interventor del Principado. También le hemos trasladado que nuestras alegaciones no han sido cursadas». Una mala evaluación de este organismo frenaría el traslado.

La propia Aneca tiene que evaluar si el traslado se hace de forma correcta. De hecho, es uno de los tramos que aún tiene que superar esta mudanza. El otro es el visto bueno del consejo de Gobierno del Principado, un trámite en el que –por lo visto en las declaraciones de algunos miembros Ejecutivo regional– la Universidad no encontrará demasiadas resistencias.

«Tenemos dudas sobre cómo se van a trasladar los laboratorios; dudo mucho que si las clases aquí se acaban en junio se haga todo el traslado durante agosto», asegura Iglesias. La Aneca tiene que dar el visto bueno a que los recursos y el plan docente sea el adecuado para que se pueda impartir en el campus de Barredo. La dirección de Minas reclama que ese trámite no se haga desde un despacho y que, por ejemplo, se nombre a un grupo de expertos que pueda evaluar que las condiciones del traslado se realicen cumpliendo de manera escrupulosa todos los estándares de calidad.

Esta cuestión fue discutida esta semana durante la presentación de los planes estratégicos que el rector de la Universidad, Ignacio Villaverde, a los diferentes campus. Y dio pie a un airado debate. Las relaciones entre el rectorado y la Escuela están en una situación cada vez más tensas. Esas diferencias quedaron en evidencia durante la celebración de la «Noche blanca» del pasado fin de semana, cuando el equipo de Villaverde decidió cancelar las visitas guiadas al edificio de la calle Independencia. En una de esas sesiones iba a participar el alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli. El regidor calificó la cancelación como de agravio a la ciudad.

Villaverde salió ayer al paso de esta polémica y aseguró que no es un rector «anti-Oviedo», como le acusó el alcalde. «Mi mujer es de Oviedo y yo he hecho toda mi vida académica en la ciudad de Oviedo. Esto forma parte del ruido muy propio de periodos preelectorales, pero que a la Universidad ni les afecta ni les interesa»

Más matrícula

La Escuela de Minas alcanzará finalmente este curso la veintena de matriculados, lo que supone la mayor cifra de los últimos tres cursos académicos. «Este éxito es, en parte, debido a las becas del Colegio Oficial de Ingenieros de Minas del Noroeste. Inicialmente no pensábamos que fueran tantos, tendremos que organizarnos», asegura. Buscarán que todos los estudiantes tengan su ayuda. «Habrá que fijar también condiciones, no puede suceder que, por ejemplo, a mitad de curso el estudiante se vaya», asegura el director. Lo que no levanta cabeza es la matriculación del máster que imparte la Escuela, en picado en los últimos años. Pasó de los 30 de hace dos años a los seis de este curso. Tiene una explicación, según Iglesias. Por un lado, para estos estudios no hay becas y, por el otro, «muchos de estos estudiantes nos están diciendo que no están dispuestos a irse a Mieres en caso de traslado». Por eso, muchos se matriculan en Vigo, Madrid o en Almadén (Ciudad Real) donde el máster es de solo un año medio (en Oviedo son dos) y las clases teóricas son online.

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