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El centro comercial del Calatrava, otra vez a subasta tras enfriarse su rescate

El Ayuntamiento y el fondo suizo llamado a ser el nuevo dueño del recinto retoman las negociaciones espoleados por la última fase del concurso

El Calatrava, en una imagen de 2018, antes de su cierre. | LNE

Las tres plantas de lo que en su día fue el centro comercial del palacio diseñado por Santiago Calatrava en el barrio Buenavista de Oviedo acaban de volver a salir a subasta. La notaría de Manuel Tuero, en Oviedo, desarrolla este proceso desde ayer, dentro del concurso de acreedores vinculado a estas propiedades que se inició en enero de este año. Nueve meses después de que se iniciara el proceso para resolver deudas y despejar el futuro de este patrimonio, los administradores concursales han decidido volver a sacarlo a subasta, esta vez una subasta notarial, con el objetivo de que el concurso no se prolongue más en el tiempo y dar una última oportunidad a que las tres plantas del complejo encuentren quién las devuelva a la vida.

La decisión de la administración concursal llega después de que los planes del Ayuntamiento de Oviedo y el fondo suizo Stoneweg, principal acreedor de los últimos dueños del centro comercial, se hayan enfriado, aunque, según ha podido saber este periódico, el nuevo concurso parece haber espoleado a las dos partes para retomar unas negociaciones congeladas desde antes del verano.

Hasta ahora, y tras el fracaso de la primera subasta libre de las tres plantas del centro comercial, el Ayuntamiento planteó a los suizos un acuerdo que permitiría relanzar el espacio.

Esta hoja de ruta incluía, en primer lugar, que el fondo Stoneweg aceptaba recibir las tres plantas del Calatrava como dación en pago de la deuda de RRPSE Espacio Oviedo, los últimos dueños del complejo. Para que este primer paso sea posible, el fondo debería concurrir al concurso, o, si deja que finalice sin ofertas esta segunda subasta y el procedimiento de liquidación finaliza, tendría que acudir a un proceso más complejo y largo, el de una ejecución hipotecaria.

Pero en los planes del Ayuntamiento estaba la dación en pago para, a renglón seguido, plantearle una solución a los suizos, que con esas tres plantas asumen también los IBI devengados hasta la fecha, más de dos millones de euros. La propuesta municipal, tal y como adelantó en su día LA NUEVA ESPAÑA, consistía en que el fondo cediera al Ayuntamiento dos de las tres plantas y asumiera la deuda de los recibos de la contribución acumulados.

Ese camino era el que, en mayo, defendía el concejal de Urbanismo y primer teniente de Alcalde, Nacho Cuesta, basándose, además, en un informe que el Ayuntamiento contrató al catedrático de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad de Oviedo José Pedreira.

Es ese informe el que había permitido rematar los detalles del convenio que planteaba el Ayuntamiento, pero al que le quedaba flecos. Antes del verano, Cuesta se había mostrado razonablemente optimista con llegar a un acuerdo y creía que las dos partes estaban «muy bien encaminadas a conseguir ese objetivo final de relanzar la parte comercial del Calatrava».

Sin embargo, después de la última propuesta municipal, Stoneweg ha guardado silencio durante meses. Solo la reactivación del concurso a través de esta nueva subasta notarial a la búsqueda de otros interesados en la propiedad parece haber despertado de su letargo a los negociadores de la solución para la parte comercial del Calatrava.

Fuentes municipales indican que precisamente estos días se ha recibido una nueva comunicación del fondo suizo en la que, supuestamente, plantearían una contraoferta a la última propuesta del Ayuntamiento para poder cerrar ya de una vez por todas la operación inmobiliaria.

El convenio, según lo que adelantó hace casi un año este periódico, cuando trascendieron las primeras noticias sobre el plan de rescate a la parte comercial del Calatrava, planteaba que Stoneweg se quedara con lo que fue la planta superior del centro comercial, la que tiene un acceso directo por la calle Policarpo Herrero, en la esquina con Eduardo Herrera, frente al colegio Buenavista I. El Ayuntamiento recibiría las dos plantas inferiores, la que tiene acceso por la entrada principal del Calatrava, frente al parque infantil, y la que está por debajo.

Desde el punto de vista del Ayuntamiento, esas dos plantas permitirían ganar espacio al palacio de Congresos (en la parte superior del edificio) para las actividades que requirieran más superficie ferial que la que puede ofrecer la sala de cristal, el auditorio principal y las sala anexas dispuestas a un lado y otro del recinto principal. Las dos plantas son tan grandes que permitirían acoger otros usos y resolver otras carencias de las distintas sedes que acogen servicios municipales.

Respecto a la planta con la que se quedaría el fondo suizo, no parece que haya una propuesta en firme, aunque fuentes conocedoras de la operación indican que en esa última planta se podría compaginar algún tipo de actividad propia de los centros comerciales con el establecimiento de oficinas para empresas y algún tipo de servicio para la comunidad de funcionarios del Principado que trabajan en las alas externas del Calatrava.

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