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El mercado de las maravillas

La plaza de la Catedral congrega a numerosos visitantes en busca de un regalo original: "Lo que hay aquí es único"

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Un paseo por el mercado de Navidad de Oviedo Irma Collín

Poder pasear entre tejidos naturales, jabones artesanales y navajas de Taramundi es posible gracias al mercado de Navidad que cada año se asienta en la plaza de la Catedral. El emplazamiento asiste de nuevo como testigo de excepción al trasiego de visitantes que se interesan por delantales personalizados, joyas hechas a mano y bolsos únicos confeccionados a partir de materiales reutilizados.

Con un tiempo que invitaba a sentarse al sol en las terrazas o elegir posibles regalos para hacer en fechas tan señaladas, muchos fueron los que se lanzaron a dejarse sorprender por lo que esconden los puestos que conforman el mercado. "Aquí hay cosas que no se encuentran en cualquier parte", exclama una de las clientas que se arremolinan en torno al puesto de Virgilio Castro, responsable de Jabón Zorro d’Avi. Tras 25 años en el oficio, llevando su producto por media Europa, este año debuta en Oviedo, a pesar de ser de Puebla de Sanabria, en Zamora. "Por fin estamos aquí y el balance es sorprendente porque tenemos muchos clientes en Asturias. Llevamos dos días y el balance es positivo", indica mientras cuenta a una pareja todas las bondades de la leche de burra, uno de los ingredientes de sus jabones.

Que el mercado de Navidad es especial queda patente cuando desde uno de los puestos se oye el ruido de una máquina de coser. Tras la multitud se esconde Sheila Gervasoni, responsable de Sorela Line y artesana desde hace 10 años que aprovecha para dar forma en directo a uno de sus diseños: un delantal que, se apresura a afirmar, "es único. No lo tiene nadie más".

Sus orígenes están unidos a la moda de baño. "Empecé a hacer bikinis y de ahí di el salto a los delantales y las batas para niños, todos con motivos divertidos", confiesa aún incrédula esta artesana brasileña afincada en Villaviciosa. La gente de Oviedo es, según Gervasoni, "buen cliente. Creo que valoran el trabajo que hacemos y eso se agradece, dan más ganas de venir cada año". Prendas de acabados pulidos, hechas con tejidos cuidados hacen del producto "un regalo exclusivo y de calidad, ideal para regalar en Navidad".

El buen ambiente que se respira en la plaza lo percibe también Silvia Artos, artesana de Perséfone Artesanía. "La mañana de hoy está bastante alegre. El viernes, con el encendido de luces, también hubo bastante gente... mientras el tiempo acompañe todo irá bien", cuenta Artos, que asegura que los bolsos reciclados son su producto estrella. "No hay dos bolsos iguales, eso llama mucho la atención porque es bastante original".

Gente paseando entre los puestos. | Irma Collín

Un numeroso grupo de personas se agolpa frente al Puestín de Taramundi, en el que Cristina Chicano no duda en confesar qué es lo que despierta tal interés. "Lo que más nos demandan son las puntillas y los cuchillos de mesa, tanto de olivo como de boj, y luego las navajas de todo tipo. Con motivos muy asturianos como el trisquel o la Cruz de Asturias", cuenta en el que es su cuarto año llevando sus productos al mercado navideño.

Ofrecer una segunda vida a la lana que estaba destinada a acabar en la basura fue el germen que dio origen al proyecto que capitanean Cristina y Soledad Soberano. Dos artesanas ovetenses que han hecho del fieltro su buque insignia. "Nuestro producto es distinto. No hay mucho fieltro en el mercado, así que nos va bien", apunta Soledad.

Sentir pasión por lo que hacen es uno de sus secretos, y apostar por lo diferente, la clave de su éxito. "En Asturias, la lana de oveja se suele tirar, nosotras la rescatamos y la trabajamos. Es una tarea que nadie quiere hacer porque lleva horas de dedicación: hay que recogerla y lavarla hasta poder hacer fieltro o hilarlo para tejer".

Soledad Soberano recuerda sus primeras veces en el mercado, cuando solo gente de Canarias sabía de la existencia del jabón enfieltrado. "Eran los únicos que lo conocían y nos llamaba mucho la atención que se supiera tan poco acerca de esta técnica".

Filosofía de proximidad, tomando el kilometro cero como referencia para ofrecer al cliente un producto respetuoso con el entorno. "Poco a poco vamos buscando cosas originales, sobre todo en lo relacionado con los olores, ya sea con lavanda, naranja, manzana, romero", indica la artesana. El puesto desprende esencia a lavanda, o naranja, "ese es el que más compra la gente, huele superrico, es fresco, es una pasada. La lavanda a la gente le encanta o le repele", recalca la artesana.

Productos locales y originales, de esos que solo se encuentran en un mercado donde las esencias, los sonidos y las texturas acompañan un buen paseo por la capital.

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