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De Las Regueras a Silverstone: seis niños asturianos construyen un coche eléctrico de competición

"Esperamos impulsar el proyecto en Asturias y celebrar carreras", aseguran

Noé, Telmo, Aitor y Lucas en la Primera Muestra de Movilidad Sostenible de Oviedo Irma Collín

Un coche eléctrico, seis niños y un sueño de velocidad. Así empezó a fraguarse un proyecto que bebe de Japón y Reino Unido y que ahora pasa por Las Regueras. Una carrera de Fórmula Goblin en la feria de Citech, en Gijón en 2018, fue el punto de partida de un proyecto que arrancó con cuatro menores y que ahora cuenta con 6 niños que se crecen en los circuitos: ganadores de la carrera Greenpower Fórmula Goblin de Bermeo y primer puesto en la Greenpower Fórmula Goblin de Llodio, Álava. Todo un logro para una disciplina desconocida en Asturias. 

«El grueso de esta competición, en la que no gana el que llega antes a la meta, sino el que da más vueltas antes de agotar la batería, se da en Reino Unido, aunque en País Vasco también se están celebrando cada vez más actos», cuenta Alejandro Castellanos, padre de uno de los miembros de HARS, el equipo tras el que están Aitor Gonsálvez, Lucas Pravia, Samuel Avello, Telmo García, Noé Castellanos y Ambás Muñiz. A pesar de su corta edad(están a punto de cumplir 11 años), poco tienen que envidiar a los más mayores en vocación, creatividad y compromiso. Su implicación en el proyecto empezó desde buscar la financiación hasta construir el monoplaza ellos mismos. «Participan desde cero. Vendiendo papeletas para hacerse con el coche, diseñando el logo del equipo y eligiendo el nombre», indica Castellanos. Un nombre cuyas siglas significan: honesto, activo, rápido, smart. «Los valores que encarnan los niños», añade Castellanos. 

Los miembros de HARS, construyendo su coche LNE

Trabajo en equipo, compañerismo e interés por la ciencia, las matemáticas o la ingeniería son también otra de las aportaciones del proyecto a los menores. Aurora López, coordinadora de Greenpower Iberia, asociación que engloba a más de 2.500 equipos de estudiantes de entre 9 y 26 años de todo el mundo, entre ellos HARS, insiste en el carácter transversal de la iniciativa. «Promueve la educación de niños y jóvenes e impulsa sus vocaciones a través de la movilidad sostenible. Ellos mismos montan su propia escudería, su vehículo y, después, desde la asociación facilitamos el calendario de una temporada de carreras». Montmeló, El Jarama, el circuito de Cartagena hasta llegar a la ansiada final internacional que se disputa en el Circuito de Silverstone o el Goodwood Motor Circuit, en Reino Unido. Hasta allí esperan llegar algún día los niños de HARS, quienes por el momento ya han presentado su proyecto en la última edición de Citech y en la primera Muestra de Movilidad Sostenible celebrada el pasado mes de septiembre en Oviedo. 

Jugar en casa es otra de las metas de los padres que participan en el proyecto y de los miembros de Greenpower Iberia, todo con el objetivo de crecer también en Asturias. «Por el momento, donde más carreras se celebran es en el País Vasco, porque es donde está la asociación que trae esta disciplina desde Reino Unido, pero querríamos competir aquí», indica Castellanos. Para lograrlo, es fundamental que se creen más equipos. Por el momento, HARS es la última escudería en sumarse a otras dos procedentes de Mieres y de Oviedo y desde Ceceda, en Nava, va otra en camino. «El CRA la Coroña, colegio rural agrupado, parte también de una iniciativa de un grupo de padres, como el nuestro y si todo va bien, al menos podremos conseguir celebrar una carrera en Asturias el año que viene», cuenta Castellanos. 

Lucas Pravia, Aitor Gonsálvez, Noé Castellanos, Telmo García, Ambás Muñíz y Sami Avello con la estructura de su coche ya montada. LNE

Y para seguir soñando a lo grande nada mejor que saber controlar la presión y el estrés propios de la competición. Para ello es imprescindible el apoyo de Francisco Vallina, quien utilizando su método de entrenamiento mental deportivo (AMD), a través de talleres, les ayudó a cohesionarse como equipo, gestionar las emociones y resolver contratiempos que surgieron en el proceso, así como diferentes técnicas para afrontar la presión natural de la primera competición en la que participaban. «El resultado ha sido un grupo unido, que se ha divertido, que han aprendido a valorarse individualmente y entre ellos, que colaboraron en equipo y controlaron las emociones surgidas durante las carreras», cuenta Vallina. 

Mantenerse motivados y en la línea ganadora es a lo que aspiran los niños de HARS. «Gracias a lo que mostramos en Moveo y Citech estamos estableciendo contactos con distintas instituciones y empresas para potenciar el proyecto en Asturias y esperamos que el año que viene podamos celebrar alguna carrera aquí», revela Castellanos.

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