La Navidad ya está al caer. Y hablar de ella es referirse al mejor ambiente festivo, las reuniones en familia y, como no podía ser de otra forma, la buena gastronomía. En esta época del año, las cocinas de cada hogar hacen las delicias de los comensales, que disfrutan de multitud de elaboraciones típicas de estas fechas. Entre ellas, no pueden faltar los dulces. Los hay de todo tipo: pastas, pasteles, tartas, bombones, turrones, etc. Pero los más exquisitos están en Peñalba.

Peñalba es una confitería cuasicentenaria. Probablemente, la de mayor renombre en la capital. Situada en pleno centro de Oviedo, en la calle Milicias Nacionales, a la altura del número 4, la bombonería se ha convertido en toda una referencia tanto dentro como fuera de Asturias gracias a ser capaz de aunar tradición, elegancia y calidad. Allá por 1930, Enrique Álvarez Victorero, tío-abuelo del actual propietario, Alejandro Pidal, fundó un café al que puso como nombre una de las cumbres de los Picos de Europa, la de Peñalba. Paralelamente, abrió en el centro la confitería, reconocida desde entonces por condensar todo el saber acerca del chocolate y los dulces del centro del continente europeo. Dos maestros confiteros vieneses traídos a la ciudad por la familia propietaria plantaron la semilla del conocimiento y contribuyeron, con su trabajo y sabiduría, a empezar a hacer de Peñalba lo que es hoy: exponente confitero a nivel global.

Escaparate de Peñalba Pablo Solares

Los productos de Peñalba destacan de forma sobresaliente no por ser específicamente asturianos, sino por representar el buen hacer y la tradición de los primeros maestros confiteros de Europa. Por eso, Peñalba es diferente al resto. También, porque sus dulces solo pueden hacerse con las mejores materias primas y una cuidadísima elaboración artesanal, ingredientes que le han permitido llegar no solo al público regional, sino al de toda España.

Una de las señas de identidad de la confitería son sus turrones. Algunos de ellos se basan en el mazapán, por lo que su textura resulta esponjosa y nada dura. Son especiales, distintos a los que se venden en las grandes superficies, y los hay de diversos tipos: de yema tostada, de yema y coco, de pistache, de frutas, de guirlache, o de un praliné que nadie puede perderse, cuya elaboración ha requerido horas de perfeccionamiento. A todos ellos se le añade la torta de chocolate, que durante los últimos años se ha destapado como la gran reina de las fiestas. Es tan famosa en Oviedo que la confitería vende su producción prácticamente antes de que esta salga a la venta. No es para menos, pues el barquillo y la crema de chocolate que se confeccionan en Peñalba son argumentos más que suficientes para que probarla se convierta en una obligación.

Torta de Navidad: La reina de las fiestas Capas de barquillo y crema de chocolate bañadas en cobertura chocolateada. Pablo Solares

La confitería ha sido históricamente conocida por sus bombones. El llamado "Oricio" está hecho a base de trufa negra con fideos de chocolate; "Trufa" lleva chocolate negro envuelto en una capa fina de cacao amargo; "Espiga" se realiza con chocolate con leche y un ligero toque a ron; y "Bolita" se elabora con trufa negra envuelta en una capa de chocolate, también negro.

Un ejemplo más del repertorio del que hace gala la confitería lo forma el roscón de Reyes, inspirado en el roscón clásico austriaco que lleva siendo más de 300 años el número uno en toda Europa. La mejor forma de saberlo es probarlo. Tal y como sucede con todos sus productos, dulces apetitosos que sirven como muestra de la elegancia, la tradición y la calidad que la confitería exhibe. Que nadie se lo pierda.

Bombones Peñalba Pablo Solares

BOMBONES PEÑALBA

C/ Milicias Nacionales, nº4. Oviedo. 

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