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Ordenan cerrar un pub en Oviedo tras un aluvión de quejas por ruido excesivo

El Ayuntamiento comprobó que el local superaba los decibelios permitidos de forma sistemática

Una pareja pasando ayer por delante del pub sancionado. | LNE

Tanto fue el cántaro –en este caso el equipo de música– que terminó rompiéndose. La concejalía de Urbanismo abrió este miércoles un procedimiento sancionador por el que propone cerrar durante un año un pub ubicado en la calle Asturias en el que desde mediados de 2021 son constantes las llamadas de vecinos denunciando molestias generadas por poner la música a tope con las puertas y ventanas abiertas. Frente a la propuesta municipal, que incluye el precinto inmediato de los aparatos musicales del local, su propietaria, que ya fue detenida en mayo del año pasado por un presunto delito de desobediencia, tiene diez días hábiles para presentar alegaciones.

El camino para poder iniciar esta propuesta de sanción ha sido largo. Las visitas de la Policía Local y la Policía Nacional a este establecimiento ubicado en el número 15 de la céntrica calle Asturias han sido constantes, al ser los agentes requeridos de manera reiterada para intervenir por unas molestias que los residentes de los dos portales más cercanos califican como "insoportables".

Además de la intervención que terminó con la titular del negocio detenida y acusada de desobediencia, el 25 de mayo de 2021, las fuerzas de la autoridad acudieron en más de media docena de veces encontrándose con la negativa de la responsable del local para entregar material acreditativo tanto de la licencia como del seguro del local. En una de esas visitas, los informes señalan irregularidades como el alto volumen de la música con las puertas abiertas, puertas obstaculizadas por mobiliario, el mal estado de los aseos o la presencia de clientes bebiendo en la calle.

Sin embargo, no fue hasta la presentación de una denuncia formal el pasado mes de agosto, cuando el Consistorio tuvo la posibilidad de tomar cartas en el asunto. "Desde la apertura del pub, los vecinos han visto perturbada su vida ordinaria a causa de los constantes ruidos, golpes y vibraciones provenientes de su actividad", recoge dicha denuncia en la que se exige la aplicación de la ordenanza y otras leyes vigentes sobre ruido.

A partir de ahí, técnicos municipales pudieron realizar mediciones, comprobando que, en el último mes, el local superó los 90 decibelios permitidos por ley de manera sistemática durante las jornadas de fin de semana en las que abrió sus puertas por las noches.

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