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El mercadillo navideño de Oviedo se despide tras un mes "de mucho regateo" y más venta de lo previsto

"Cada vez hay más compras de Papá Noel, y se notó la vuelta de los extranjeros", aseguran unos vendedores "maravillados" por el buen tiempo

Carmen Menéndez atiende a varios clientes en su puesto de bisutería de la plaza de la Catedral. | M. L.

El auge de las compras previas a Nochebuena, la vuelta del turismo extranjero y, sobre todo, la excelente meteorología, se convirtieron durante el último mes en el caldo de cultivo perfecto para el mercadillo navideño de Oviedo. El evento comercial de tipo nórdico desplegado por el Ayuntamiento entre las plazas de la Catedral y Porlier vivió este sábado su última jornada, con más de la mitad de las persianas ya bajadas y una satisfacción generalizada a pesar de las limitaciones en el gasto de muchos visitantes. "Hubo mucho regateo, pero la gran afluencia permitió tener más ventas de las esperadas", comentó Carmen Menéndez desde su puesto de bisutería instalado junto a la Sancta Ovetensis.

Virgilio Castro, vendedor de jabones, destacó el amplio abanico de perfiles que se dejaron caer por el mercadillo desde su estreno, el pasado 2 de diciembre. "Ha habido gente de todo tipo. Turistas, autóctonos y público de casi todas las edades", destaca acerca de un evento culminado con "buen nivel de ventas", a su juicio, principalmente, por la ausencia de la mala meteorología. "Estamos maravillados con el tiempo, apenas tuvimos lluvia un par de días y a las seis de la tarde despejó", explicó sobre los atípicos días de sol y calor vividos en las últimas semanas.

Laura Jiménez posando en su puesto de sacos térmicos instalado en la plaza Porlier. | M. L.

Sobre los periodos de más ventas, los tenderos coinciden en que, a la habitual semana de compra de Reyes, entre el día de Nochevieja y el 6 de enero, hay que añadir la creciente tendencia a hacer regalos de cara al día de Navidad. "Cada vez hay más compras de Papá Noel", apunta Carmen Menéndez, señalando como las fechas más exitosas el puente de la Constitución y los festivos.

A pesar del tiempo primaveral, hubo buenos niveles de venta incluso en los productos típicos de la temporada invernal. Laura Jiménez, vendedora de sacos térmicos instalada en la plaza Porlier, puede dar fe de ello. "Estamos contentos porque notamos mucha afluencia de turistas extranjeros, sobre todo de Francia", destaca la comerciante, quien atribuye buena parte del buen desarrollo del mercadillo a la calidad de sus ofertas. "A pesar de la inflación, hemos mantenido unos precios asequibles y eso el cliente lo valora", declara la tendera, visiblemente satisfecha.

Virgilio Castro, en su puesto de jabones de la plaza de la Catedral. | Miki López

La escalada de precios se dejó no obstante notar entre muchos de los que se asomaban a los mostradores de las casetas instaladas en pleno casco histórico de Oviedo. "Gente hubo muchísima, pero la mayoría vienen a mirar y a diferencia de otros años se pregunta el precio por delante", coincidieron varios vendedores, que, de todos modos, mostraron su deseo de volver a instalarse en la Navidad ovetense de nuevo. "Ojalá todos los mercadillos salieran tan bien como este", reflexionó en voz alta Laura Jiménez al posar con sus sacos términos.

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