Los lunes, al cole
Las Escuelas Blancas, con las familias en el aula
El centenario colegio de San Lázaro fomenta la participación de la Ampa en el centro, del que tres docentes fueron alumnos, y se comunica con los estudiantes con una plataforma online que minimizó el efecto de la pandemia
Cristina García-Pumarino, Eduardo Alonso y Lorenzo González volvieron a las mismas aulas, en las que se formaron pero ahora para enseñar. Los tres profesores dan clase en el colegio "San Lázaro-Escuelas Blancas", el mismo al que acudieron en su etapa de Infantil y Primaria. Coinciden en que fue en esas aulas donde se dieron cuenta de que querían "ser maestros" y en el "cariño especial" que tienen al colegio y que ha hecho que hayan retornado, pero ya no detrás del pupitre, atendiendo a las lecciones. Al centro, ubicado en la calle Padre Suárez, en las inmediaciones del Campillín, acuden a clase 134 alumnos.
"Tuve claro que quería venir aquí", asegura Cristina García-Pumarino, que es la jefa de estudios. Lorenzo González, que da clases de asturiano, añade que guarda "gratos recuerdos del profesorado y del nivel que tenía el centro". De aquellos años recuerda Eduardo Alonso, que es tutor de primer curso de Primaria, "que el comedor me parecía enorme y ahora lo veo más pequeño". Lo mismo le ocurre a García-Pumarino, aunque en el equipamiento destacan los altos techos y las espaciosas aulas características de uno de los colegios con más historia de la ciudad, que celebró su centenario en 2014.
"La unión familia-colegio que había cuando yo estudiaba se mantiene", remarca la jefa de estudios. La directora del equipamiento, Ana María Jiménez Suárez, señala que es "muy gratificante que las madres y los padres participen en el colegio". Por eso, se fomenta su presencia. "A los niños les gusta que vengan", dice. Subraya Jiménez que "en la educación de los niños tiene que participar el colegio, pero también las familias y no tiene sentido trabajar de forma separada". "En el centro somos una familia", añade Cristina García-Pumarino.
Asiente ante las palabras del equipo directivo Gonzalo Riestra de la Torre, presidente de la AMPA: "Entendemos el colegio como una gran comunidad y es importante que nuestros hijos nos vean en el centro". La pandemia supuso un parón en ese trabajo conjunto, debido a las medidas restrictivas que venían aparejadas para tratar de frenar la propagación del coronavirus, pero la relación se ha vuelto a reforzar. Las familias participan en muchas de las actividades que se organizan en el colegio "San Lázaro-Escuelas Blancas", acuden a dar charlas y a talleres a los niños sobre sus especialidades. Además de las extraescolares que organizan que, indica Riestra, "se llenan".
"Trabajamos todos codo con codo para conseguir una educación de calidad", señala la directora. Al centro, al que acuden estudiantes cuyas familias son de once nacionalidades, la pandemia le pilló utilizando ya una plataforma de comunicación online que le permitió seguir con las clases a distancia. "Recibían las lecciones igual que en clase, funcionaba muy bien", recalca el presidente de la AMPA.
Y desde entonces han dado un paso más en lo digital. "Las tareas las ponemos en la plataforma, las notificaciones a las familias ya las realizamos con una aplicación, sin recurrir a llamadas telefónicas", explica la directora del colegio. En una de las aulas, alumnos de cuarto curso asisten a una clase de música. A unos metros, unas mesas y unas sillas con estanterías llenas de material para realizar experimentos y pruebas de ciencia con un mensaje sobre ellas: "Puedo y…lo haré". Es la sala Steam (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Arte y Matemáticas), donde Jorge Vázquez, Pilar Puente, Sofía Fernández y Marcos Campo se aplican en una de las tareas propuestas.
Los alumnos de Infantil leen en su biblioteca (hay otra solo para Primaria). "Cada semana se llevan un libro para su casa", afirma Cristina García-Pumarino mientras los niños eligen en las estanterías los volúmenes. Muy cerca, dentro de un proyecto dedicado a distintos continentes y que incluía la elaboración de cuentos, se encuentra el rincón de Asia, elaborado por los alumnos de quinto y sexto curso. En Infantil se centraron en África, e incluso construyeron una jaima. Dentro de ella encontraron al volver de una excursión al Museo del Jurásico de Asturias (Muja) un huevo de dinosaurio.
Dentro de las actividades en el exterior organizadas por el centro, los estudiantes de Quinto plantaron árboles en el Monte Naranco, cerca del monumento al Sagrado Corazón de Jesús, el día antes de que se produjese el incendio el pasado mes de marzo. Cuando los alumnos se enteraron, se preocuparon por si los robles y las hayas que habían llevado habían resultado afectados por el fuego y empezaron a preguntar, hasta que una profesora les confirmó que no.
También crearon un nuevo jardín en el recinto escolar. "Plantamos una mimosa y un arce japonés", aseguraron Javier Muñoz y Daniel Poo. Este último ejemplar se encontraba antes en una jardinera en la calle Uría y fue trasladado al centro educativo. Operarios del servicio de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Oviedo guiaron a los alumnos en la plantación.
Esta es una de las actividades que se engloban dentro del programa global que tiene el colegio, que se denomina "Escuelas Blancas-Escuelas Verdes" y que presta especial atención a los objetivos de desarrollo sostenible. El centro trabaja todos los años en proyectos eTwinning, de colaboración entre dos o más colegios europeos de países diferentes, con el uso de herramientas web. "Tenemos dos sellos de calidad en estos programas", señala Ana María Jiménez.
El presidente de la AMPA destaca la importancia de "disponer del servicio de comedor con cocina propia" y que se preste también durante los meses de septiembre y junio. El centro fue en sus inicios el Grupo escolar del tercer distrito, nombre que recibió al ser fundado en 1913. Estaba ubicado en la misma calle, enfrente de las escaleras de subida a Arzobispo Guisasola, justo al lado de la antigua estación de autobuses del "Carbonero".
"En 1935, el colegio comenzó a funcionar en este edificio", repasa la directora. Tuvo que se reconstruido tras la guerra civil, que fue cuando se empezaron a referir a la construcción como las escuelas blancas, que eran tomadas como referencia por el color claro que ya lucían. En el curso 1946-1947 se reinauguró el colegio en el que nada más entrar se muestra, en una pared, su himno, que ha sido compuesto por Fernando Corujo. "Cuando tu edad te haga dejar/ nuestro colegio, nos recordarás...".
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