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Entrevista | Nacho Cuesta Concejal de Infraestructuras y Planeamiento

Nacho Cuesta: "Nuestro ritmo de ejecución de obras no es el deseable, hay que reconocerlo y solucionarlo"

"No me veo reflejado como un tránsfuga, nunca abdiqué de mis ideas ni he tenido la impresión de haber traicionado ni decepcionado a nadie"

Nacho Cuesta, esta semana, en su despacho.

Nacho Cuesta, esta semana, en su despacho. / MIKI LÓPEZ

Chus Neira

Chus Neira

Oviedo

Nacho Cuesta (Manresa, 1972) sigue en el mismo despacho que ha ocupado los últimos cuatro años, aunque su condición haya cambiado bastante en los últimos tres meses. De líder de Ciudadanos en Asturias y en Oviedo, el concejal de Infraestructuras pasó a ser el número tres de la lista del PP y ahora mantiene en el nuevo mandato la mayoría de sus competencias, salvo las licencias de Urbanismo.

–Canteli le ha puesto casi otra macroconcejalía bajo su responsabilidad.

–Son competencias similares, salvo la licencias. Conservo planeamiento y gestión urbanística, el área de Infraestructuras y esa nueva responsabilidad formal de los proyectos estratégicos. Estoy, por tanto, muy agradecido al Alcalde por haber confiado en mí para esos retos tan relevantes.

–Uno de los más destacados es La Vega. ¿Qué será de ese ámbito dentro de cuatro años?

–Dentro de cuatro años tiene que ser ya una realidad, y estoy convencido de que será así. Primero tenemos que aprobar el convenio en el Pleno como paso previo a la firma entre las tres administraciones. Después, y a salvo de las incertidumbres que genera el anuncio de que por parte del ministerio de Fomento se pensaba en la adquisición de la parte de aprovechamientos urbanísticos (incertidumbre que debe despejarse en un tiempo prudencial), lo que procederá será el desarrollo y tramitación del convenio, seguramente mediante un Plan Especial.

–Cuando habla de que será una realidad, ¿a qué realidad se refiere exactamente?

–A una realidad material. Una vez que todos estos trámites hayan finalizado será necesario empezar a actuar mediante un plan que aborde con visión integral todas las actuaciones para lograr el objetivo que pretendemos: Que sea ese gran contenedor donde existan multiplicidad de usos, pero con el foco en la empresa, en una actividad económica compatible con otras actividades.

–Aunque de momento solo se escuchan proyectos culturales: El Wizink, el museo de los Premios...

–La Vega es un gran espacio donde debe producirse una confluencia de usos, pero tenemos que dirigir nuestros mayores esfuerzos hacia una actividad económica que garantice el futuro de la ciudad. Y esto no es incompatible, sino posible y deseable, con que se combine con actividades culturales, lúdicas y sociales. Debemos propiciar que sea un lugar donde haya actividad las 24 horas del día los siete días de la semana. Todo ello tendrá que plantearse por medio de un plan director que no solo defina esas actividades, sino que nos indique cómo tenemos que ir abordando los trabajos de recuperación del entorno.

–¿Pero ya trabajan en la captación de empresas? El Alcalde habló de un firma asturiana importante en campaña...

–Se está trabajando de manera discreta, porque esa discreción es la clave del éxito. Lo ha sido en las negociaciones y lo debería ser para desarrollar toda la potencialidad de La Vega con las menores interferencias posibles.

–Al otro lado de la ciudad, El Cristo.

–Es trascendental encauzar ese ámbito. Estoy esperando a que se conforme el nuevo gobierno del Principado para dirigirnos al consejero bajo cuya responsabilidad esté ese ámbito y plantearle nuestra colaboración y la necesidad imperiosa de que conduzcamos su desarrollo. Ni los vecinos ni la ciudad pueden esperar más para empezar a plantear un proyecto definitivo en esa zona.

–Les han dado licencia para las primeras demoliciones, ¿no?

–Es cierto, y estamos satisfechos, aunque es una condición necesaria pero no suficiente para el desarrollo posterior del ámbito. Nos gustaría saber, a la mayor brevedad posible, qué ideas tiene el Principado, cómo se están llevando a cabo los contactos con la Tesorería de la Seguridad Social. Estamos de acuerdo en el proyecto de llevar allí el campus de Llamaquique, pero no deja de ser una manifestación en sede parlamentaria que no ha tenido un desarrollo administrativo posterior.

–También estará de su mano el Antiguo. Tienen ya un documento de diagnóstico, pero no un plan.

–El diagnóstico nos ha dado bases y premisas para hacer un planteamiento de actuación. Hay propuestas en materia urbanística, en infraestructuras, de equipamientos, rehabilitaciones... Lo que procede es empezar a trabajar en esas áreas y pretendemos que en el próximo presupuesto ya se contemple alguna partida específica.

–¿Para qué?

–Por ejemplo, en la reurbanización y humanización de determinados espacios y zonas singulares del Antiguo. También en diseñar algún equipamiento para las zonas más degradadas, y en poner en marcha esa oficina de captación de ayudas para los residentes del Antiguo. Son varias actuaciones complementarias, porque este tiene que ser el mandato en que nuestro casco antiguo se recupere de manera definitiva.

–¿Cómo es posible que la revisión del Plan General siga atascada?

–Es un documento complejo. Primero nos encontramos un documento de prioridades que no respondía a la visión liberal de la ordenación del territorio de este equipo de gobierno y que suponía riesgos jurídicos muy elevados por su planteamiento de desclasificación. Hubo que modificarlo. Y cuando ya estábamos en una fase muy avanzada surgieron modificaciones legislativas de un calado tan importante, como la futura ley de ordenación integral del territorio, que nos ha hecho pausar la tramitación.

–También lleva la negociación sobre las plantas comerciales del Calatrava. ¿Qué hay de llevar la administración local a ese edificio?

–El acuerdo con el fondo estaba prácticamente cerrado. Es cierto que ahora surge esa nueva posibilidad, así la denomino, muy ambiciosa, sin duda, pero que llevaría a reconducir las negociaciones en otros términos. Es un proyecto a medio plazo, aún estamos valorándolo.

–Entre el trabajo que tiene por delante se apunta una reforma total del área de Infraestructuras. ¿Qué se propone?

–En un balance del mandato pasado yo hablo de claroscuros. Hay una parte muy positiva, la de Urbanismo, señaladamente el servicio de Licencias, que encontramos en una situación calamitosa y hemos logrado revertir por completo. Se han reactivado desarrollos paralizados como las torres de San Lázaro, Ferreros, Leopoldo Alas... En servicios básicos hemos puesto en funcionamiento los nuevos depósitos del Cristo y hemos reconducido una relación imprescindible con la empresa adjudicataria. El trabajo en iluminación también ha sido muy relevante y en el área de transportes hemos dado pasos imprescindibles para la transición entre un uso intensivo del vehículo privado hacia otros medios sostenibles, incluyendo la electrificación de la flota de autobuses...

–¿E Infraestructuras?

–Si bien es cierto que todos los proyectos relevantes están ya en ejecución o muy próximos a iniciarse y que hemos atendido mejoras que hacen hoy de Oviedo una ciudad más accesible, yo no puedo estar satisfecho. Los ritmos y la organización del servicio no es ni mucho menos la deseada y es profundamente frustrante que contando con los recursos económicos, con las ideas y con la voluntad no seamos o no hayamos sido capaces de impulsar todas las obras que habíamos planificado. Si en Urbanismo demostramos que con una dirección comprometida y un rumbo definido es posible mejorar sustancialmente un servicio, debemos hacer lo mismo en Infraestructuras.

–¿Tiene que ver la renuncia del Director general del área?

–No ha sido relevante, en tanto que ya ocupaba la máxima responsabilidad del servicio. Es evidente que la visión sobre la organización del servicio no siempre ha sido compartida, y también es verdad que ha sido un mandato muy complejo. Pero otras administraciones con esos mismos inconvenientes han tenido grados de ejecución notablemente superiores a los de Oviedo. Debemos ser capaces de reconocerlo y solucionarlo.

–¿No es un problema de discrepancias entre el Alcalde y el criterio del jefe de servicio?

–No fue un problema de criterio, sino que se enmarca en esas disfunciones en el servicio que al final repercuten en un déficit de comunicación y en una ralentización de los proyectos. Las diferencias de criterio pueden existir y son incluso positivas, pero en un clima de colaboración.

–¿Nombrarán un nuevo director general? ¿Qué pasará con el jefe de servicio?

–Una vez que tengamos clara esa nueva estructura veremos cómo van encajando los distintos puestos, las responsabilidades y las personas. Pero no estamos planteando soluciones ad hominem. Es una visión mucho más amplia

–¿Cómo se siente en el PP?

–Fuimos socios de gobierno en la coalición, luego me incorporé a su equipo y no tengo palabras de agradecimiento. Me he sentido arropado y querido, tanto por sus cuadros directivos como por sus afiliados y simpatizantes. He podido estrechar esa relación en la campaña, de manera muy significativa con el Alcalde, al que estoy sumamente agradecido por la oportunidad y la confianza. Únicamente me preocupa ser capaz de dar lo mejor de mí mismo para responder a esa confianza.

–¿Se ha afiliado al PP?

–No estoy afiliado. Seguramente lo haga en un futuro próximo, pero más allá de la afiliación participo de manera absoluta del proyecto político que en la actualidad encarna el PP de Feijoo, quien, tal y como todos aspiramos, dentro de muy poco tiempo podrá dirigir el gobierno de nuestro país.

–¿No se ve reflejado dentro del concepto de tránsfuga?

–Jamás. Ya expliqué que he sido profundamente leal con Ciudadanos. Jamás critiqué públicamente ni al partido ni a sus dirigentes ni sus decisiones. Esa no ha sido nunca mi voluntad. Solo constaté hace tiempo que era un proyecto político agotado y que aquellas ideas de centro reformista regeneradoras y constitucionalistas que me llevaron a aceptar su oferta en 2019 las encarnaba hoy, sin discusión ni menor duda, el Partido Popular. Nunca abdiqué de mis ideas, nunca cambié el sentido de mi postura o de mi voto para acercarme a otro distinto. Por tanto, tampoco no he tenido nunca la impresión, y no es solo impresión, haber traicionado ni decepcionado a nadie, ni a esos ovetenses que en 2019 apostaron por un cambio en esta ciudad. Todo lo contrario. Creo que quienes apoyaron ese cambio han reforzado ahora la propuesta del Partido Popular.

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