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La Estaca recluta legionarios para viajar al pasado romano

Las recreaciones históricas en el yacimiento de Las Regueras cierran la campaña de excavaciones viajando a la Roma clásica, con 200 inscritos

Recreación de un reclutamiento de legionarios romanos. | Luisma Murias

Recreación de un reclutamiento de legionarios romanos. | Luisma Murias / E. Peláez

La Estaca (Las Regueras)

Los aspirantes a ser reclutados como legionarios romanos pasaron ayer la prueba definitiva en Las Regueras, a unos metros de las dos zonas en las que se desarrolló la sexta campaña arqueológica de La Estaca. Tras comprobar que el opositor era ciudadano romano, tocaba el examen médico en la recreación histórica organizada por la asociación Hispania Romana. "Es apto", trasladó el sanitario al encargado de dirigir el proceso, en la villa romana ubicada en Andayón.

Espacio centrado en las labores agrícolas. | Luisma Murias

Espacio centrado en las labores agrícolas. | Luisma Murias / E. Peláez

Alrededor de doscientas personas participarán en los pases programados para ayer y hoy, con los que concluye la campaña arqueológica, desarrollada por el equipo liderado por Juan Muñiz y Elías Carrocera. Quince personas forman el grupo que realiza las recreaciones históricas, que constan de cuatro talleres diferentes. El del reclutamiento de soldados era el que cerraba la exhibición.

Tras la mesa, por la izquierda, Pilar Mayo y Bárbara Ruiz hablan sobre los cuidados de la matrona romana. | Luisma Murias

Tras la mesa, por la izquierda, Pilar Mayo y Bárbara Ruiz hablan sobre los cuidados de la matrona romana. | Luisma Murias / E. Peláez

Luis Miguel García, caracterizado como el militar romano Lucio Cecilio Metelo, que fue elegido cónsul en el año 251 a. C., fue el encargado de explicar a los visitantes cómo se decidía quienes podían convertirse en legionarios. El teserario, soldado del ejército romano que se encargaba de las tareas de seguridad, tomaba el juramento de los nuevos miembros. "Se les entregaba la primera parte de la paga antes de marchar al cuartel de la legión", señaló García antes de que se informase a uno de los soldados de los descuentos que se le aplicarían por entregarles una capa, un casco, una espada y unas cáligas (botas) y para satisfacer el impuesto militar.

Comenzaría entonces el entrenamiento para convertirse en legionarios, que llevaría de tres a seis meses. El público que asistía a la representación pudo conocer con detalle cuál era la vestimenta de los legionarios. De ella formaba parte la cota de malla y "un pañuelo para que ésta no rozase en el cuello", dijo Luis Miguel García. Junto con la espada y los escudos, hizo hincapié en el "cinturón monedero" que llevaba "placas revestidas de piedras preciosas" que les permitía tener a mano un medio de pago.

Los legionarios tenían que servir durante un periodo de 12 años, que posteriormente se incrementó hasta los 15 y terminó siendo de 25, trasladó el guía a los visitantes concentrados ante el área en el que se estaba representando el reclutamiento de legionarios. En cada una de las zonas, la recreación histórica, situada a finales del I a. C. y principios del siglo I d. C., se prolongaba durante alrededor de media hora, con unas dos horas en total de visita para cada uno de los grupos.

Aurus Sergius Quercus, capataz de una villa romana que se encarga de coordinar los trabajos en una explotación agrícola, recibía a los inscritos en la actividad con una mesa llena de artículos vinculados al sector. "Cicerón decía que era la actividad más noble que se podía realizar", dijo para iniciar el repaso a las innovaciones tecnológicas incorporadas por los romanos.

Aludió al arado romano, con el que se realizaba un ritual, "delimitando la ciudad con un surco". También se detuvo en la introducción del barbecho y del regadío, "con grandes canalizaciones durante kilómetros tanto para las urbes como para las explotaciones agrícolas". Tras enseñar los útiles del trabajo en el campo concluyó el primero de los talleres de la recreación histórica de La Estaca.

En la siguiente parada se enseñaba el tocador de la matrona romana, que "tenía que llevar siempre los tobillos tapados y no podía enseñar los dedos de los pies" por la túnica, explicó Pilar Mayo, cuyo papel en la representación era el de una esclava que se encargaba de acicalar a la señora. Al llegar a casa le ayudaba a desprenderse de la palla, tela que cubría el cabello de la mujer, y a continuación el "ceñidor", el cinturón.

Los visitantes asistían atentos a la representación, en la que pudieron conocer que la gomina de la época era el aceite o la manteca de cerdo. Entre los abalorios que se mostraron se encontraba una pulsera que era una reproducción de una hallada en el yacimiento de Carranque, en Toledo.

"Intentamos ser lo más fieles posibles al copiar estos artículos", dijo Bárbara Ruiz, integrante de la Asociación Hispania Romana, que dio unos apuntes sobre el maquillaje. "Sabemos que las mujeres se blanqueaban la piel y se marcaban los coloretes", manifestó.

A escasos metros, el público presenció una ceremonia religiosa ante un altar, que los ciudadanos tenían en sus casas. El propietario de la villa pedía a los dioses que curasen a su hijo. "Pido que lo sanen, lo curen y le devuelvan la salud", apuntó Javier Rodríguez, integrante de Hispania Romana, que ofreció, si finalmente ocurría esto, incienso y pagar combates de gladiadores. Los visitantes elogiaron los talleres. Efrén Suárez, que acudió con su hermano Tomás y su sobrino Nicolás Moriyón, destacó especialmente el del reclutamiento de legionarios. "Ya vinimos el año pasado", añadió.

Hispania Romana tiene más de 50 socios de todo el país y es el tercer año que acuden al yacimiento de La Estaca. En la zona, la Asociación de amigos de la villa de San Martín vende artículos para financiar las excavaciones. La sexta campaña de prospecciones concluye, tras cinco semanas de trabajos, con el hallazgo de los baños del edificio, del "balneum", y la antojana y la confirmación de las grandes dimensiones de la villa.

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