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Así se localiza a "los invisibles" de Oviedo: 120 voluntarios en vela para encontrar y ofrecer ayuda a los sintecho

Más de cuarenta personas duermen al raso en las calles de la capital, según el conteo realizado por un equipo de voluntarios

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Víctor Delgado

Un grupo de ovetenses se echó a las calles en la noche del martes al miércoles para mostrar su cara más altruista. Equipados con mochilas, planos y carpetas, participaron en el primer recuento de personas sin hogar de la capital, que congregó a 97 voluntarios de distintas edades y ocupaciones, dispuestos a alumbrar una realidad que muchas veces es invisible. "¡Máximo respeto, sin ser invasivos!". "¡Mirad bien en los coches!" "¡Pasad dos veces por la misma calle!". Son algunas de las proclamas de las coordinadoras del recuento en La Losa, punto del que partieron a las nueve de la noche dos grandes grupos para iniciar la patrulla ciudadana. A lo largo de las cuatro horas que duró la actividad, se identificaron 44 personas que duermen en la calle en Oviedo. "Cualquier cifra es importante, sea grande o pequeña, y este conteo va a servir para ayudar, seguro", explica Patricia Balaña, una de las coordinadoras de la zona noroeste.

Junto a Patricia Balaña, controlan el proceso María Alonso e Inés Rubio. Todas han pasado por Cáritas y conocen a muchas de las personas a las que van a contar. Se saben su nombre, su historia y, pese a que están especializadas en tratar problemas de marginalidad, intentan que no les afecten personalmente. "Hay que ser profesional y guardar distancia", apunta María Alonso mientras divide al grupo en comandos de dos y tres personas. Alonso trabaja en un centro de día junto al albergue. Las coordinadoras son las únicas profesionales del equipo, ya que el resto son voluntarios que recopilan los datos a través de una aplicación móvil. El recuento se realizó simultáneamente en otros 28 municipios (entre ellos, Gijón y Avilés).

La concejala de Políticas Sociales, María Velasco, participó en la entrega del avituallamiento para una noche que al final fue más agradable de lo que se esperaba. La edil agradeció la solidaridad de los presentes y celebró el éxito de la actividad. De la mayoría de las personas que pernoctaban en la calle se apunta sólo su presencia, aunque también había disponible una encuesta de 47 preguntas para aquellos que estuviesen más dispuestos a colaborar. Una de las cinco entrevistas realizadas llegó gracias a los conocimientos de rumano de Óscar López. Este voluntario, encargado de las inmediaciones de la Estación del Norte, rellenó los dos primeros formularios en torno a las diez de la noche, encuestando a un matrimonio de mediana edad que a duras penas hablaba español. Las coordinadoras reconocen que es difícil que las personas que viven en la calle se dejen ayudar. "Muchos no quieren ir al albergue aunque tengan plaza para esa noche; son gente con problemas, más allá de la falta de recursos. Intentamos ganarnos su confianza poco a poco", relata Patricia Balaña, que se acerca a los "sin hogar" agachándose "para ponerse al mismo nivel" y ocultando el papel del cuestionario "para no intimidar".

Otra mujer de mediana edad que pernocta en Ciudad Naranco llama la atención de las coordinadoras, que se emplazaron a volver otro día para intentar descubrir quién es y ayudarla. Según Cáritas, el perfil de personas sin hogar está cambiando. "Antes, siempre eran hombres mayores que venían de vuelta de todo en la vida. Ahora, se ven en la calle más jóvenes y más mujeres", explican las responsables del recuento de ayer. Entre los voluntarios, sorprende la juventud de Andrea Serrano, Miriam Collado y Lucía Félix (de entre 17 y 19 años). Estudian Trabajo Social y quieren demostrar su vocación de ayudar.

La noche puede traer alguna situación desagradable, como personas bajo los efectos del alcohol o las drogas, aunque en esta ocasión no hubo que lamentar ningún incidente. Protección Civil también colaboró. "Poner cara y número a las personas sin hogar es importante. Son más de las que la gente cree", apunta su responsable en Oviedo, Gonzalo Míguez.

Los lugares donde duermen más personas sin hogar son denominados "puntos calientes". El parque de Invierno, las estaciones de tren y de autobús e incluso Villa Magdalena son algunos ejemplos, sin olvidar los cajeros de banco que permanecen abiertos de noche.

Cuando el recuento estaba terminando, sobre la una de la madrugada, un hombre que dormía en La Losa pidió ayuda tras ser entrevistado por uno de los voluntarios más veteranos. "No hay sitios suficientes para dormir en la ciudad, sobre todo si eres mayor y extranjero", lamenta. Las coordinadoras le recomendaron acudir al centro de día y mantuvieron una charla que sirvió de broche final para la noche más solidaria. Todo con la esperanza de que sea un punto de partida para transformar la realidad.

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