Cincuenta años del San Ignacio en Fuentesila: "Salimos convencidos de poder cambiar el mundo"
Exalumnos del colegio de los Jesuitas celebran con gratitud el cumpleaños de un centro pionero que les hizo "optimistas ante las dificultades"

Por la izquierda, Dani Villanueva, Bernardo Gutiérrez de la Roza, Jaime Jordán de Urries, Julio Somoano, María José Villanueva, Gonzalo Álvarez, Fernando de la Puente, Juanjo Azpeitia, Cecilia Bordiú, Gonzalo Lasa y José María Álvarez. / Irma Collín
Cincuenta años después de que el colegio San Ignacio empezase a funcionar en su actual ubicación, en Fuentesila, exalumnos y antiguos profesores se reunieron para compartir recuerdos. En el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA en un acto organizado por los antiguos estudiantes el padre Fernando de la Puente, el primer director del centro de los Jesuitas, desde el curso 1973-74 y durante nueve años, abrió el acto echando la vista atrás, a aquellos inicios.
"Todos participamos de crear un colegio nuevo", aseguró, trasladando un "agradecimiento profundo a los profesores y a los padres, que dieron lugar a un ambiente creativo". Aludió a la creación de la escuela de padres y "la empatía" existente, al coro y al grupo de montaña. El colegio fue el "primero católico de España que tuvo coeducación desde abajo. En 1974 se matricularon las primeras niñas en Infantil y Primaria", señaló De la Puente.
Tras su intervención, el actual director del centro, Gonzalo Lasa, dio paso al coloquio en el que participaron antiguos alumnos y el que fue durante muchos años el coordinador de Deportes, Juanjo Azpeitia. El periodista Julio Somoano, de la promoción de 1994, fue el encargado de moderar la charla. De este colegio, resaltó el jesuita Dani Villanueva, "salimos convencidos de que era posible cambiar el mundo". El centro dejó una impronta en sus alumnos, "nos hizo optimistas ante las dificultades y sensibles a la realidad del mundo".

Público asistente, con el primer director del centro en la actual ubicación, a la derecha. / Irma Collín
El colegio San Ignacio "creó una especie de marca de agua", señaló la directora del HUCA (Hospital Universitario Central de Asturias), María José Villanueva. Allí, indicó, "respiré otros aires, otros deportes y compañerismo". José María Álvarez Vega, de la promoción de 1979 y asesor de organismos internacionales en cooperación al desarrollo, aseguró que del San Ignacio salían los estudiantes "con ganas de comernos el mundo".
Para el abogado Bernardo Gutiérrez de la Roza, fundador y consejero delegado del despacho de abogados Ontier, su estancia en el centro le ha hecho ser "positivo". "He sido muy feliz en el colegio y eso marcó mi vida", recalcó. Cecilia Bordiú, que estudió Ingeniería de Minas, trasladó que el colegio San Ignacio "estaba en mi vida desde antes de entrar" ya que en él estudiaban familiares. Del centro se ha llevado "una actitud y un enfoque de la vida" que une a los exalumnos.
El exfutbolista de Real Oviedo Jaime Jordán de Urries, licenciado en Ingeniería Química y en Administración y Dirección de Empresas, manifestó que siempre ha considerado al centro "como mi segunda casa". Entre las enseñanzas que le quedaron grabadas figura la de que "en todo lo que se hace hay que poner el alma".
Junto a los antiguos alumnos participó en el coloquio Juanjo Azpeitia, profesor de Educación Física. "Me siento privilegiado por haber trabajado en el colegio San Ignacio. Me marcó". Recordó su entrevista con el padre De la Puente y la mejora de las instalaciones. La construcción del polideportivo, del campo de fútbol y de la pista de atletismo. "Mis colegas decían al ver las instalaciones ‘pero ¿es un colegio americano?’", dijo. "A mediados de los setenta teníamos clases de cine, de dicción, de técnicas de expresión....", trasladó otro de los antiguos alumnos, Carlos Cristos, destacando la innovación pedagógica del centro.
Los orígenes en Oviedo de la institución académica regida por la Compañía de Jesús se remontan a 1578 con la fundación del colegio San Matías, pero el germen del actual centro se sitúa a principios del siglo XX con el equipamiento de la quinta Roel, que se vio obligado a cesar su actividad pocos años después. En 1960 se reabre en la calle Cervantes y por la alta demanda se traslada a Fuentesila.
Juan Fueyo, investigador sobre el cáncer en el MD Anderson Cancer Center de Houston, visita el Club hoy, a las 19.30 horas. En "Cuando el mundo se detiene: cáncer, del mito a la esperanza" aborda una nueva actitud ante el cáncer. Le acompañará Pablo Álvarez, periodista de LA NUEVA ESPAÑA.
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