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El colegio San Ignacio de Oviedo se vuelca con Guatemala en su fiesta solidaria

El centro recauda fondos para educación inclusiva en Latinoamérica

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Comida, deporte y ambiente festivo se aunaron ayer en el colegio San Ignacio por una buena causa. El centro de los Jesuitas celebró un año más, y ya van 16, su tradicional jornada solidaria donde alumnos, padres y profesores arrimaron el hombro con el fin de recaudar fondos para reconstruir una escuela en Alotenango (Guatemala), que sufrió en 2018 las consecuencias de un volcán. "El colegio dará servicio a 650 alumnos, con un perfil de necesidades especiales, a los que queremos transmitir fe y alegría", explica Gonzalo Lasa, director del centro. El tiempo acompañó y el llamamiento fue todo un éxito.

El evento solidario reunió a centenares de familias. Con los campos de fútbol liberados, entre partidillo y partidillo, se fraguó en un día frenético con un mercadillo, una yimcana y hasta un bingo solidario. En la cafetería, no quedaba un hueco libre entre los padres de los niños, algo que promete una generosa recaudación. Cada año, la causa solidaria es distinta, aunque siempre está dentro de la red educativa que los Jesuitas tienen en Latinoamérica.

"De gente vamos fenomenal", dice un ocupado Antonio Trobajo, presidente de la Asociación de Padres del centro y uno de los organizadores de la jornada. En la terraza, las familias Fernández-Fenández, Fernández-Escotet, Migoya y Santos disfrutan de un almuerzo en familia. "Y si encima sirve para ayudar, mejor que mejor", explican. Las donaciones son gestionadas por la ONG Entreculturas, que también tenía su puesto en el colegio. Sus voluntarias se apuntaron algún nuevo socio y despacharon camisetas de la asociación, que se encarga de fomentar una educación inclusiva de calidad.

Después del punto de venta de salchipapas, donde Jorge Felpeto y Santiago Fernández no dan a basto, el segundo punto más concurrido era el mercadillo, gestionado por Maite Espejo. Moscovitas, dulces del convento de Las Pelayas, kiwis de Infiesto o hasta tazas del colegio componían una oferta tan variada que abrumaba a Montse Arias y a Inés Silva, pero que garantizó las ventas desde primera hora de la mañana. "Son productos asturianos que nos donan empresas, padres, amigos y hasta algún anónimo", destaca Espejo. En la pasada edición de esta jornada se consiguieron más de 12.000 euros, una cifra que, a juzgar por la afluencia registrada, se espera superar con creces este año.

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