La construcción del colegio de Educación Especial de Montecerrao concluirá a finales de 2026

El edificio, cuyas obras se iniciarán en el ultimo trimestre de este año, costará 21,6 millones de euros y tendrá una superficie construida de 9.311 metros cuadrados

Recreación del colegio de Educación Especial de Montecerrao

Recreación del colegio de Educación Especial de Montecerrao

El colegio de Educación Especial que se construirá en el barrio ovetense de Montecerrao costará 21,6 millones de euros y tendrá una superficie construida de 9.311 metros cuadrados. Las obras para levantar el equipamiento, que sustituirá al centro de Latores, se iniciarán en el último trimestre del año con los 355.000 euros que se han consignado en el presupuesto regional y estará listo “a finales de 2026”, aseguró la consejera de Educación, Lydia Espina, en la presentación del proyecto, acto en el que estuvo acompañada por el director general de Infraestructuras y Tecnologías Educativas, Julio Vallaure.

El diseño, elaborado por el arquitecto Jovino Martínez Sierra, tendrá una superficie construida de 9.311 metros cuadrados, que se distribuirán en 57 aulas flexibles de múltiples tamaños; además de otras tres específicas: de música, estimulación sensorial y psicomotricidad. También contará con 14 aseos adaptados, un salón de actos para 215 asistentes, patios cubiertos y descubiertos, una pista polideportiva, una biblioteca, un área de cocina y dos comedores.

El edificio, explicó Vallaure, será sostenible y aprovechará la luz natural con paredes acristaladas. Respetará la accesibilidad incluso por encima de lo exigido en la normativa actual, indicaron. Espina ha destacado que el proceso de diseño ha sido “muy participativo” y ha agradecido la colaboración del Ayuntamiento de Oviedo que cedió la parcela sobre la que se levantará el colegio. Esta es una vieja demanda de las familias, que han denunciado en numerosas ocasiones que el centro de Latores se ha quedado pequeño y que necesita obras de mantenimiento y reparación.

Lydia Espina y Julio Vallaure ante las infografías del nuevo centro.

Lydia Espina y Julio Vallaure ante las infografías del nuevo centro. / LNE

El diseño del nuevo colegio de Educación Especial se adapta a la forma de semiluna que tiene la parcela en la que se asentará y a su topografía descendente, por lo que está concebido de forma escalonada en cuatro alturas: planta baja, primera planta y dos de sótano. El edificio se compone de dos zonas con forma de U enlazadas, orientadas al sur y con dos patios exteriores.

El proyecto contempla tres entradas diferentes, en el centro y los extremos del inmueble. El acceso principal se encuentra en la parte intermedia y se abre bajo un amplio porche cubierto, que conecta con las aulas y con la parte administrativa mediante rampas accesibles exteriores. 

Los espacios educativos están pensados de modo flexible, para un uso individual o colectivo y permite agrupar o dividir aulas mediante tabiques móviles. Una característica esencial es su transparencia, ya que dispondrá de amplios acristalamientos que permiten la visión a pasillos y zonas de tránsito y también aprovechará la luz natural.

La singularidad con respecto a un centro ordinario, destacaron, es que no hay un tamaño estándar de aulas, sino que se han diseñado con múltiples medidas para que sea más dinámico. Todas tendrán baños próximos. El edificio se ha estructurado para aplicar metodologías de trabajo específicas, con su propia señalética y pictogramas.

Una de las recreaciones del proyecto.

Una de las recreaciones del proyecto. / LNE

En el exterior del cierre, con entrada y salida próxima al acceso principal, habrá una dársena con capacidad para dos autobuses. Además, en la parte inferior de la parcela, se prevé un aparcamiento para 32 vehículos, con puntos de recarga para vehículos eléctricos.

Las instalaciones deportivas se encuentran también en la parte más baja del terreno. Están semienterradas y disponen de una cubierta vegetal para mejorar su integración en el entorno. El polideportivo y el gimnasio, con sus aseos y vestuarios adaptados, cuentan con un acceso independiente al resto del equipamiento.

 El colegio de Montecerrao está concebido para conseguir la certificación de sostenibilidad GBCe de 5 hojas verdes, la misma del IES de La Florida. Esto quiere decir que el consumo de energía será mínimo, utilizará renovables (aerotermia y paneles fotovoltaicos), reaprovechará los recursos naturales, con materiales reciclados o cubiertas vegetales para evitar el efecto de isla de calor; y dispondrá de control de sistema de climatización e iluminación y protección frente al ruido.