Camín real

Talleres de carros en Les Regueres

El concejo tiene una larga tradición en la fabricación de vehículos para las labores del campo, con registro de artesanos desde el siglo XVIII

Un carro de segao.

Un carro de segao. / Foto José M.ª González Villanueva, 1960.

Rosa M.ª Rodríguez Fernández

Rosa M.ª Rodríguez Fernández

El carro fue un elemento de mucha utilidad en el campo, pero con el desuso hasta se nos olvidan los nombres que lo componen. Había que pagar un impuesto de rodaje y ponerles matrícula que se expedía en el ayuntamiento.

En el Catastro del marqués de la Ensenada de 1752 figuran en el concejo de Les Regueres ocho fabricantes de carros del país: Matías Inclán, de Bolgues; Francisco Álvarez, de Pereda; Miguel Flórez, de Alceo; Bernardo García, de La Estaca; Francisco García Flórez, de Biedes; Domingo Alonso, de Mariñes; Emeterio del Campo, de Mariñes y Antonio Galán, de Premoño. En el siglo XX los fabricaban Manuel Álvarez Valdés (fallecido en 1907), constructor de gaitas y gaitero que sentó escuela, tuvo taller de carros en El Rozo, Cogollo, con 20 obreros. Manuel Granda Granda (1881-1961) y su hijo José Granda Rodríguez (1922-1989) de Ca Lluis de Agüera. José Luis, hijo de José, trabajó de manera habitual en la construcción de los carros. Recuerda cómo en la corrada de la casa se hacía la foguera para calentar los aros de las ruedas de los carros del país, con ruedas de madera macizas, sin radios. Estos datos son de Chema Martínez que publicó un trabajo pionero sobre las fraguas de Llanera y Les Regueres en el Anuario nº 6 de La Piedriquina, en 2013.

Celesto L’Ancineu. Celesto Fernández González, Celestón, (1892-1961) tuvo su primera fragua en L’Ancinéu, más tarde otra en Alceo, otra en San Claudio y por último en Laracha. Aparte de reparar toda clase de herramientas, construía carros. Tenía un letrero que decía: "Hoy no se fía, mañana sí". Teodoro Vega de Casa Teodoro del Rozu en Cogollo, fallecido en 1959, se dedicaba a la construcción de carros y otros trabajos de carpintero en su fragua que dejó de funcionar al comienzo de la Guerra Civil.

Buenos constructores de carros fueron Nolo de Andayón y Ramón de Benito

Manuel Álvarez Álvarez, fallecido en 1973, Nolo de Andayón, fue un buen constructor de carros con taller instalado frente a la casa. Ramón de Benito (1905-1979) fue un reconocido fabricante del carro materu (de ruedas con radios), donde el soniquete al rodar era equiparable al de Santos de La Corredoria, que era un referente en estos vehículos, en los que "los ejes, cantaben bien, no rinchaben".

Eduardo Flórez, (1919-2011), de Casa el Ferreru Toñil en Llandrio, Trasmonte, construía carros. Aquilino González, Quilo Puerma (1878-1958,) padre de nuestro admirado paisano José Manuel González Fernández Valles, aprendió el oficio de su suegro Pepe Puerma, José Fernández Valles. Tenía carpinteros contratados para las tareas de madera como José Manuel y Armando de Bolgues y a Paciente de La Perdiguera de Soto y a Saro Villar para ayudar a poner las ruedas a los carros, tarea para la que se necesitaban tres personas. Hacía fundamentalmente carros, pero también herramientas de labranza y esquineras de hierro para el camarao en los llagares.

Los carros se hacían de madera de roble, a veces de castaño o de negrillo, según las piezas y para los ejes de las ruedas se utilizaba madera de roble o de fresno. Las partes principales del carro son: la treme o tremera, que es la base de la caja, los laterales y las puertas. Debajo de la treme o tremera van los limones para sujetar las ruedas. La parte delantera del carro se llama pértigo, constituida por dos varas que se juntan con una abrazadera de hierro con 4 tornos que sirven para enganchar al xugo y apoya sobre el tentemozo. Cuando se quería cargar yerba se ponían sobre el pértigo las parricas y cuando se recogía el maíz o patatas se colocaban los sobrecajones encima de la caja, para aumentar la capacidad. Las ruedas del carro eran de madera con llantas de hierro. Cuando se descargaba el carro con el pértigo hacia arriba se apoyaba en el tolete, palo grueso de madera que se recogía bajo el carro, para evitar que se bajara.

Se valoraba la producción de la casería en carros de yerba, de leña o de cucho. Antiguamente algunos ayuntamientos subastaban periódicamente carros de árgoma para cama de los animales, de lo que se cortaba en los montes municipales. Así figura, por ejemplo, en el BOPO del 18 de abril de 1859 que se subastan en Santuyano 108 carros.

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