La "ley de nietos" dispara las búsquedas de antepasados en el Archivo Diocesano

Se llevan entregadas en dos años unas 4.000 partidas de bautismo, "el 40%-45% de las que nos piden", lamenta el director, Juan José Tuñón

Juan José Tuñón y dependencias del Archivo Histórico Diocesano.

Juan José Tuñón y dependencias del Archivo Histórico Diocesano. / Irma Collín

A. Rubiera

A. Rubiera

La ley de Memoria Democrática del año 2022, conocida como la "ley de nietos", incluyó en su articulado el reconocimiento del derecho que tenían muchas personas a optar por la nacionalidad española si eran hijos o nietos de españoles nacidos en el extranjero. Aunque hubieran perdido esa nacionalidad como consecuencia del exilio. Una forma de resarcir en sus descendientes a quienes "por razones políticas, ideológicas o de creencia o de orientación e identidad sexual, hubieran perdido o renunciado a la nacionalidad española", dice la ley.

Dos años después esa norma ha sobrevenido en una enorme búsqueda de partidas bautismales por los Archivos Diocesanos de todas las comunidades. Y Asturias no es una excepción.

Casi se diría que se encuentra entre las más demandadas por los familiares, a tenor de la cantidad de asturianos que salieron de la región entre finales del siglo XIX y la primera mitad del XX. Así lo siente Juan José Tuñón, director del Archivo Histórico Diocesano, ubicado en instalaciones del palacio arzobispal y donde se pueden encontrar más de 9.000 libros documentales de más de 600 parroquias asturianas. Con el añadido, además, de que son libros registrales mucho más antiguos que los Registros Civiles, que no empiezan a existir hasta 1870.

Libros donde constan anotaciones de los sacramentos impartidos por la Iglesia (bautismo, confirmación, matrimonio) y que constituyen un verdadero censo de la población en unos siglos donde de otra forma sería difícil seguir las genealogías.

A Juan José Tuñón le emociona ver cómo el sentimiento de asturianía trasciende y ha sido capaz de transmitirse de generación en generación entre familias que "un día salieron de aquí por las circunstancias que sean, pero que siempre hablaron de sus orígenes a los suyos", dice. Y eso que subyace en prácticamente todas las peticiones de búsqueda de orígenes que les llegan al Archivo Histórico Diocesano le parece más importante si cabe que expresar en un simple número el aluvión de solicitudes que están atendiendo.

Porque el aluvión es real. Dice Tuñón que en estos dos años igual han resuelto y entregado entre 3.500 y 4.000 partidas bautismales de asturianos que salieron del país y que fueron requeridas por los suyos, "pero las solicitudes son muchas más. Yo diría que estamos pudiendo documentar el 40 o 45% de lo que nos piden".

Porque, claro, "en muchas ocasiones la referencia que nos dan es sumamente imprecisa. Igual oyeron toda su vida a su abuelo o abuela decir que había nacido en Oviedo, pero lo dicen porque era la provincia de Oviedo, no porque hayan sido inscritos en alguna de las parroquias ovetenses. Otros te cuentan que saben que su abuelo o abuela salió en tal barco desde Gijón o Avilés, porque así lo repetían ellos, pero no son capaces de concretar dónde habrían nacido. Se ve que son orígenes transmitidos de forma muy imprecisa, pero que en sí mismo encierran una gran humanidad y mucha emoción", explica el director del Archivo Histórico Diocesano.

En esa tarea ingente de búsqueda en los libros de la Iglesia –"a veces en los propios Registros Civiles les dicen: ‘vayan a la Iglesia’", sostiene Tuñón– el arzobispado de Oviedo cuenta con el apoyo de 20 voluntarios que "por horas, en los días que pueden, copiando apuntes registrales a mano, llevándose deberes a casa –aunque nunca sacando los libros de su zona de custodia– están haciendo una labor increíble, recalca el responsable del Archivo Histórico.

Diría que son de Cuba, Argentina, Chile, Estados Unidos y México de los países de donde reciben más solicitudes de búsqueda ahora que la normalidad se ha visto alterada por esta ley. Y no tiene duda de que "se está haciendo un buen servicio, porque igual para muchos tener ese certificado es una necesidad", añade. A Tuñón, que fue durante una década abad de Covadonga, lo que se vive ahora le recuerda en lo sentimental "a todas esas familias de América que te encontrabas en Covadonga y te decían que eran descendientes de asturianos y que querían conocer el sitio del que con tanto cariño hablaban sus padres o sus abuelos" Por eso, mientras puedan, seguirán contestando a todas esas solicitudes en las que hay un corazón asturiano.

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