García Montero: "En el origen de la obra de Clarín está la emoción"

El director del Cervantes recibe en la Caja de las Letras el legado del autor de "La Regenta", en un acto que también fue un homenaje a su hijo, el rector Alas

Luis García Montero, a la derecha, posa en la puerta de la Caja de las Letras junto a varios descendientes de Clarín y, con ellos, el presidente del Principado, Adrián Barbón (sexto por la izquierda), y la vicepresidenta Gimena Llamedo (segunda por la izquierda).

Luis García Montero, a la derecha, posa en la puerta de la Caja de las Letras junto a varios descendientes de Clarín y, con ellos, el presidente del Principado, Adrián Barbón (sexto por la izquierda), y la vicepresidenta Gimena Llamedo (segunda por la izquierda). / LNE

Elena Fernández-Pello

Elena Fernández-Pello

El legado "in memoriam" de Leopoldo Alas Clarín a la Caja de las Letras quedó depositado ayer en la antigua cámara de seguridad del Banco Español, cuya sede ocupa actualmente el Instituto Cervantes. En la caja n.º 1.682, contigua a la que guarda el legado de Juan Ramón Jiménez, quedaron, bajo llave, las primeras ediciones de "Palique", con sus artículos en prensa; su novela "Doña Berta" y la recopilación de críticas literarias "Nueva campaña", y con ellas las novelas de cuatro escritores contemporáneos, en un diálogo atemporal: "La última función", de Luis Landero; "El niño", de Fernando Aramburu; "Persianas metálicas bajan de golpe", de Marta Sanz, y "La novela olvidada en la casa del ingeniero", de Soledad Puértolas. A ellas se les sumó la aportación de Joan Oleza, uno de los grandes conocedores de la obra del literato asturiano, que añadió su popular edición crítica en Cátedra de "La Regenta".

Precisamente, el legado de Clarín llega a la Caja de las Letras cuando se conmemoran los 140 años de la publicación de su obra maestra. En un acto sencillo, poco formal, el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, reivindicó la emoción en la literatura de Clarín, por encima de su carga intelectual y filosófica, que también es elevada. García Montero empezó leyendo la primera frase de "Adiós Cordera": "Eran tres, siempre los tres, Rosa, Pinín y la Cordera…", y confesó que ese cuento le conmovió en su adolescencia y aún sigue haciéndolo. "La literatura nos cuenta por dentro los hechos que componen las grandes fechas de la historia", dijo. Luego vienen los estudios y las disquisiciones literarias. "Eso vino después, en el origen está la emoción", dijo.

La caja n.º 1.682, que guarda el legado de Clarín. Al lado, por la izquierda, Marta Sanz, Joan Oleza, Luis Landero, Soledad Puértolas, Luis García Montero, Gimena Llamedo, Gaspar Llamazares, Adrián Barbón y Vanessa Gutiérrez.

La caja n.º 1.682, que guarda el legado de Clarín. / LNE

Clarín, según García Montero, tuvo "el poder de escribir obras capaces de fijar la memoria más alta de la literatura española del siglo XIX de acuerdo con la toma de conciencia de su tiempo", "fue un maestro no solo como escritor sino como lector" y "no dialogaba con una tradición cerrada en lo nacional, sino que mezclaba a Virgilio, a Fray Luis o a Shakespeare", "con los ojos muy abiertos a los contemporáneos europeos", atento a corrientes como el naturalismo y el krausismo y creando "una tradición futura" en la literatura española.

Casa museo

Después de demostrar, valiéndose de los registros de la base de datos Dialnet sobre producción científica, que "Clarín goza de buena salud", mejor que la de Palacio Valdés o Pérez de Ayala, y superado únicamente, en el ámbito de la literatura española, por Benito Pérez Galdós y Emilia Pardo Bazán, Joan Oleza hizo un llamamiento a la sociedad asturiana: "Galdós o Pardo Bazán tienen museos, revistas especializadas dedicadas a su obra o congresos internacionales; es hora de que la sociedad asturiana se plantee iniciativas como estas". Quizás, dejó caer, una casa museo en Guimarán.

El homenaje a Clarín sirvió también de homenaje a su hijo, el rector Leopoldo Alas, fusilado en la Guerra Civil. Lo recordaron García Montero y el presidente del Principado, Adrián Barbón, que asistió al acto acompañado por la vicepresidenta, Gimena Llamedo, y la consejera de Cultura, Vanessa Gutiérrez.

García Montero: "En el origen de la obra de Clarín está la emoción"

Por la izquierda, Marta Sanz, Joan Oleza, Luis Landero, Soledad Puértolas, Luis García Montero, Gimena Llamedo, Gaspar Llamazares, Adrián Barbón y Vanessa Gutiérrez. / LNE

Del Ayuntamiento de Oviedo solo asistió el concejal de IU Gaspar Llamazares. La notoria falta de representación del equipo municipal de gobierno se ganó la reprobación del director del Cervantes: "Hay gente que quiere que Vetusta siga durmiendo la siesta".

Por parte de la familia de Clarín asistieron al acto su bisnieta Ana Cristina Tolivar y varios nietos y nietas de su única hija, Elisa.

Landero, Sanz y Puértolas leyeron personalmente su dedicatoria a Clarín; de la de Aramburu, que no pudo viajar a Madrid, se encargó García Montero. En ella Aramburu se dirige directamente al autor de "La Regenta" y lo piropea: "Es usted lo que en su época se decía un escritor de fuste".

Suscríbete para seguir leyendo