Noche del Comercio con la participación de 82 negocios locales: compras sonoras y sabrosas

Haigas, recitales y degustaciones animan una exitosa iniciativa

Cuca Trelles, tocando el piano. A la derecha, arriba, Leticia González, abriendo la Noche del Comercio junto a un haiga; debajo, Lucas Infanzón, en el puesto de queso.

Cuca Trelles, tocando el piano. A la derecha, arriba, Leticia González, abriendo la Noche del Comercio junto a un haiga; debajo, Lucas Infanzón, en el puesto de queso. / Mario Canteli / O. L.

Imagine pasear por su ciudad y encontrar a pie de calle recitales de música, conciertos de cantautores, espectáculos de danza, actividades infantiles o catas gastronómicas. Eso es con lo que se tropezaron ayer los ovetenses, sabiéndolo o por casualidad, gracias a la tercera edición de la Noche del Comercio que organiza el Ayuntamiento de Oviedo. Al final fueron 82 los negocios que brillaron en todos los barrios como estrellas de la galaxia del comercio local ovetense. "Ayudar a estos establecimientos es una prioridad porque generan empleo, riqueza y llenan nuestros barrios", afirmó la concejala de Economía, Leticia González, en la apertura del evento,

Al lado de la edil, los aperitivos de la jornada: un photocall y un "haiga", al ralentí, que simbolizaba de la mejor manera el calentar motores para los eventos de la tarde-noche. El automóvil, un Buick Dynaflow Super de 1949 que captó todas las miradas de los transeúntes que pasaron por allí. "Este coche nos viene perfecto para celebrar las segundas nupcias", dijeron, divertidas, unas señoras que se pararon ante el vehículo clásico para inmortalizarse con sus móviles.

González inició un recorrido que le llevó a visitar negocios que ofrecían variadas actividades. Por ejemplo, la tienda de moda Sanla, situada en el cruce de la calle del Rosal con Cabo Noval. Allí estaba Laura Fernández, que ofrecía un 20% de descuento en todas las prendas, además de "cupcakes" y café a los clientes. Son un establecimiento fiel a las tres ediciones de la Noche del Comercio.

La faceta culinaria tampoco pasó desapercibida, más en un año en el que Oviedo ostenta la Capitalidad Gastronómica Española. Y qué mejor que hacerlo, entre otros, con queso. En lo más céntrico de Oviedo, frente al teatro Campoamor, Lucas Infanzón ultimaba la preparación del stand de Coalla, donde se ofrecían ocho variedades del producto lácteo. Y para maridar, su correspondiente dulce de membrillo o frutos secos. Algunos se llevaron un pequeño chasco en los primeros compases vespertinos, porque la cata popular no comenzó hasta las 19.00 horas.

Frente al edificio de La Jirafa, unas notas musicales atraían a los paseantes, que se arremolinaban ante un piano. Allí estaba Cuca Trelles, alumna de la Academia de Música Moderna Arévalo, dando un recital. No era la única; en la Escandalera estaba, en paralelo, la cantautora Rita Ojanguren.

Ellos son solo una pincelada de las decenas de establecimientos que se involucraron en la Noche del Comercio y que consiguieron, como confiaba Leticia González, que Oviedo se llenase de gente.

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