La marea azul más solidaria a favor de favor de los niños que padecen autismo

Casi 2.000 personas participan en la carrera popular

Una gran marea azul marino nació en la plaza de la Catedral y sus sucesivas olas, con espuma de ilusión y sonrisas, bañaron de solidaridad la mañana ovetense. No fue una masa marina, sino de personas, que se formó gracias a la segunda edición de la AutismOviedo, organizada por el club Ceactivo. En la prueba deportiva hubo 1.400 corredores inscritos sumando todas las categorías, aunque entre las familias que acompañaban a los "peques" y los amigos que se acercaron a dar ánimos y aliento la cifra de personas implicadas en el evento fue cercana a las 2.000. "El año pasado llegamos a los mil atletas, así que nos superamos y la valoración no puede ser más positiva", resumió Laura Moro, vicepresidenta de la asociación, sobre la carrera, que tuvo salida y línea de meta en la explanada de Alfonso II el Casto.

Los inscritos aportaron 12, 5 y 3 euros en las categorías absoluta, de menores y de marcha familiar. La organización anunció que la recaudación íntegra se destinará a la escuela del club, que tiene 140 socios y en la que practican deporte 30 niños, para que puedan disfrutar del deporte a un precio "muy bajo". Entre ellos hay niños y niñas que padecen trastornos del espectro autista y otros que no. "Empezamos en septiembre y están todos juntos, porque eso es el auténtico deporte inclusivo", explicó Moro.

Varios corredores en la calle Eugenio González Abascal. | David Cabo

Varios corredores en la calle Eugenio González Abascal. | David Cabo / Oriol López

Aparte de los fines solidarios, la prueba deportiva transcurrió como una gran fiesta. Los atletas absolutos cubrieron una distancia de 10 kilómetros. Los "chupetines" –menores de 6 años– completaron un trayecto de unos 100 metros y las otras categorías infantiles trazados de, aproximadamente, un kilómetro. La marcha familiar, sin carácter competitivo, fue de dos kilómetros y discurrió por las calles más céntricas de la capital.

Entre corredores y familias había, evidentemente, muchos sensibilizados con los trastornos del espectro autista. Los niños y niños que lo padecen, por supuesto, también participaron. Hubo premios para los mejores de categoría adaptada y medallas para todos los pequeños corredores, además de rifas y sorteos.

En el aspecto deportivo, el más rápido en los 10 kilómetros fue Marco García, con un tiempo de 31.50 minutos. Le siguió Pablo Barbosa con un registro idéntico: entraron juntos a la meta. El bronce se lo llevó Javier Amieva, cuya marca fue de 32.23 minutos. El podio femenino lo formaron Esther Ramos, Marta García y Alicia González, con unos cronos de 34.43, 38.22 y 39.23 minutos, respectivamente.