La regeneración del Oviedo redondo

El "martillo" del Oviedo antiguo: así es el nuevo proyecto de la Iglesia para la parcela entre Santa Ana y Canóniga

El diseño evoca la primitiva división de solares del Antiguo y evita competir con los grandes edificios que la rodean

El "martillo" del Oviedo antiguo: así es el nuevo proyecto de la Iglesia para la parcela entre Santa Ana y Canóniga

El "martillo" del Oviedo antiguo: así es el nuevo proyecto de la Iglesia para la parcela entre Santa Ana y Canóniga / LNE

Chus Neira

Chus Neira

El estudio detalle para el proyecto del Martillo de Santa Ana, pendiente de su aprobación en el Pleno del Ayuntamiento de Oviedo, viene a solucionar un problema de depresión urbanística en el corazón del centro histórico, pero la forma en que se plantea la propuesta va más allá, y pretende reponer parte de la esencia original de lo que fue en su día la zona de "los cuatro cantones", evocando las formas que debería tener la ciudad medieval ya desaparecidas y reponiendo lo que todavía se puede mantener.

El arquitecto Daniel Cortizo Álvarez parte en su propuesta de una toma de conciencia sobre lo que las callejuelas del Antiguo suponen: "una angostura que fuerza el escorzo, que favorece la insinuación y la contención previa a la desvelación" y concluye que su plan pretende "el respeto por la trama histórica de la ciudad antigua preservada y la evocación de la desaparecida".

De esta forma, el proyecto da una relevancia especial al "cantón" propiamente dicho, es decir a la esquina correspondiente al cruce de las cuatro calles (Santa Ana, Canóniga, San Antonio y Mon) donde se propone un bloque único, "contundente hito a modo de prisma puro". Será la entrada principal al centro cultural y su construcción en caliza de La Granda lo diferenciará del resto. La propuesta trata de subrayar, de esta forma, la idea de esquinazo.

Este bloque quedará abrazado por otros dos volúmenes, diferenciados pero conectados entre sí, que se prolongan por la calle Canóniga y, en la otra dirección, hacia Santa Ana. Elaborados en caliza de Piedramuelle, completarán el centro cultural, dedicado a exposiciones de bienes culturales de la iglesia y recepción de visitantes, y su división espacial trata de sugerir lo que un día pudieron ser las casas allí levantadas. En ese sentido, explica la memoria, se ha evitado levantar un único y gran bloque, que pudieran entrar en competencia tanto con el Palacio Arzobispal como en el de Velarde, sede del Bellas Artes. El conjunto del Martillo de Santa Ana presenta, pues, una fragmentación que quiere ser respetuosa con la configuración urbanística tradicional de esta zona de Oviedo, su antigua división en parcelas. También por este motivo los edificios presentan pocos vanos. Salvo los grandes huecos de entrada, se evitan las ventanas o se limita su tamaño. En algunos casos se presentan contraventanas diseñadas en piedra que permiten cierta iluminación pero cierran el edificio y se plantean patios interiores para mejorar la luz dentro del conjunto cultural.

Estos tres volúmenes tendrán, además, un mirador en forma de terraza externa elevada por la parte posterior, asomada al jardín del Palacio Arzobispal, con entrada por la calle Canóniga. De nuevo lo que se proponen son volúmenes pequeños y respeto a los vacíos, guiño a las callejuelas y pasadizos del Antiguo.

Un tratamiento totalmente distinto tiene el último edificio de Santa Ana, el que fue el antiguo edificio de Cáritas y que conserva parcialmente la fachada original de Juan Miguel de la Guardia. El proyecto se apoya aquí en el anterior de Calvete Llamas en lo que respecta a alturas y distribución. Para la fachada, se repondrá en su aspecto original, con catas específicas para determinar el color que debería tener pero inclinándose los autores, en todo caso, por lo neutro. Este edificio, que será de usos administrativos y tendrá un salón de actos, se conecta además con el Palacio Arzobispal a través de un paso posterior. Además de la utilidad que para la administración eclesiástica tiene la conexión entre los dos edificios, el proyecto también justifica aquí, como en el resto de casos, este vínculo por su existencia cuando en el solar, hoy vacío, todavía estaba el antiguo edificio de Cáritas.

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