Una espectacular tormenta con granizo inunda las calles de Oviedo y convierte la ciudad en una piscina

La tormenta fue de tal calibre que en muchas zonas se colapsaron los sumideros y las tapas de las alcantarillas saltaron por los aires debido a la presión del agua

Una espectacular tormenta con granizo  inunda varias calles de Oviedo y cala a los peatones

LNE

La tromba de agua y granizo que cayó ayer en Oviedo convirtió algunas calles de la ciudad en auténticas piscinas, lo que trajo consigo problemas de tráfico y atascos puntuales en algunos puntos del núcleo urbano. Aunque no dejó de llover en toda la tarde, la mayor intensidad se registró alrededor de las cinco y media. A esa hora, durante poco más de diez minutos, se llegaron a registrar valores de hasta 13,4 litros por metro cuadrado. La tormenta fue de tal calibre que en muchas zonas se colapsaron los sumideros y las tapas de las alcantarillas saltaron debido a la presión del agua. Algunos locales, bajos y garajes también se vieron afectados por el agua, aunque al cierre de esta edición no se habían registrado incidentes de gravedad.

No obstante, en calles como Hermanos Pidal o Marcos Peña Royo, entre otras muchas, el agua llegó a cubrir casi por completo las ruedas de los coches. Las escaleras del paseo de los Álamos o las del Seminario se convirtieron en verdaderas cascadas a consecuencia del diluvio, que pilló por sorpresa a muchos peatones que en ese momento caminaban por la ciudad o se encontraban en las terrazas cubiertas de algunos negocios hosteleros. Ningún parepeto ni mucho menos los paraguas eran capaces de contener el temporal. "Jamás vi llover tanto", decía un vecino de la calle Calvo Sotelo cuando más agua caía sobre Oviedo.