Isabel San Sebastián: "Si no hubiese sido español, el obispo Gelmírez sería mundialmente conocido"

La periodista inaugura el III Ciclo de conferencias "Oviedo Origen del Camino" desgranando la figura de un "hombre malo y brillante a partes iguales"

Por la izquierda, Alfredo García Quintana, Isabel San Sebastián y Antonio Pérez Henares, en el Colegio de Abogados.

Por la izquierda, Alfredo García Quintana, Isabel San Sebastián y Antonio Pérez Henares, en el Colegio de Abogados. / Mario Canteli

El Ilustre Colegio de Abogados de Oviedo dio ayer el pistoletazo de salida a la tercera edición del ciclo de conferencias "Oviedo Origen del Camino". La periodista y escritora Isabel San Sebastián habló de uno de los personajes capitales de su novela "La Temeraria", que se ambienta en el Reino de León del siglo XII. Si su protagonista es la reina Urraca, a la que definió como "una mujer empoderada, como nos dicen ahora", el antagonista no es otro que el obispo Gelmírez, un antihéroe "malo y brillante" a partes iguales que según la autora tuvo un problema para no ser mundialmente conocido: haber nacido en España. "Todos conocen a Maquiavelo y su lema de que ‘el bien justifica los medios’. Pues Gelmírez ya lo había puesto en práctica unos siglos antes que él", valoró.

Durante su conferencia, la autora estuvo acompañada por el concejal de Turismo del Ayuntamiento de Oviedo, Alfredo García Quintana y por el también escritor Antonio Pérez Henares, que preside la asociación Escritores con la Historia. Pérez Henares presentó a San Sebastián como "una enamorada de Asturias y una maravillosa periodista que pronto demostraría que iba a ir mucho más allá de escribir un libro". La autora recalcó que los españoles "tendemos a despreciar una historia que tiene muchas más luces que sombras" y que de ahí parte la labor de la asociación Escritores con la Historia, de la que es integrante.

"Vengo a hablarles de un personaje singular. Fue artífice de la construcción de la catedral de Santiago y determinante en la historia de España, pero precursor del chantaje y de la mentira que se me viene a la mente en algún político actual", dijo con ironía San Sebastián al inicio de su intervención. El obispo Gelmírez gobernó la diócesis de Santiago como si se tratase de un rey y fue capaz de arramplar con reliquias de ciudades portuguesas para llevárselas a Galicia, de cobrar tasas por ir al cielo y de convencer al Papa Pascual para que Santiago se convirtiese en dependencia directa de Roma y él en arzobispo. "Tenía tal poder que iba bajo palio y fue el único clérigo de España que consiguió acuñar su propia moneda", dijo la escritora.

San Sebastián recordó que a todo este poder le plantó cara la Reina Urraca I, primera soberana de pleno derecho en Europa, hija de Alfonso VI y legítima heredera al trono leonés. "Tuvo que lidiar con Gelmírez hasta el día de su muerte. Eso sí era una mujer empoderada de las que nos hablan ahora", remarcó. Además, de con Gelmírez, que la traicionaría en numerosas ocasiones para mantener intacto su poder, Urraca tuvo que lidiar con Alfonso I de Aragón, con el que se casó para cumplirla última voluntad de su padre recién fallecido. Esas apodadas "malditas bodas" desatan una lucha sin cuartel ente la soberana y su esposo, "el Batallador", empeñado en usurparle la corona para ejercer un poder que por derecho le pertenecía a ella, algo que se narra con detalle en su libro "La Temeraria".

Entre sus fechorías, la escritora recordó cuando engañó a la Reina para que saliese de una de las torres de la Catedral de Santiago en la que estaban manteniendo una reunión durante una revuelta de la burguesía, harta de los impuestos. El pueblo la tomó con la Reina y acabó viendo a Gelmírez como un héroe después de convencerla para que no se vengase de ellos. No obstante, el fin de Gelmírez llegó cuando dio "con la horma de su zapato". Alfonso VII, hijo de Urraca, reinó una vez fallecida su madre y recortó en 1135 el poder de la Iglesia, obligándole a pagar impuestos a la Corona.

Con todas sus sombras, la autora definió al personaje como "el mejor arzobispo que pudo tener Santiago" y una figura clave en el Camino Primitivo, cuyo origen está en Oviedo y llamó a reivindicar por delante de otros "que se venden mejor", como el Camino francés.

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