Los vieneses se codean con sus fans: fotos y autógrafos a las puertas del Auditorio

"Es una de las mejores orquestas del mundo y no es normal verla en una ciudad de provincias", se emocionaba la luarquesa Bibiana Fernández

Elena Fernández-Pello

Elena Fernández-Pello

Emilio González, Bibiana Fernández, Montse Gabancho y Concha Martínez han ingresado en la historia musical de Oviedo y de Asturias, y con ellos el resto de los asistentes al concierto de la Filarmónica de Oviedo, 1.500 personas en total. Él jubilado; ellas, pediatra, matrona e informática, respectivamente, y todos grandes melómanos, viajaron desde Luarca, con la asociación cultural "Viento del norte", para asistir al acontecimiento con el que la ciudad celebró el 25.º aniversario del Auditorio Príncipe Felipe. Y mientras esperan a entrar, en la plaza del Fresno, se codearon con los músicos vieneses, se fotografiaron con su director, Lorenzo Viotti, y se llevaron las entradas y los programas autografiados. "Esto es un gran honor, veo siempre el concierto de Año Nuevo en televisión y ahora lo estoy reviviendo aquí mismo en persona", comentaba Concha, señalando la imponente planta de Viotti, a un par de pasos de ella. "Es muy emocionante", admitía y su compañera, Bibiana, redundaba en "la ilusión" con la que iban al concierto: "Esta es una de las mejores orquestas del mundo y no es muy normal verla en una ciudad de provincias como es Oviedo, a pesar de que aquí hay muchísima cultura musical".

Desde Valdés, en el autobús fletado por "Viento del Norte", desembarcaron en el concierto otras 40 personas. Ellos venían con ganas de escuchar la interpretación de los vieneses del "Capricho español". "Tiene que ser una pasadísima ver un orquestón como este tocar este programa tan español, alegre y muy sinfónico", aventuraban. Minutos después, con esa música arrancaba el concierto y es bien seguro que los luarqueses no se sintieron defraudados.

Helena Jeer, de Marbella, tiene 24 años y está preparando el MIR en Oviedo. Se hizo con una entrada ‘in extremis’. Ayer mismo, a las cinco de la tarde, se plantó delante de la taquilla, fue preguntando a unos y otros y, finalmente, consiguió una en reventa, sin coste adicional. "No quería perdérmelo", contaba unas horas después, elegantísima, a las puertas del Auditorio. Durante todo el concierto tuvo muy presente a su abuelo, que nunca ha tenido la oportunidad de escuchar a la Filarmónica vienesa en directo y que fue quien, desde que era pequeña, se sentaba con ella a escuchar y ver la retransmisión del concierto de Año Nuevo. "Siempre lo hemos visto juntos", insistía, con el móvil preparado para hacer fotos y grabar vídeos para enviarle. "Es que tenía que conseguir la entrada como sea", se emocionaba un poco.

Desde la izquierda, Alicia Suárez, con sus hijas Marta e Inés Pando; José Ramón Muñiz, con chaqueta y sombrero tirolés, y Helena Jerr, todos ellos a la entrada del concierto. | |

Desde la izquierda, Alicia Suárez, con sus hijas Marta e Inés Pando. / David Cabo

En las larguísimas colas que se formaron ante el Auditorio, José Ramón Muñiz Álvarez destacaba. Profesor de Lengua, de Candás, eligió un atuendo muy acorde con una ocasión tan especial: chaqueta austriaca y sombrero tirolés. En un viaje a Viena intentó hacerse con una entrada para el concierto de Año Nuevo de la Filarmónica, y no lo logró. Tuvo que conformarse con asistir en Noche Vieja a la popular representación de "El murciélago". Ayer se desquitó. "¿Qué si es la mejor orquesta del mundo? Probablemente", concluía a punto de entrar al concierto. "Aparte de ser la mejor orquesta del mundo es también la que tuvo un vínculo más estrecho con los compositores, con Richard Strauss, con Johann Strauss, con Bruckner, Brahms...". José Ramón se adentró en el vestíbulo del Auditorio confesando una expectativa: "Como ellos son embajadores de Austria supongo que al final nos van a regalar un vals o una polca, seguro que sí".

Los vieneses se codean con sus fans: fotos y autógrafos a las puertas del Auditorio

El concierto de la Filarmónica de Viena tuvo un importante respaldo institucional y empresarial. Por la izquierda, Manuel Menéndez, presidente de la Fundación EDP; Ana Alonso, junto a su esposo, Rufino Orejas, presidente del Grupo Orejas; Marías Jesús Viescas y su marido, Javier Sáenz de Jubera, presidente de Total Energies; Juli Sekiguchi, con su esposo, Enno Drofenik, embajador de Austria en España; Alfredo Canteli, alcalde de Oviedo, y su mujer, Marta Suárez, y Pablo Junceda, director general de Sabadell-Herrero, junto a su mujer, María Cosmen Menéndez-Castañedo. / P. Piquero

Es probable que Marta Pando, con sus 13 años, y su hermana Inés, de 17, fueran las más jóvenes entre el público de ayer. Con ellas iba su madre, Alicia Suárez, todas de Oviedo. Inés y Marta estudian en el Conservatorio, el contrabajo y el saxo, y fue la que tomó la iniciativa y convenció a su madre y su hermana para ir juntas al concierto. "Quería escucharlos, por lo menos, una vez en vivo", se sinceraba Inés, a punto de ver cumplido su sueño.

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