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El Centro Asturiano, a rebosar para su cita con la Santina

Miles de personas abarrotan el club del Naranco en el último día de unas fiestas "con gran participación de niños y mayores"

"El Centro Asturiano es un lugar paradisiaco donde mejoran las relaciones humanas". Con esta reflexión resumió el Padre Valdés en la misa de Covadonga los sentimientos que le evoca el club social y deportivo más grande de Oviedo, que cerró ayer siete días frenéticos de fiestas y convivencia. La última jornada, la más especial, honró a la Virgen en el Día de Asturias. Pese a que el tiempo ha tardado en acompañar, desde el club destacan "la gran participación de niños y mayores" en el extenso programa de actividades. El "día grande" reunió a miles de personas en las instalaciones del Naranco. Tanto que se formaron desde el mediodía caravanas de coches que llegaban prácticamente hasta los Monumentos prerrománicos.

Escoltada por la Banda de Gaitas "Ciudad de Oviedo", la Virgen de Covadonga salió en procesión por el club, en una cita marcada por la devoción y el folclore. Tras la Santina, el Alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, y su esposa, Marta Suárez, acompañaban al presidente del Centro, Gerardo Martínez, y a su mujer, Ana María Secades. Los "Jóvenes del año", Covadonga Vallina y Álvaro García, lanzaban pétalos de flores ataviados con los trajes regionales, mientras los grupos tradicionales y la banda de gaitas del club completaban la comitiva. Al llegar al "Mirador Oviedo", comenzó la misa, a cargo del Padre Valdés y acompañada por las voces del Coro del Centro Asturiano.

Allí aguardaban varios centenares de socios que no se quisieron perder la cita religiosa. Entre ellos, se repartieron flores de diferentes colores. En los bancos se vio también a unos cuantos concejales del gobierno del PP, a Carlos Fernández Llaneza, portavoz del PSOE; y al expresidente del Centro, José Manuel Granda, además de a los "Abuelos del Año", Alfredo Álvarez y Urcisina González de los Santos. En primera fila, junto al Alcalde y al actual presidente Gerardo Martínez, estaba Conchita Méndez. La actual edil de Deportes, que fue parte de la junta directiva del Centro y presidenta de la Comisión de Deportes de esa institución, siempre de la mano de Canteli, volvió a recibir el cariño de la que fue su casa.

En su homilía, el Padre Valdés pidió por "un mundo más humano y justo" y deseó buena suerte a Martínez, que vive sus primeras fiestas como presidente del club. "Hay que seguir promoviendo la solidaridad con las actividades. El Centro Asturiano es el mejor ejemplo de que la unión hace la fuerza", señaló el religioso, que definió el club como "un punto de encuentro que nos ayuda a vivir en paz y armonía". La misa terminó con "vivas" al club y con el Himno de España y el de Asturias, interpretados por la Banda de Gaitas "Ciudad de Oviedo" desde el balcón del edificio.

Tras el culto religioso, se repartieron 12.400 bollos con su botella de vino entre los asistentes, que aprovecharon el sol para degustar el manjar en familia y al aire libre. "Las fiestas han sido espectaculares", aseguró Ángel López mientras recogía la comida de la abarrotada barra. En la zona ajardinada, había muchos grupos muy numerosos, como el formado por las familias Boto-Gutiérrez, Boto-Villar, Cabalga-Álvarez, Fernández-Alonso y Granero-Alcover. Todas ellas con varios niños. "Lo que más nos gustó fue la prueba de la sidra y a los pequeños, el tren de la bruja", valoraron.

Unos niños que fueron protagonistas de nuevo. Mientras muchos de ellos optaban por pintarse la cara, otros, preferían el deporte en el campo de fútbol. Un concurso de kárate infantil precedió a la final del certamen de baile, que generó mucha expectación en el mirador. Entre medias, hubo exhibiciones de cetrería y de esgrima. "Aún queda lo mejor, los fuegos artificiales", dijo Esther Barroso, que acompañaba el bollo con patatas, empanada y embutidos en otra multitudinaria mesa. Para la pirotecnia hubo que esperar a que cayese una noche que sería larga y que cerrarían el cantante Fran Juesas y DJ Wisi. "Lo único malo de estas fiestas es que se acaban ya", lamentó la familia Villar, que ya descuenta los días para una disfrutar de una nueva edición.

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