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Melendi, rey de las fiestas de San Mateo, sale de La Ería por la puerta grande

El ovetense pone a vibrar a 10.000 almas en el plato fuerte de San Mateo, donde cantó junto al público todos los éxitos de su carrera

VIDEO: Melendi y los jugadores del  Real Oviedo cantan juntos el "Volveremos" en el concierto estrella de San Mateo

A. Domínguez

Hay artistas que nunca pasan de moda y cuyas canciones se convierten en la banda sonora de varias generaciones. Lo de Melendi en Oviedo es el mejor ejemplo. "Muchos de sus temas son himnos", coincidían algunos fans antes del concierto "estrella" de las fiestas de San Mateo. La cita reunió ayer a 10.000 personas en la carpa de La Ería, enfervorecidos en un mar de pañuelos y banderas de Asturias. El carbayón respondió con más de dos horas de música y 21 canciones. Sonaron los éxitos de sus primeros años, cuando aquel veinteañero con rastas se hizo un hueco en el panorama musical allá por 2003 a base de rock y rumbas.

Melendi, rey de las fiestas de San Mateo, sale de La Ería por la puerta grande

David Cabo

Algunos "guerreros", como se hacen llamar ahora los incondicionales del cantante, hicieron acampada desde por la mañana para salir corriendo a la apertura de puertas y alcanzar la ansiada primera línea mucho antes del "buenas noches paisanos" que abrió la velada, en torno a las diez y cuarto de la noche. El primer tema fue "El parto", sencillo de su quinto disco, de 2010, que hace alusión a un pasado con luces y sombras y a las drogas. El público era de lo más heterogéneo: familias, adolescentes, jóvenes y veteranos. Del Principado y de fuera de él. Como Carmen Torralbo y Toni Montoya, llegados de Valencia por otros motivos: "Vinimos por San Mateo, para visitar a nuestra nieta y vamos a verlo por primera vez concierto en su tierra natal. No podemos pedir más". Por su parte, Jairo Romero ya está mucho más experimentado en estos lares. "Estos dos años ya he ido a ocho conciertos suyos. Hay que aprovechar que igual no hay gira el año que viene".

El cantante, que volvió con un triplete en el último San Mateo tras ocho años de ausencia en casa, no pudo evitar emocionarse. La expectación fue la misma pese a haberlo visto más recientemente en Oviedo. Diez mil personas a sus pies, camiseta negra y ese porte espontáneo y despreocupado que no ha perdido con los años. "Está siendo una gira muy bonita. Veo caras muy jóvenes y lo agradezco porque yo empatizo mucho con vosotros. Soy un poco Peter Pan", dijo el cantante antes de interpretar "Con la luna llena", uno de sus primeros temas. "Esta va por vosotros, porque todo empezó por las calles de esta ciudad", exclamó el artista.

El concierto obligó a un dispositivo de seguridad enorme, similar al del año pasado. La fila, no obstante, funcionaba y corría rápida, como un paseo, sin traumas para el variado público del cantante, que toca el palo familiar, el adolescente y los jóvenes de corazón. Dentro de la Ería, recinto lleno pero conmargen para moverse, hubo todo tipo de facilidades para circular y buscar hueco y un montaje ya de por sí propicio al juego de los teléfonos móviles, con unas pantallas gigantes simulando inmensos terminales. El aumento del número de barras hosteleras facilitó el servicio para consumir comida y bebida. Mientras tanto, en la plaza de Italia, en los aledaños del recinto festivo, decenas de jóvenes escuchaban la música desde fuera, una estampa que ya se repitió con Lola Índigo y Myke Towers el pasado sábado.

La fiesta no tuvo interrupción. "Tocado y hundido", "Sin noticias de holanda", "Con sola una sonrisa". A cada cual, más coreada hasta llegar al éxtasis con "Caminando por la vida". Melendi hizo algunas reflexiones sobre la vida: "He tenido muchos pozos en mi vida. Jugué con la paciencia de los que me querían, pero ellos siempre me ayudaron a salir", dijo tras agradecer a los productores que han trabajado con él, en especial, a los que les dieron la primera oportunidad de grabar un disco "cuando no era nadie y decían que cantando mal no iba a convencer a ninguna discográfica".

La cita no se la quisieron perder tampoco algunos integrantes de la plantilla del Real Oviedo, encabezados por su capitán, Santi Cazorla, casi tan aclamado como el cantante, y por el presidente, Martín Pelaez. Todos ellos subieron al escenario a cantar el "Volveremos" en uno de los momentos más emotivos de la noche, que terminó en ovación cerrada. "Gracias por devolvernos la ilusión", le dijo Melendi a Cazorla, antes de hacerle al público "La promesa", la siguiente canción.

La traca final se produjo tras la canción número 18. Delante de un croma azul con la bandera del Principado, la Banda de Gaitas "Ciudad de Oviedo" subió al escenario para interpretar el tema "Asturias", el particular homenaje del cantante al Principado, que sus paisanos cantan orgullosos mucho más allá del túnel del Negrón. La traca final la puso "Lágrimas desordenadas", superada la medianoche. Aunque al público le quedaban ganas de más al grito de "¡Otra!, ¡Otra!". Habrá que esperar, pero Melendi promete volver al lugar donde fue feliz. Y donde, año tras año, sigue siendo profeta. En su tierra.

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