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Emocionado adiós en Oviedo a Jesús Martín-Mateo, un jesuita "ansioso por saber"

La iglesia de las Salesas se llena para despedir al que fue profesor del colegio de San Ignacio y que dedicó buena parte de su vida al trabajo como misionero

El funeral de Jesús Martín-Mateo

El funeral de Jesús Martín-Mateo / David Cabo

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Rosalía Agudín

Rosalía Agudín

Oviedo

La iglesia del Sagrado Corazón de Jesús (Salesas) se quedó en el mediodía de ayer pequeña para dar el último adiós al padre jesuita Jesús Martín-Mateo, que falleció el sábado a los 92 años en el Hospital Monte Naranco. El funeral estuvo presidido por Teodoro García, quien se mostró muy emocionado durante la celebración. Lo primero que ordenó fue cubrir la caja del féretro con una casulla y a ambos lados se colocaron dos fotografías de este vallisoletano docente. La de la izquierda reflejaba el día en el que la comunidad celebró sus 75 años como jesuita; en la derecha, aparecía leyendo. "Era una persona ansiosa por saber".

Unas palabras que ofreció en la homilía donde recordó su vida. Chus, como era conocido, nació en Valladolid y fue al colegio San José de su ciudad natal. A él volvió en tres ocasiones siendo ya docente y otras tantas veces se fue a Centroamérica para ayudar a los más desfavorecidos de Centroamérica. "Era una persona con un corazón muy grande y vivió tiempos de mucha penuria tras el terremoto". A lo que se refirió García fue al seísmo que vivió la ciudad nicaragüense de Managua en agosto de 1972. El temblor acabó con todo dejando solo en pie a tres edificios: un hotel, el Bank of América y la iglesia de los jesuitas. Después se fue a Rafael del Sur para volver a Managua antes de retornar a su ciudad natal.

Una operación de cataratas provocó que viajase a España. La cirugía no salió bien y su destino fue Oviedo. Durante cuatro años fue profesor de Literatura del colegio San Ignacio y, también, le nombraron superior de la Comunidad de Oviedo. "Martín-Mateo era una persona muy querida por muchos y tenía un currículum que era interesante aunque sólo sea por la cantidad de lugares que recorrió". También pasó por Honduras y Santander antes de volver a la capital asturiana donde estableció su residencia hasta su fallecimiento.

Entre los asistentes estuvo el presidente de la Fundación Ópera de Oviedo, Juan Carlos Rodríguez-Ovejero, la exconcejala popular María Ablanedo y el director del colegio San Ignacio, Gonzalo Lasa, quien subrayó que el padre era "muy querido en el colegio". "Fuimos compañeros de departamento y le encantaba la literatura. Recuerdo un viaje que organizó a tierras del Cid, en Burgos, y tenía mucha experiencia en América". Sus restos fueron incinerados en la tarde de ayer. n

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