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Rafael Altamira, figura clave en el regeneracionismo español y miembro del grupo de Oviedo, regresa a su hogar en un acto de "justicia histórica y reconciliación"

El Rey preside en El Campello la ceremonia de inhumación del humanista y su esposa

La familia agradece la presencia del monarca "para honrar a un liberal de raigambre republicana"

Un momento de la ceremonia institucional de inhumación.

Un momento de la ceremonia institucional de inhumación. / Casa de S. M. el Rey / Uniovi

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L. Gil López / Ch. N.

El día amaneció nublado, amenazando lluvia, pero salió el sol al poco de empezar en El Campello (Alicante) la ceremonia institucional de inhumación del humanista Rafael Altamira, fallecido en México en el exilio hace 74 años y que desde ayer descansa en su tierra más querida.

Los restos del jurista, historiador, literato y pedagogo alicantino, muy vinculado a Asturias y al Grupo de Oviedo de su Universidad, donde impulsó la Extensión Universitaria, ya reposan en el cementerio municipal, en un mausoleo familiar junto a su mujer, Pilar Redondo, sus padres y sus abuelos. El Rey Felipe VI presidió el acto, al que asistieron familiares de Altamira, además de numerosas autoridades nacionales, autonómicas, provinciales y locales, juristas, académicos, literatos, intelectuales y militares llegados de diversos puntos de España. Entre ellos, en representación de la Universidad de Oviedo, tan ligada a Altamira, estuvo presente su rector, Ignacio Villaverde.

La ceremonia, corta, sencilla y marcada por la emoción y el reconocimiento de una figura histórica, empezó con la música del cuarteto de solistas de "ADDA Simfònica". A continuación, el alcalde de El Campello tomó la palabra para recordar que el "sueño se hace realidad". Berenguer indicó que la vida de Altamira estuvo marcada por la difícil experiencia del exilio, pero su espíritu "nunca se quebrantó, desde tierras lejanas continuó promoviendo los valores de justicia y libertad que siempre guiaron su pensamiento y acción. Su legado ha trascendido fronteras y generaciones, y lo acogemos de vuelta a su hogar con el respeto y el cariño que merece".

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El rector Ignacio Villaverde, junto a la rectora de la Universidad de Alicante, Amparo Navarro Faure, en el despacho de Rafael Altamira que conserva la institución alicantina. / Casa de S. M. el Rey / Uniovi

El regidor resaltó que este "logro histórico" es algo que el pueblo de El Campello y España deben agradecer a que se han unido todos los niveles de las administraciones públicas españolas: municipal, provincial, autonómica y nacional, por un mismo objetivo: "Un proceso que es un ejemplo de lo que en muchas ocasiones nos pide Su Majestad en sus intervenciones públicas: la unidad nos hace más fuertes y, por tanto, merecedores de éxitos en la gestión".

La patria le abre los brazos

Después, Mari Luz Altamira, nieta del humanista, en unas conmovedoras palabras afirmó que 74 años después de su muerte, "la patria que un día le condenó al exilio le abre los brazos con gran afecto, respeto y dignidad". La nieta destacó el "profundo significado" del acto para la familia y para la historia.

También compartió el primer recuerdo que tiene de su abuelo, cuando ella era pequeña, en una visita a Bayona, "cuando él ya estaba en el exilio, lejos de su tierra". Le llamaba poderosamente la atención la "majestuosa barba" que tenía el jurista y le preguntó si se la quitaba por la noche, a lo que él sonrió y le contestó que sí, "por la noche se la quitaba y por la mañana se la pegaba", una anécdota que desató las risas de los presentes. Ahora, regresa "finalmente a su terreta" y es un momento "profundamente conmovedor para los que valoramos su legado" que se cumpla su última voluntad, "lo que fue su deseo más íntimo".

También ha agradecido a todas las administraciones, desde la Embajada en México hasta la Generalitat, pasando por la Diputación y el Ayuntamiento de El Campello, que hayan hecho posible el retorno de su abuelo. Es una muestra "de justicia histórica, un acto que refleja la reconciliación de un país con uno de sus hijos más ilustres, es un reconocimiento a su figura, a su lucha por la libertad, la cultura y la justicia", remató.

Por su parte, Ignacio Ramos Altamira, uno de los bisnietos del jurista y pedagogo, resaltó que el de ayer era "un día muy feliz" y recordó a todos los que no pueden estar por cuestiones de lejanía, como su familia de México, por trabajo o porque han fallecido. Ramos Altamira aseguró que es "un orgullo" que todos los partidos políticos e instituciones sin distinción hayan apoyado este proceso de repatriación: "Es revelador del valor humano de una persona que antepuso siempre el interés de todos los españoles a su propia ideología".

Mari Luz Altamira sale del cementerio del brazo de Felipe VI .

Mari Luz Altamira sale del cementerio del brazo de Felipe VI . / Casa de S. M. el Rey / Uniovi

Agradeció la perseverancia del alcalde y la presencia del Rey para "honrar a un intelectual, un liberal de raigambre republicana al que su bisabuelo Alfonso XIII escuchó y apoyó en todos sus proyectos para la mejora de la cultura y la educación del pueblo español". Por último, mostró en nombre de la familia, la "profunda gratitud" con el pueblo de México y su entonces presidente Lázaro Cárdenas, que recibió "con los brazos abiertos" a todos los exiliados republicanos que se vieron obligados a huir de su país por la dictadura.

Tras la ceremonia, el Rey y unas pocas autoridades acompañaron a la familia al interior del cementerio de El Campello para introducir los restos mortales del matrimonio Altamira en el monumento funerario que se ha levantado, en un acto privado e íntimo. Aunque el Rey no intervino en la ceremonia, sí visitó la Casa Consistorial, donde firmó en el libro de honor del municipio y se dio un baño de masas con cientos de vecinos que coreaban su nombre entre gritos de "¡Viva el Rey!", "¡Felipe!" o "¡Viva el monarca!". Las palabras del Rey sobre Altamira se pudieron leer en el libro de honor del Ayuntamiento. Tras reflejar que el 10 de febrero era "un día de gran relevancia" para Alicante, la Comunidad Valenciana y España, escribió: "Ha sido un honor y realmente emotivo acompañar la inhumación de Don Rafael Altamira Crevea, cuyos restos, junto a los de su esposa Pilar, se encontraban en México desde 1951 cuando falleció en el exilio. Hoy homenajeamos a una gran e ilustre figura intelectual en un acto de justicia histórica y reparación, de concordia y reconciliación. Finalmente don Rafael y doña Pilar reposan donde él siempre quiso, en El Campello. Gracias y enhorabuena a todos los que lo han hecho posible y sigamos honrando su memoria y su obra, tan necesaria para todos en España".

El rector de la Universidad de Oviedo, Ignacio Villaverde, sentado en primera fila durante el acto, fue la representación asturiana en la inhumación. Villaverde pudo visitar algunos materiales de Altamira que custodia la Universidad de Alicante, como su despacho, y al término de la ceremonia anunció que está en conversaciones con El Campello y para extender el año Altamira a Oviedo.

"El regreso de uno de los grandes del Grupo de Oviedo, el que inventó la Extensión Universitaria y el que llevó la universidad al Tribunal de la Haya, es un momento importante para la Universidad de Oviedo", declaró. "Con motivo de este año Altamira que sucederá al año del rector Canella, y con esa voluntad de mantener vivo el legado y el recuerdo del grupo De Oviedo estamos pendientes de El Campello y de la Universidad hermana de Alicante para hacer algún tipo de actividad", prometió Villaverde al término de la ceremonia.

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